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Viernes, 26 de mayo de 2017
Publicado en Noticias Premium Martes, 24 de enero de 2017 00:00

China: Los retos para 2017

Alberto Lebrón (Pekín) | China crecerá por encima del 6,5% en 2017 según previsiones. Su desarrollo económico se desacelera, casi cuatro puntos desde los dobles dígitos registrados hace siete años, pero el balance no solo tiene sombras texto.

 

 

China cerró 2016 con 10 millones de pobres menos. Los salarios continúan aumentando y la renta personal disponible supera, en tasa porcentual, el avance del PIB. Pasar del 10 al 6,5% de crecimiento, pese a la insistencia de algunos analistas, no está teniendo efectos adversos sobre el desarrollo económico chino. Es más, conforme los países del mundo completan su desarrollo industrial, su crecimiento siempre tiende al entorno del 2%.

 

China avanza hacia tasas moderadas, como sucede en Europa o Estados Unidos, lo cual implica crecer menos pero hacerlo más sosteniblemente. Y queda todavía un enorme camino por recorrer, con numerosos desafíos. No hay democracia ni respeto hacia las libertades políticas e individuales. Pero las garantías sobre la propiedad sitúan a China como el primer receptor de inversión extranjera junto con EEUU. Recibió una inyección cercana a los 120.000 M$, impulsada por la liberalización paulatina del sector estatal, si bien las inversiones chinas en otros países han sido ligeramente superiores durante 2017.

 

Este déficit, junto con la salida de capitales sufrida durante los últimos meses, continúa ejerciendo una presión bajista sobre el yuan. Este año podría caer hasta los 7,2 yuanes por dólar, es decir, experimentaría una depreciación adicional del 4% en 2017; hecho que bien podría desatar una guerra comercial con EEUU. El presidente norteamericano amenaza con un arancel del 45% sobre los productos chinos porque Pekín tiene una divisa manipulada y artificialmente devaluada desde hace tiempo. Y, en este caso concreto, Donald Trump tiene razón. El cambio del yuan es fijo, no libre ni plenamente convertible, y lo han estado controlando en exclusiva las autoridades monetarias del gigante asiático. Tras cada superávit recurrente experimentado por China durante los últimos 30 años, su divisa debería haberse apreciado. Sin este mecanismo de ajuste automático, EEUU no ha hecho más que endeudarse con China, y ahora Trump quiere frenar esta situación con medidas radicales. El arancel propuesto por Trump eliminaría prácticamente todo intercambio comercial, con un coste estimado superior al medio billón de dólares.

 

La contaminación medioambiental es otro problema acuciante. Los incentivos perversos a industrias pesadas sobredimensionadas, que solamente sirven para dar empleo, deberán ser objeto de reformas.

 

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