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Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Publicado en Noticias Premium Miércoles, 29 de noviembre de 2017 08:00

A vueltas con la curva de Phillips

Miguel Navascués | “Personalmente NO estoy preparado para tirar la Curva de Phillips por la ventana”, sentenció William Dudley, presidente de la Fed de Nueva York, el pasado julio. Son muchas las voces dentro del banco central estadounidense que reconocen que, si bien la famosa gráfica ya no refleja plenamente la realidad, todavía les resulta útil.

 

Cuando fue “descubierta” por el economista del mismo nombre en los años 50, la Curva de Phillips era un modelo sencillo que establecía una relación adversa entre la tasa de paro y la subida de los salarios: cuando el desempleo descendía, los salarios subían más deprisa, lo que alimentaba la inflación, y viceversa. Esa relación inversa permitía una “elección social” entre menos paro a cambio de más inflación, o al revés. Suponiendo que la sociedad tiene claras sus preferencias, manifestadas en las elecciones, las autoridades monetarias podían ser mandatarias de una combinación de paro e inflación aproximadamente correspondiente con las preferencias mayoritarias.

 

Como sabrán si tienen suficientes años, la Curva de Phillips (CP) fue tirada a la basura por los nuevos economistas clásicos, con George Lucas a la cabeza, pues la economía de estos años dejó de funcionar como predecía el modelo: la inflación y el paro se pusieron a subir a la vez, lo que aprovechó esta guerra de guerrillas constante que es la Economía académica, para pregonar una economía más flexible. De lo contrario los agentes “aprendían el modelo” que usaban el gobierno y el banco central y se anticipaban a ellos, lo que frustraba cualquier intento de suavizar el ciclo con la política monetaria. Esto se llamó y se reverenció como “la crítica de Lucas”, una bomba destructiva que exigía que cualquier modelo fuera pasado por ella, y no era admitido en casi ninguna revista si no se consideraba libre de ella.

 

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