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Publicado en Noticias Premium Lunes, 15 de enero de 2018 08:30

Deuda y normalización monetaria, un cóctel complicado

Juan Carlos Ureta (presidente de Renta 4) | Tras casi una década de easy money, los mercados financieros y la economía no solo se han hecho adictos a la deuda, sino que, además, se han vuelto indiferentes ante el continuo crecimiento de la deuda global.

 

Una deuda que tras la quiebra de Lehman fue vista como la causa principal de la llamada Gran Recesión pero que hoy es aceptada con total normalidad e indiferencia por los responsables de la política económica y es deseada por los ciudadanos, que consideran de forma implícita, que sus beneficios superan con creces a sus posibles efectos secundarios. Podríamos decir, incluso, que es “políticamente incorrecto” cuestionar el modelo de monetización de la deuda practicado por los principales bancos centrales, convertidos en los auténticos “héroes” de la reactivación económica global.

 

Los debates de verano de 2011 en el Congreso norteamericano sobre la elevación o no del “techo” de la deuda, cuando la deuda soberana estaba en 14 trillones (millones de millones) de dólares, han sido sustituidos por la aprobación casi rutinaria de sucesivas ampliaciones de dicho “techo”, hasta los más de 20 trillones de dólares actuales. En la zona euro ya nadie recuerda que hace seis años se hablaba de un límite de la deuda soberana del 60% del PIB. Hoy la deuda soberana supera el 90% del PIB para el conjunto de la zona euro y el 100% en varias de las economías grandes, incluida la española. Solo Alemania, entre los grandes miembros, está reduciendo su deuda pública.

 

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