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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 03 de octubre de 2018 08:00

Lo político seguirá muy presente mientras se empieza a mirar a los resultados corporativos

Intermoney | La escasez de referencias ayudará a que ciertas cuestiones políticas continúen en el centro de todas las miradas, en especial, las referentes al desafío fiscal de Italia y el “Brexit”.

 

En cuanto al primer punto, lo cierto es que aunque desde Italia se eche la culpa de las tensiones en su deuda a la maquinaria de Bruselas, en esta ocasión, dicha maquinaria está manteniendo un perfil bajo. De hecho, las palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que han desatado las críticas italianas se enmarcan dentro del lógico y esperable toque de atención comunitario y se han visto compensadas con actitudes más dialogantes como las del comisario Moscovici.

 

Juncker articulaba un tono crítico pero en línea con lo obligado por su posición, siendo este lo mínimo que se podía esperar aunque arrojase expresiones como: “No desearía que, después de haber sido capaces de lidiar con la crisis griega, acabemos con la misma crisis en Italia. Una crisis ha sido suficiente”, “Italia se está distanciando de los objetivos presupuestarios que acordamos en la Unión Europea” y “Tenemos que evitar un tratamiento especial a Italia ya que si todo el mundo lo pide, supondrá el fin del euro”. Como podemos observar, si exceptuamos la comparativa con Grecia, lo apuntado es casi obligado y convive con el tono conciliador del vicepresidente de la Comisión quien ofrecía diálogo, mientras que Moscovici hablaba de “convencer” a las autoridades transalpinas para que cumplan con las reglas de la UE.

 

La preceptiva llamada de atención desde las instancias comunitarias ya se ha realizado y, ahora, toca no entrar en una espiral de declaraciones ya que los tiempos juegan a favor de Bruselas. En la Comisión están obligados a moverse con certezas antes de realizar cualquier movimiento adicional y, lo cierto, es que actualmente tienen poco sobre lo que trabajar. La meta de déficit debe incluirse todavía en la enmienda del Documento Económico y Financiero (DEF) que servirá de base para elaborar los próximos presupuestos, si bien la mencionada enmienda todavía no ha visto la luz aunque se apunta la inminencia de la misma.

 

En cuanto se produzca la actualización del DEF, deberíamos asistir a otro toque de atención comunitario criticando la oficialización de la desviación de las metas presupuestarias en base a la proyección de un escenario macroeconómico poco realista para Italia. Sin embargo, la actuación verbal no debería ir más a allá de ese punto, tomando solo un cariz realmente duro cuando Italia remita a Bruselas el borrador presupuestario que oficialice, sin ánimo de dudas, el desafío. No obstante, dicha situación tomaría forma a mediados de mes y, para entonces, las autoridades italianas ya deberían haberse dado cuenta de que el verdadero pulso es con un mercado cuyo beneplácito depende de la consecución de un escenario indudable certidumbre en Italia.

 

El castigo de los inversores a Italia continuará siendo justificado por unos planes que ponen en entredicho el colchón del superávit primario (promedia 1,5% desde 2007) y que supondrán una importante desviación del déficit público de 6.6 p.p al cabo de 3 años, respecto a la senda ofrecida en primavera. Un hecho que hace esperar, en el mejor de los casos, cifras de deuda sobre PIB del 130%, dado que los crecimientos nominales esbozados desde Italia para esgrimir la dilución de la deuda se antojan bastante optimistas. Por lo tanto, los inversores lo que están poniendo en valor es una senda insostenible para la deuda italiana.

 

En Bruselas saben que el mercado “hará el trabajo sucio” y que, además, este puede ser acelerado por los propios responsables de La Liga y M5S con declaraciones desafortunadas. Un buen ejemplo de ello fueron las palabras del responsable de Economía de la Liga, Claudio Borghi, dando simplemente pie a que sus palabras fueran interpretadas por los inversores en clave de salida del euro.

 

Así que, de momento, en Bruselas toca agotar los tiempos y no dar pasos en falso, mientras la presión a los activos italianos continúa. En el corto plazo, la contrapartida a esta situación será la depreciación del euro, la cual no resultará traumática en momentos de dudas comerciales y en los que al BCE tampoco le viene mal un “empujón” adicional para la inflación (aunque sea temporal). De forma que el desgaste de las bolsas europeas representará el principal contratiempo siempre y cuando no haya un contagio de las tensiones a la periferia. En dicho caso, la estrategia de paciente espera de Bruselas debería llegar a su fin.

 

En paralelo, en Bruselas tendrán que “seguir lidiando” con las negociaciones del “Brexit” en cuyo caso debemos huir de cuestiones como las críticas de Boris Johnson a May por sus planteamientos a este respecto. En la sombra, se plantean avances entre funcionarios de alto nivel y que podría darse “una solución técnica” para la frontera de Irlanda del Norte, mientras que desde la UE se plantearían el inicio de la redacción de una propuesta formal en lo que a lazos comerciales se refiere.

 

Menos esperanzadoras son las noticias respecto a Turquía y el choque comercial de Estados Unidos con China. En el primer caso, Erdogan llama a denunciar las alzas de precios excesivas y plantea unos presupuestos salvadores del “triángulo del mal” formado por la inflación, los tipos de interés y el tipo de cambio, es decir, se continúa afrontando erróneamente la situación. Mientras tanto, Trump se muestra reacio a retomar los contactos con China, sabedor de lo ventajoso que resulta mantener un enemigo de cara a las próximas elecciones.

 

Por lo tanto, lo político seguirá muy presente en un entorno en el que ya se empieza a mirar los resultados corporativos del 3tr18, mientras que los datos finales de los PMIs de septiembre en la UEM no aportarán información revolucionaria y las ventas minoristas del área recordarán lo mejorable del consumo. En cuanto a Estados Unidos, los indicadores adelantados en forma de ISM de servicios apuntarán lo sólido del escenario actual y los datos ADP permitirán cotizar unas saludables nóminas no agrícolas de septiembre, el próximo viernes. De forma que el buen tono de las bolsas estadounidenses perdurará.