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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 13 de junio de 2018 08:00

La Fed cumplirá, pero los tipos no convergerán con sus niveles de largo plazo hasta final de 2019

Intermoney | La agenda del día se presenta más que liviana y, de hecho, el único punto realmente importante llegará con los mercados europeos ya cerrados, cuando la Reserva Federal dará un paso más en su estrategia de normalización de la política monetaria. Antes, las referencias serán escasas y no aportarán información decisiva, aunque sí pueden alimentar ciertas inquietudes.

 

El anterior será el caso de la producción industrial de la zona euro, la cual puede ceder más del -0,5% m. que hemos estimado para abril. Las negativas cifras en Alemania (-1,0% m.) harán fuerza junto a los destacados retrocesos de la actividad industrial en España (-1,8% m.), además de con el comportamiento bastante peor de lo previsto del sector fabril en Italia (-1,2% m.). Por lo tanto, las cifras de la industria europea seguirán alimentando el debate respecto al estado de salud de la actual fase expansiva en la zona euro, ocultando lo positivo de otras referencias como el avance del empleo en la UEM durante el 1tr18.

 

La importancia de la demanda externa para la zona euro alimenta el avance de las inquietudes hacia el crecimiento europeo en los próximos trimestres, dado el resurgir de la incertidumbre hacia el futuro de las relaciones comerciales globales que se combina con el debilitamiento observado de las cifras industriales en países como Alemania. Unas inquietudes que eran generalizadas por la responsable del FMI, Christine Lagarde, quien indicaba que las perspectivas hacia la economía global se “vuelven cada día más oscuras”, poniendo a las tensiones comerciales en el centro de su discurso.

 

Sin embargo, como señalábamos anteriormente, el escenario descrito no es nuevo, al igual que la confirmación del fuerte avance del IPCA español hasta 2,1% a. en mayo debido al fuerte empuje de los precios energéticos. Un comportamiento que contrastará con la estabilidad de la inflación británica en 2,4% a. En conjunto, la pervivencia de las dudas de fondo en la Eurozona o la confirmación de la aceleración de la inflación en el Viejo Continente, aunque representen cuestiones importantes, no evitarán que los movimientos comedidos en este lado del Atlántico sean los dominadores de la jornada, a la espera de la ratificación de nuevos movimientos por parte de la Fed en su senda de ajuste de la política monetaria.

 

El punto clave de la cita con la Reserva Federal estará en la actualización de las previsiones de sus miembros, en concreto, de las referentes a los tipos, una vez que el mercado ya descuenta una nueva subida de dichos tipos de +25 p.b. hasta 1,75%-2% y otro paso más en el ajuste del balance de la institución. Por lo tanto, las miradas se dirigirán a las mencionadas proyecciones de tipos de los miembros del FOMC, dado que en marzo existió una situación casi de equilibrio entre quienes defendían tres subidas en 2018 y los que apostaban por cuatro.

 

Los últimos datos, acordes con la aceleración de la actividad estadounidense y una inflación al alza, pueden ayudar a que se dé un pequeño vuelco en las estimaciones de tipos de los consejeros. Un hecho que no causaría gran impacto en el mercado ya que, por ejemplo, el consenso de Bloomberg apunta niveles de 2,4% al finalizar 2018, acordes con un intervalo de 2,25%-2,50%. De forma que más importancia tendrán los tipos estimados a largo plazo (2,9%), los cuales esperamos que arrojen pocos cambios y respalden el carácter restrictivo de las tasas esperadas por el FOMC para 2020 (3,4% en marzo).

 

La senda de tipos descrita por los miembros de la Fed dirá mucho más de sus pasos futuros que cualquier cambio en el lenguaje del comunicado. A este respecto, en algunos foros, llega a apuntarse la mayor actualización en dos años y medio al señalarse la desaparición de expresiones como que “es probable que la tasa de los fondos federales permanezca, por algún tiempo, por debajo de los niveles que se espera que prevalezcan a largo plazo”. Un hecho que consideramos poco probable ya que, de no darse sorpresas, los tipos en Estados Unidos no convergerán con sus niveles de largo plazo hasta la parte final de 2019.

 

Frente a las anteriores cuestiones, los cambios marginales en las previsiones de crecimiento e inflación para Estados Unidos, que acompañarán a las estimaciones de tipos, quedarán en un segundo plano. Luego, el otro gran punto de interés estará en la rueda de prensa del presidente de la Fed, quien recalcará la solidez del mercado laboral estadounidense que es visible en la actual situación de pleno empleo y un subempleo a la baja, acorde con una capacidad ociosa en mínimos y que respaldaría el aumento de las presiones salariales. Asimismo, Powell recordará que el reciente ruido vivido en las tasas de inflación estadounidenses debe considerarse como un hecho puntual, siendo lo importante que el IPC y, sobre todo, el PCE central evolucionarán de forma consistente hacia los objetivos de la autoridad monetaria en el medio plazo.

 

Por lo tanto, en su comparecencia, Powell tomará nota del avance del IPC de Estados Unidos hasta 2,8% a. en mayo, aunque este no le cogerá de improviso y lo relativizará al incidir en el efecto alcista de componentes como la energía. Aun así, tal dato supondrá “viento a favor” para que la Fed anuncie la ya apuntada subida de tipos y otro paso más en el ajuste del balance, el cual en septiembre alcanzará su “velocidad de crucero” de 50 mm. $/mes.

 

Una vez se confirme el nuevo endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal, habrá que centrar las miradas en los emergentes y tener en mente varias cuestiones que apuntamos durante la semana pasada. En primer lugar, el ajuste del balance de la Fed jugará en contra de la liquidez en dólares ya que, de cumplirse los planes anunciados en junio de 2017, este descenderá en algo más de 1 billón $ al finalizar 2019 y avanzaría de forma decidida hacia cifras de 2,9 billones $ que podemos identificar con el nivel de llegada. En segundo, la pérdida de importancia de la Fed en la tenencia de treasuries se verá acompañada de un déficit público de Estados Unidos al alza que rondará el 4,0% del PIB en 2018 y superará ligeramente el 4,5% en 2019, según nuestras estimaciones.

 

Luego, los emergentes tendrán que competir con el Tesoro de Estados Unidos por su financiación en divisa fuerte pero, también, desde una perspectiva más amplia ante unos treasuries cuyos rendimientos no son despreciables.

 

Por último, otro apunte en clave de la Reserva Federal y que lleva a dibujar un encuentro algo diferente de la entidad durante el verano, pues estaría pendiente de la aprobación por parte del Senado de la designación de los centristas Richard Clarida (Pimco y profesor de la Universidad de Columbia) y Michelle Bowman (responsable de la Comisión Bancaria de Kansas desde 2017) como gobernadores de la Fed. De llegar a buen puerto el nombramiento, se cubrirían 2 de las 4 vacantes todavía existentes en la junta de gobernadores de la Fed.

 

Todo ello, en un momento en el que la información política estadounidense continuará estando de actualidad. Según medios norcoreanos, Donald Trump habría expresado su intención de levantar las sanciones contra Corea del Norte y proporcionar garantías de seguridad a Pyongyang, al tiempo que Washington detendría los ejercicios militares entre Corea del Sur y Estados Unidos.