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Domingo, 20 de mayo de 2018
Publicado en Noticias Premium Domingo, 29 de enero de 2017 00:00

Juan Verde: “¿Quién va a pagar semejante plan de infraestructuras si se bajan los impuestos?”

Mari Pinardo | Conocedor de los recovecos de la política estadounidense, juan verde se declara aún perplejo ante la victoria de trump. temeroso de lo que la administración que el magnate estrena este mes pueda conllevar para la economía de ee uu, duda de la capacidad de trump para desarrollar el plan de infraestructuras prometido y advierte de los riesgos que entraña una política comercial ‘volcada hacia dentro’.

¿Sorprendidos aún por la victoria de Donald Trump?

 

Fue una gran sorpresa. No lo esperábamos, hasta el punto de que quizás pecamos de demasiada confianza, sobre todo porque era una campaña que no podíamos perder. En ese momento, seguíamos 19 encuestas nacionales cada día y solo una le daba la victoria a él, cuestionamos incluso las variables de las encuestas. Nuestros propios sondeos y modelos estadísticos nos daban la victoria.

 

¿Podemos seguir fiándonos de los sondeos después del ejemplo del ‘Brexit’ y de Estados Unidos?

 

Este año se ha marcado un antes y un después con las encuestas. Sucedió con el 'Brexit', pasó con el referéndum de Paz en Colombia, y ahora con las elecciones en Estados Unidos. Nuestra estrategia se basaba en gran medida en lo que decían las encuestas y ha resultado que las encuestas tenían un fallo. El voto oculto no se estaba reflejando y no se supo detectar lo que creo que es realmente la clave del resultado: el voto protesta y el voto antisistema, el voto por cabreo. Ninguno de los dos candidatos convencía al cien por cien, no ilusionaban, pero uno de ellos (Trump) representaba algo completamente nuevo y ha habido electores dispuestos a darle una oportunidad, y eso fue difícil de detectar.

 

Hasta el momento parece que los mercados se están comportando con bastante templanza, mucho tiene que ver el hecho de que Trump haya elegido para su equipo a personas precisamente del ‘establishment’ (JP Morgan, Goldman Sachs…). ¿En un gobierno de Clinton hubiesen optado por contar con gente de la banca de inversión americana?

 

Estamos ante un nuevo paradigma de orden mundial, un nuevo escenario diplomático y comercial, lo que podría ser una situación bastante peligrosa para el mundo si, como él propone Estados Unidos, se vuelca hacia dentro. Si empezamos a hablar de políticas proteccionistas en Estados Unidos, por ejemplo, con el arancel del 35% a China, 25% a México… Son países que no se van a quedar de brazos cruzados, va a haber una guerra comercial. Todos los tratados de libre comercio están en tela de juicio.

 

¿Es viable la retórica que ha seguido en campaña o cree que moderará sus posiciones ahora que llega a la Casa Blanca?

 

Su primer discurso fue sosegado y quiero pensar que se va a sosegar, pero luego te remites a los hechos. Ha puesto como consejero de estrategia en la Casablanca a un tipo que lleva toda una vida mostrando xenofobia, fomentando la división racial y que tiene vínculos con el Ku Kux Klan; y la persona que va a llevar la agencia de medio ambiente es un negacionista del cambio climático. El discurso quizá cambie pero los hechos son los que son. El mundo va hacia un lado muy distinto en cuanto a cambio climático; bajo el mandato de Obama se consiguió que 192 países firmaran el Acuerdo de París, y que con Trump tengamos que rehacer el camino es preocupante.

 

Una de sus propuestas es rebajar los requisitos de capital de la banca, ¿las entidades estadounidenses pueden soportar una bajada de exigencias?

 

Jamás antes habíamos tenido dos candidatos tan distintos sobre tantos temas. Uno de los puntos en los que no estaban de acuerdo era este. Mi opinión personal al respecto es que acabamos de superar la peor crisis económica en la Historia después de la Gran Depresión de los años 30, una crisis en gran medida provocada por la falta de regulación de los mercados financieros. Se había perdido el norte, Obama pasó una reforma financiera de calado que lo único que buscaba era prevenir futuras crisis. ¿Volver otra vez a esperar que la banca se autorregule? No creo que sea una buena idea.

 

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