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Sábado, 21 de octubre de 2017
Publicado en Noticias Premium Lunes, 07 de agosto de 2017 00:00

Accionistas comunes: Menos competencia y más salarios

Mireia Giné y Miguel Antón (IESE) | Los atractivos paquetes salariales que reciben los mandos ejecutivos han estado bajo la mirada de la opinión pública desde hace tiempo, ya que vienen creciendo a un ritmo significativamente superior al del empleado medio.

 

Algo que llama particularmente la atención es la falta de relación que se observa entre los salarios de estos ejecutivos y el desempeño de las compañías que dirigen. Uno esperaría que el sueldo del CEO mejorase si los resultados de la empresa que dirige son buenos, y viceversa. Sin embargo, según datos de Proxy Insight, gestoras de fondos de inversión como BlackRock, Vanguard y Fidelity se manifiestan, el 96% de las veces, a favor de los paquetes salariales presentados a votación independientemente de si estos paquetes están o no ligados al desempeño de las empresas. Este tipo de comportamiento parecería estar desafiando tanto la teoría económica sobre la provisión óptima de incentivos como el sentido común. ¿Cuál es la lógica detrás de esta conducta? Esta es la principal pregunta que intentamos responder en el estudio realizado junto a los profesores Florian Ederer (Yale School of Management) y Martin Schmalz (Michigan Ross), en donde incorporamos la presencia de inversores comunes –con intereses en varias cotizadas de un mismo sector– para explicar la compensación de los CEO.

 

De acuerdo a la teoría económica, un plan de compensación de ejecutivos ligado al desempeño económico de la empresa es una buena idea. Sin embargo, no siempre el desempeño de la empresa guarda una proporción directa con el grado de productividad del CEO. Existen shocks, tanto positivos como negativos, que provienen del exterior y que son capaces de alterar los resultados del ejercicio. No parece razonable pagarle más a un CEO por resultados positivos si estos se deben, por ejemplo, a la baja del precio de uno de los insumos, ni tampoco castigarlo injustamente en el caso contrario. Es aquí donde aparece el concepto de ‘relative performance evaluation’ (evaluación del desempeño relativo), que básicamente recomienda comparar los resultados obtenidos por un CEO con aquellos obtenidos por sus competidores, como forma de controlar el efecto de estos shocks externos.

 

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