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Lunes, 24 de septiembre de 2018
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Publicado en Noticias Premium Martes, 09 de enero de 2018 08:00

Rusia: la mano que mece al populismo

Xavier Colás (Moscú) | Durante décadas Moscú ha contemplado cómo Occidente ponía a Rusia como mal ejemplo: en los 90 los países del bloque socialista actuaron como una bandada centrífuga dejando atrás la lealtad al Kremlin, la nueva Rusia tuvo que combatir contra sus separatismos y la baza populista fue una constante.

 

Mientras, Washington celebraba lo que Francis Fukuyama llamó “el fin de la Historia”, un mundo en el que el capitalismo liberal no tenía ya contestación. Y la vieja Europa emprendía un gran proyecto de unión política para el cual Rusia no estaba preparada.

 

Occidente ha despertado en el siglo XXI con unas sociedades demasiado complejas para sus gobiernos, y unas poblaciones con expectativas muy altas incluso en momentos de recesión como los de los pasados años. Mientras Estados Unidos se resfriaba y Europa estornudaba, Rusia siguió acumulando capacidades: defensivas, energéticas… Institucionales incluso, con una vertical de poder robusta que hace moverse el país con un solo golpe de timón: del ‘reinicio’ con Estados Unidos a la nueva Guerra Fría, del desencuentro con Erdogan a la alianza en Siria, de Crimea a la guerra de Donbás y de ahí a la paz de Minsk sin que la población rechiste o el coro político nacional emita apenas una nota desafinada.

 

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