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Miércoles, 13 de diciembre de 2017
Publicado en OPINION Jueves, 07 de diciembre de 2017 00:00

España: competitividad dentro y fuera

Luis Alcaide | Las predicciones del FMI y otros organismos internacionales sobre el crecimiento y la estabilidad macroeconómica de la economía española vienen siendo desmentidas por los hechos. El incremento del PIB se ha duplicado y el saldo de la balanza de pagos por cuenta corriente ha invertido los pronósticos pasando de negativo a positivo.

 

 

 

Lo que tradicionalmente venía siendo una necesidad de financiación –diferencia entre ingresos y pagos– frente al resto del mundo se ha transmutado en capacidad de financiación, que en los últimos 12 meses hasta septiembre no es ni más ni menos que de 23.000 millones de euros. El dinamismo de las exportaciones de mercancías y de servicios, turismo en particular, están detrás de esa mejora que compensa y supera el reciente incremento de las importaciones cuya correlación ha sido muy estrecha con la marcha del PIB.

 

En el mes de septiembre las exportaciones registraron un avance interanual del 8,5% y del 9,1% entre enero-septiembre 2017-2016. En los últimos 12 meses las exportaciones españolas son un 43,5% superiores al valor alcanzado en 2008, último año del anterior ciclo económico expansivo. Todo un récord histórico. El valor de las importaciones, por el contrario, apenas ha variado, un 1,04% de incremento. La estrecha dependencia entre crecimiento del producto y de las importaciones pudiera ser cosa del pasado. Habrá que estar atentos. De lo que no cabe duda es que la estructura productiva nacional es más competitiva no solo de cara al exterior sino también en el mercado doméstico. Nuestro principal mercado externo es la UE; el desequilibrio entre lo que le vendíamos y comprábamos en Europa (fondos estructurales y de cohesión para mitigarlo) se ha invertido. Entre enero y septiembre de 2017 se ha registrado un superávit con la UE de 13,3 mil millones de euros (10.000 millones en 2016). Francia es el primer cliente luego viene Alemania y algo más lejos Italia, Portugal y el Reino Unido. Los artífices de esa corrección son, primero, el renglón de la maquinaria y los bienes de equipo. El sector de la máquina-herramienta, por ejemplo, vende al exterior el 80% de su producción, siendo Alemania su principal mercado. A continuación los alimentos que ya han superado por primera vez a los automóviles. Plásticos almeriense que trepan hasta la costa de Murcia y contribuyen a explicar el avance interanual de un 20,2% de las exportaciones andaluzas, segunda autonomía exportadora ya por delante incluso de Madrid y solo superada por Cataluña. 

 

La crisis y reacción: empresas españolas sin ayudas ni rescates se han reconvertido y transformado la vieja autarquía en un país decididamente abierto al exterior. El euro y el Mercado Único también han contribuido, y mucho. Han creado esas condiciones objetivas para anular cualquier preferencia entre lo de dentro y lo de fuera. No hay que afilar la contabilidad para calcular las consecuencias de una variación de los tipos de cambio en la cuenta de resultados. Incluso el clima de los negocios puede resultar más transparente y la unidad del mercado más firme al otro lado que dentro de las fronteras (regulación central autonómica municipal). Y, además, también están esos favorables vientos de popa impulsados por el precio del petróleo y los bajos tipos de interés. Se ha abaratado la factura importadora y reducido la carga de la deuda externa además de echar una mano al Presupuesto del Estado. Un recio y reciente, no obstante, viento de proa: el déficit comercial con Asia de 26,8 mil millones de euros entre enero y septiembre superior al déficit comercial total de 18,6 mil millones. No nos basta con nuestro superávit con la Unión. China es el gran responsable. Su superávit comercial con España en estos nueve meses asciende a 15.000 millones de euros y representa el 8,6% de la importación total, porcentaje solo superado por Alemania y por Francia. Muchísimos jamones habrá que vender para equilibrar tamaña fractura. En definitiva, los chinos nuestros exportadores cada unos a lo suyo.