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Lunes, 20 de noviembre de 2017
Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 08 de noviembre de 2017 10:30

El avance de las economías es real, excepto en RU

Intermoney | Los últimos datos han hecho que la palabra sincronización se haya vuelto habitual para describir el momento del crecimiento mundial, pero la coincidencia de los avances saludables en economías clave es real.

 

 

 

En la Eurozona, el crecimiento se situará en 2,3% en 2017 y los últimos datos confirman la continuidad del buen momento. Las ventas minoristas crecían un 0,6% trim. en el tercer trimestre de 2017, a pesar de su freno en julio y agosto, mientras que en Alemania los pedidos apuntan a un futuro favorable para la industria, restando importancia a su tropiezo en septiembre. Una situación similar a la que ocurrirá hoy en España donde, en términos ajustados, asistiremos al freno de la industria bajo la perspectiva de la tasa mensual de octubre, si bien el avance acumulado de los pedidos (+8,2% a. en agosto) nos permite ser optimistas con su futuro.

 

La bonanza en la zona euro no es extrapolable al Reino Unido, donde los síntomas de debilidad siguen muy presentes. La patronal de los minoristas británicos apuntaba a las peores cifras de gasto para un mes de octubre desde 2008, apuntando sus datos a un descenso del -1,0% a. de las ventas minoristas (en términos de superficie comparable) frente al incremento del 1,9% a. en septiembre. El anterior dato, bien es cierto que no recoge la realidad de las ventas en términos absolutos que serán mayores, pero sí sirve para adelantar el debilitamiento del consumo en Reino Unido, sobre todo, cuando los datos de Barclaycard también señalaban la moderación de su avance. Las cifras de la empresa de tarjetas recogían un freno del incremento del gasto desde 3,0% a. en septiembre hasta 2,4% a. en octubre.

 

Las temperaturas suaves de este otoño en Europa han perjudicado las ventas minoristas en general, pero otros datos recuerdan que el problema del Reino Unido va más allá. En términos interanuales, las matriculaciones británicas han caído en 8 de los 10 meses contabilizados hasta octubre y, en el acumulado hasta dicho mes, su descenso promedio interanual asciende al -5,9%. El horizonte gris es y será una realidad para la economía británica en el medio plazo, aunque hoy quizás las miradas en ambos lados del Atlántico pueden estar más centradas en el petróleo.

 

Los actuales precios del crudo, de mantenerse, “echarían por tierra” el efecto base energético negativo sobre la inflación en el arranque de 2018. Una circunstancia que puede interpretarse de formas diversas; desde que la normalización de las políticas monetarias de los grandes bancos centrales podría acabar por acelerarse (a tenor del comportamiento de la deuda soberana ayer no primó esta lectura) hasta que sus efectos podrían ser negativos sobre el consumo. Los salarios, en especial en Europa, no evolucionan como cabría desear y mayores cifras de inflación, con independencia del origen, acabarán por pasar factura a la capacidad de consumo de las familias. Una mala noticia para las empresas enfocadas a dicho consumo, aunque este planteamiento todavía resulta precipitado. Así, en IM preferimos quedarnos con el hecho de que el potencial comportamiento más sólido de lo esperado de la inflación debería acabar por alterar las expectativas de los agentes económicos y hacer más sostenibles los avances del IPC. Una gran noticia, si miramos hacia atrás.