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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Martes, 25 de septiembre de 2018 08:30

La negación de Arabia Saudí y Rusia de aumentar su producción presionará al crudo

Intermoney | La agenda de la jornada no será especialmente exigente y, de hecho, las principales citas serán con los miembros del BCE (incluido su presidente) y la confianza de los consumidores estadounidenses elaborada por el Conference Board. La ligera moderación de dicha confianza en septiembre no evitará que permanezca en niveles no vistos desde principios de siglo, confirmando que el buen comportamiento del consumo estadounidense continuará en el corto plazo. Un hecho compatible con la actual escalada de aranceles que acabará por suponer un impuesto indirecto para los estadounidenses, pues esta circunstancia no es directamente visible para unos hogares cuyo estado de ánimo sigue condicionado positivamente por el buen momento de la actividad que se plasma en un escenario acorde con el pleno empleo.

 

El traslado de los nuevos aranceles al consumidor final no será algo abrupto, pero acabará por producirse ya que la propia buena salud de la economía de Estados Unidos juega a favor del poder de fijación de precios del sector de distribución. De momento, Walmart podría transmitir al consumidor final el alza de aranceles y, seguramente, no sea la única compañía con intenciones de hacerlo ante la cercanía de un periodo de mayor consumo como el pre-navideño que dará margen para ello. Por lo tanto, más pronto que tarde, los estadounidenses pueden afrontar un extra de inflación que pasará factura a sus bolsillos y a su confianza, al tiempo que allanará el camino a la Fed para subir los tipos un poco más y de forma menos progresiva respecto a lo apuntado en junio.

 

Además, los consumidores y no solo los estadounidenses corren el riesgo de afrontar mayores precios de los carburantes, si bien debe reconocerse que los ciudadanos de Estados Unidos son más sensibles a esta cuestión. La actitud reacia de Arabia Saudí y Rusia a aumentar su producción en la antesala del retorno de las sanciones de Estados Unidos a Irán seguirá inyectando presión al crudo, configurándose un escenario central en el que la pérdida del suministro iraní (se estima en 1,5-2,0 mbd) no sea totalmente compensada por los países de la OPEP y sus socios. De nuevo, debe tenerse en cuenta los problemas en Venezuela y la falta de seguridad respecto al suministro de Libia.

 

De cara al medio y largo plazo, Estados Unidos será un jugador aún más importante en el mercado del petróleo y tendrá un papel equilibrador clave, pero actualmente sigue sin contar con el músculo suficiente para controlar los picos del crudo. De acuerdo con la propia OPEP, los países de fuera del cártel aumentarán su producción en 2,4 mbd en 2019 (encabezados por Estados Unidos) frente a un incremento de la demanda global de 1,5 mbd. La oferta no OPEP seguirá avanzando de forma fuerte hasta 2023 (+4 mbd respecto al último informe anual de la OPEP) hasta situarse en 66,1 mbd frente a los 57,5 mbd de 2017, destacando el papel de Estados Unidos que explicaría dos terceras partes de la nueva oferta en el mercado.

 

En el futuro, se divisa la autosuficiencia de Estados Unidos en el campo energético pero antes seguirá a merced de los movimientos del crudo en el corto plazo (empiezan a aflorarse previsiones de 100$/barril para el paso del año), mientras que desde la OPEP parecen interesados en mantener los precios lo más alto posible a corto plazo y conservar su poder a medio plazo. Luego, el consumo americano aunque seguirá mostrándose fuerte de aquí a final de año, empezará a afrontar ciertos vientos en contra cuyos efectos deberían ser más visibles en el inicio de 2019, incluyéndose el avance menos progresivo de la Fed en su estrategia de endurecimiento de la política monetaria.

 

En los mercados ya ha empezado a debatirse la posibilidad de que la mencionada estrategia de salida de la Reserva Federal pueda ir un poco más allá y de forma menos progresiva, extremo que creemos se verá confirmado el próximo miércoles. Una circunstancia que acabaría de ser puesta en valor por el mercado y esto es suficiente para que impacte en los agentes de la economía real vía endurecimiento de las condiciones de financiación.

 

El anterior escenario en clave de Fed tiene una segunda derivada que excede las fronteras estadounidenses, pues habría que estar atentos a sus efectos sobre los emergentes. De momento, desde Morgan Stanley se apuntaba la posibilidad de asistir a cierta estabilidad temporal en estos países después de lo complicado de los últimos meses, cambiando su posicionamiento desde negativo hasta neutral para la deuda y divisas de los mismos. Sin embargo, se advertía del trasfondo todavía difícil para estos mercados y la realidad es que la posibilidad de asistir a pasos algo menos pausados por parte de la Fed ante unos problemas que no han escrito su último capítulo, demanda todavía cierta cautela. Por ejemplo, Argentina podría sumar entre 3.000 y 5.000 mill. $ al préstamo de 50.000 mill. acordado con el FMI, incidiendo en lo delicado de su situación. En este entorno que se encuentra también presidido por las fricciones comerciales y las cuestiones presupuestarias en Italia, el verdadero interés excede lo que nos pueda deparar la jornada de hoy martes. Una jornada en la que volvían a la actividad las bolsas de China y Japón en medio de las consabidas cuestiones comerciales, mientras que en Europa el interés estará en las declaraciones de los miembros del BCE.

 

El presidente del BCE intervendrá en un simposio organizado por el Parlamento Europeo y en el que se discutirán desde la propia política monetaria hasta cuestiones bancarias. Draghi volverá a articular un mensaje claro a favor de la continuidad de la actual hoja de ruta, enfatizando cuestiones ya conocidas. En otras palabras, seguirá vinculando los pasos futuros de nuestro banco central al devenir de los datos mientras que garantiza movimientos muy medidos y adelantados con el suficiente tiempo. Además, volverá a restar importancia al freno de la UEM y considerará el crecimiento como sólido y generalizado, apuntando que estamos ante una reversión a la medida después de lo robusto del año 2017. En lo referente a las reinversiones de la cartera del BCE, el italiano volverá a esquivar la cuestión, pero recordando su importancia en el momento actual.

 

Sin desmarcarse del mensaje transmitido por Draghi, también será interesante lo que apunten los consejeros Praet o Coeure aunque tampoco esperamos novedades revolucionarias. De forma que, a priori, no estaremos ante una sesión decisiva como consecuencia de unos inversores mirando más allá y, en primer lugar, al encuentro de la Reserva Federal del miércoles.