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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 14 de febrero de 2018 08:00

El IPC podría enfriar la deuda de Estados Unidos: 14.803 mm. $ con un tipo medio del 2,326%

Intermoney | El día de hoy se presenta más interesante y, de hecho, antes de la apertura de los mercados europeos ya conocíamos las estimaciones preliminares de los PIB del cuarto trimestre en Japón y Alemania.

 

Respecto al primero, este no solo sorprendía a la baja al situarse en +0,5% trim. a., si no que veía cómo la cifra del trimestre anterior era revisada a la baja en tres décimas, hasta +2,2% trim. a. Aunque la primera revisión siempre está expuesta a corrección, parte de la caída venía explicada por el fuerte retroceso de la inversión residencial, que se desplomaba un -10,2% trim. a., así como la inversión pública que cedía un -2,1% trim.

 

Por su parte, el punto positivo había que buscarlo en el gasto de las familias que avanzaba un +1,9% trim. a. frente al estancamiento en la inversión en capital fijo (0,0% trim. a.). También cabía destacar el auge de las exportaciones, otro de los componentes que más impulso dio a la economía del país en el cuarto trimestre. En este caso el avance fue del 10 % trim. a. pero las importaciones contrarrestaron en parte este efecto positivo, al crecer un 12% trim. a. dando muestras del buen momento del consumo de las familias.

 

En cuanto a las cifras alemanas de contabilidad nacional, estas no daban grandes sorpresas ya que venían a confirmar el buen desempeño del crecimiento germano en la parte final de 2017 al repuntar un 0,6% trim. y 2,9% a. Unos datos que se apoyaban en el buen desempeño de la demanda externa, con un aumento de las exportaciones, a lo que había que sumarle el incremento del gasto público y del consumo de los hogares, que habría aumentado a un ritmo similar al trimestre anterior. Asimismo, la inversión fija en maquinaria y equipo habría experimentado leves repuntes, frente a la disminución en la partida de construcción, según esbozaba la nota preliminar. El cierre positivo del año en Alemania no era ninguna sorpresa ya que las cifras preliminares para el conjunto de 2017, conocidas a principios de enero, revelaron un crecimiento del 2,5% (ajustado de días laborables) que dejaba entrever este buen dato.

 

Ante unos indicadores económicos que no dan sorpresas en Alemania, cobrará mayor importancia el futuro de la gobernabilidad del país en un entorno donde las tensiones internas en la SPD van en aumento y la intención de voto del partido habría caído hasta el 16,5%. Una cifra que implicaría cuatro puntos menos respecto a los peores resultados electorales de la historia del partido y que se dieron en las elecciones del pasado septiembre. Por lo tanto, todavía se antoja apresurado “cantar victoria” de cara a la votación entre los 460.000 afiliados de la SPD sobre el acuerdo de gobierno con la CDU/CSU, la cual se prolongará desde el 20 de febrero hasta el 2 de marzo y cuyo resultado se conocerá unos días después coincidiendo con las elecciones en Italia.

 

El trasfondo político puede alimentar el ruido en los mercados del Viejo Continente en las próximas semanas, aunque antes los inversores permanecerán atentos a otras cuestiones, especialmente, a los gestos desde los bancos centrales y las cifras de inflación. La confirmación de la moderación del IPCA alemán hasta 1,4% a. en enero no generará sorpresas en unos mercados que se verán más influidos por las declaraciones del presidente del Bundesbank.

 

Weidmann participa en un simposio en Frankfurt y puede aprovechar la ocasión para recordar su oposición a la generosidad del BCE, sobre todo, ante el favorable entorno de la actividad en el área euro, el cual será evidenciado por la segunda estimación del PIB del cuarto trimestre de 2017 en la UEM. Aún, esta no aportará gran información, pero reafirmará el avance del 0,6% trim. y 2,7% a. y convivirá con las positivas cifras de PIB de Portugal (+0,6% trim.), contrastando con los avances más comedidos del crecimiento en Italia (+0,3% trim.).

 

No obstante, las anteriores referencias, al igual que el estancamiento de la producción industrial de la zona euro en diciembre, se antojan casi como un pasatiempo en un día en el que los datos estadounidenses tomarán el protagonismo al conocerse el IPC y las ventas minoristas de enero. En principio, deberíamos asistir a una ligera moderación de la inflación estadounidense hasta 1,9% a. en el caso del índice general y 1,7% a nivel subyacente. Los últimos indicadores de precios de importación y producción señalarían en dicha dirección, lo cual sería clave en un momento en el que un rápido movimiento al alza de la rentabilidad del T-Note a 10 años tendría un gran potencial desestabilizador.

 

De momento, ante la prueba del mercado, Powell en la toma oficial de posesión de su cargo como presidente de la Fed apuntaba que “permanecerá alerta ante el surgimiento de cualquier riesgo para la estabilidad financiera”. En nuestra opinión, en caso de necesidad, acabará por actuar convenientemente para evitar que los episodios de inestabilidad se conviertan en dañinos, si bien desde el punto de vista de la rentabilidad de los T-Note y sus implicaciones tendrá que hacer frente a las ramificaciones de la política de la nueva Administración. A corto plazo, la reforma fiscal supondrá un deterioro de la salud de las finanzas públicas estadounidenses que podría prolongarse en el tiempo. De hecho, desde la Casa Blanca se plantea retrasar el equilibrio de las cuentas desde 2029 hasta 2039.

 

Ante la anterior propuesta, debe recordarse que la deuda pública bruta de los Estados Unidos supera ligeramente el 100% del PIB y sus cifras netas se sitúan en el 77%. En total, la deuda en manos del público asciende a 14.803 mm. $ y su tipo medio (incluyendo los títulos no negociables) se sitúa en 2,326%. Una cifra que aumentará en el futuro al ritmo de los vencimientos que, sólo en el caso de los treasuries, ascenderán a 1.495 mm. $ en lo que resta de 2018. Luego, aunque esperamos que el IPC de enero enfríe los ánimos de la deuda americana, lo cierto es que los desafíos a medio plazo siguen siendo muy importantes.

 

De vuelta a los datos en Estados Unidos, no debemos olvidar las ventas minoristas cuyo avance nominal será del 0,3% m., si bien su repunte en términos reales será más comedido pero sin poner en entredicho la tendencia positiva del consumo. No obstante, de cara al futuro, el principal desafío para el gasto de las familias americanas emanará del endurecimiento de los costes de financiación. En el día de ayer, conocíamos los últimos datos del panel de crédito del consumidor de la Fed de Nueva York/Equifax que revelaban el aumento de la deuda de los hogares en 193 mm. $ hasta 13,15 billones $ en el 4tr17 (+402 mm. $ en al año). Unas cifras que no deben confundirse con los datos de las cuentas financieras de los Estados Unidos, pero que sí nos recuerdan la necesidad de seguir de cerca el endeudamiento de los agentes económicos en la mayor economía del mundo.