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Jueves, 24 de agosto de 2017
Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Sábado, 12 de agosto de 2017 11:00

Agosto: Que las posibles fluctuaciones en la volatilidad no determinen el resultado de las carteras

Cristina Martín (GVC Gaesco) | El mes de agosto, periodo en el cual gran parte de los inversores aprovecha para disfrutar de sus ansiadas vacaciones, se caracteriza tradicionalmente por sesiones bursátiles con bajos volúmenes de negociación.

 

No obstante, esta menor contratación en los principales mercados financieros, unida a acontecimientos de carácter económico y político, ha generado en numerosas ocasiones repuntes en la volatilidad, lo que se ha traducido en fuertes fluctuaciones en el periodo estival.

 

2017 está siendo un año tranquilo en lo que a volatilidad se refiere, situándose actualmente el VIX en mínimos históricos del 9,67% frente al promedio de los últimos 10 años de un 20,62%. A mediados de julio, el Ibex se tenía una rentabilidad del 13,93% en el año y a nivel europeo, el Eurostoxx lleva acumulado un 7,15%.

 

Sin embargo, si echamos la vista atrás, muchos recordarán aquel verano trágico del 2011, en el cual el Ibex retrocedía alrededor de un 17% entre julio y agosto y el VIX se disparaba, superando niveles del 45%. Algo más cerca nos queda agosto del 2015, mes en el cual el selectivo español se dejaba alrededor de un 8%, registrando niveles de volatilidad en torno al 40%.

 

Dicho esto, les ruego no me malinterpreten. No intento ser catastrofista, más bien al contrario: No creo ni espero que este año vaya a ocurrir lo mismo que en el 2011 ni en el 2015. Sólo quiero poner de manifiesto que, aunque aparentemente el periodo estival puede parecer un periodo transitorio en el cual los mercados quedan apaciguados hasta la “vuelta al cole” de los inversores en septiembre, en los últimos años hemos vivido más bien situaciones contrarias.

 

Para posicionar nuestras carteras, tanto este mes de agosto como en cualquier época del año, es esencial tener definido –si es que aún no lo está– nuestro perfil inversor y más concretamente nuestra aversión al riesgo. Éstos nos pondrán de manifiesto qué tipo de activos debemos mantener o incorporar al portfolio y el grado de diversificación que debemos implementar en el mismo. La exposición a las distintas clases de activos será un factor crítico que determinará la bondad de los resultados que obtengamos.

 

Teniendo en cuenta que estamos evaluando un periodo corto de tiempo, mi consejo es que éste no condicione nuestras decisiones ya que, a menos que tengamos un perfil de trader, más cortoplacista, nuestra estrategia de inversión tendrá unos objetivos fijados a medio y largo plazo.

 

Como comentaba al inicio, en verano los mercados pueden sufrir fluctuaciones importantes con picos de volatilidad, pero ello no debería determinar el resultado de nuestra cartera. Bien diversificados y con una conjugación de activos con importantes descuentos por fundamentales, los portfolios no deberían temer al mes de agosto sino que éste debería ser un periodo complementario al resto del año.