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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 10 de octubre de 2018 08:00

Los avisos del FMI seguirán muy presentes

Intermoney | El comportamiento de la deuda estadounidense y el futuro de las cuentas públicas italianas seguirán acaparando el interés de los inversores. En cuanto al segundo punto, ayer asistimos a una jornada clave ya que la comisión conjunta para cuestiones presupuestarias del Senado y el Congreso de Italia abordó las líneas maestras de las próximas cuentas gubernamentales

 

Unas cuentas cuyo punto de partida es un cuadro macroeconómico sesgado del lado positivo, como arrojó la enmienda al Documento Económico Financiero del mes de abril que, finalmente, conocimos la semana pasada.

 

La mencionada enmienda recogía un crecimiento real de la economía transalpina del 1,5% en 2019 y 1,6% en 2020 que se antoja algo positivo, aunque no solo se jugaba con esta variable; también se hacía con el deflactor del PIB nominal. De acuerdo con el propio Banco de Italia, la brecha negativa respecto al PIB potencial oscilaría entre -2,8 y -0,5 p.p con un valor central de -1,7 p.p. Por lo tanto, ante esta realidad y las razonables dudas hacia la capacidad de relanzar la actividad en el corto plazo, se impone pecar de prudente en cuanto a las previsiones de inflación. Por lo tanto, el crecimiento nominal del 3,1% en 2019 y 3,5% en 2020 proyectado por las autoridades italianas, cuanto menos, se antoja algo optimista. Así, la senda de ajuste de la deuda bruta hasta situarse en el 126,7% del PIB en 2021 sigue estando en entredicho, aunque se proponga corregir el déficit del planeado -2,4% en 2019 hasta -1,8% en 2021.

 

La anterior situación ha llevado al vicepresidente de la Comisión Europea a recordar el escepticismo que se atesora en Bruselas hacia las cuentas públicas italianas: “Nos preocupa que Italia presente objetivos fiscales o proyecciones de crecimiento totalmente irreales y que las negociaciones resulten muy difíciles”. No obstante, el ministro de Economía italiano intenta tender puentes con las autoridades comunitarias y convencer a las mismas, pero también al mercado, de que la línea de acción propuesta será exitosa.

 

El problema radica en que las dudas en los mercados son evidentes y harán falta pasos atrás y no solo buenas palabras para recuperar su confianza. Además, Tria ha cometido un error al reconocer cierta preocupación derivada de lo observado en los mercados, al tiempo que apuntaba la posibilidad de asistir a cesiones en casos extremos: “Estamos trabajando para que el diferencial (entiéndase a 10 años frente Alemania) converja con los fundamentales y para crear confianza. ¿Y si el diferencial alcanza 500 p.b?”; “el gobierno hará lo que tenga que hacer ante una crisis inesperada, dado que no esperamos eso”. Así, el adelantado error de las anteriores palabras estriba en que al mercado nunca hay que darle una referencia o posición contra la que pueda jugar.

 

El último episodio de las tensiones italianas transalpinas no se ha escrito aun y la “rebaja del tono” que pedía Tria a los políticos italianos no será suficiente, si no se ve acompañado de acciones palpables.

 

El riesgo de rebaja de rating de Italia por parte de las grandes agencias de calificación, a finales de mes, sigue muy presente y continúa lejos de despejarse. La compleja situación transalpina no apartará la atención de los movimientos de los treasuries en una jornada en la que la estabilidad de los precios de producción estadounidenses en 2,8% a. durante el mes de septiembre se convertirá en un puntal secundario, pues mandarán las palabras de los miembros de la Fed. Ayer, el responsable del distrito de Dallas, Robert Kaplan, mostraba en su confianza en que la inflación en Estados Unidos se mantenga próxima al objetivo en 2019, aunque vayan diluyéndose los estímulos fiscales, y calificaba los riesgos que sobrevuelan su previsión de tres alzas de tipos hasta junio como equilibrados. Todo ello mientras evitaba mostrar sus inclinaciones más allá de mediados del próximo año y su discurso cojeaba al plantear las implicaciones de las alzas de la rentabilidad del T-Note a 10 años.

 

Más claro fue de madrugada Williams, cuyo cargo como presidente de la Fed de Nueva York le ha convertido en un peso pesado de la institución. De hecho, relativizó las implicaciones del comportamiento reciente de los treasuries y se alineó con el discurso oficialista, es decir, apostó por una subida más de +25 p.b en 2018 y tres en 2019 ante un entorno que considera acorde con movimientos graduales. Asimismo, apuntaba a que los tipos converjan con los neutrales el año que vien. Por su parte, el responsable del distrito de Chicago, Charles Evans, apuntará la necesidad de atesorar tipos ligeramente restrictivos el próximo año en Estados Unidos, lo cual seguirá dando sustento a la rentabilidad de los treasuries.

 

El impacto futuro de las medidas de los bancos centrales ocupará un lugar central en el Informe de Estabilidad Financiera que publicará el FMI. En la actualización del martes de sus previsiones para la economía global, el recorte del crecimiento esperado hasta 3,7% y el avance de los riesgos eran los principales protagonistas. De hecho, se apuntaba “riesgos sesgados a la baja” después de su reciente recrudecimiento, entre los cuales se enfatizaba “el agravamiento de la reversión de los flujos de capital dirigidos a economías de mercados emergentes con fundamentos más débiles y mayor riesgo político”, al tiempo que se alertaba de la posibilidad de asistir a un empeoramiento repentino y destacado de las condiciones financieros.

 

El anterior mensaje será repetido hoy, debiendo quedarnos textualmente con el siguiente párrafo del informe “Perspectivas de la economía mundial” (WEO por sus siglas inglés):

 

“Si bien las condiciones de los mercados financieros siguen siendo acomodaticias en las economías avanzadas, podrían desmejorar rápidamente si, por ejemplo, las tensiones comerciales y la incertidumbre en torno a las políticas se intensificaran. La política monetaria es otro potencial factor desencadenante. La economía estadounidense ha superado el nivel de pleno empleo, pero aun así la trayectoria del alza de las tasas de interés que los mercados anticipan es menos empinada que las proyecciones de la Reserva Federal. En consecuencia, un nivel de inflación inesperadamente elevado en Estados Unidos podría llevar a los inversionistas a reevaluar abruptamente los riesgos. El endurecimiento de las condiciones financieras en las economías avanzadas podría ocasionar ajustes perturbadores de las carteras, fuertes movimientos de los tipos de cambio y nuevas reducciones de las afluencias de capital en los mercados emergentes, particularmente los afectados por vulnerabilidades más profundas”.

 

El anterior mensaje volverá a ser reproducido hoy por el FMI en su informe sobre la estabilidad financiera global en el que también se llamará la atención sobre los elevados niveles de deuda, línea en la que están presionando las autoridades germanas en los encuentros de esta semana FMI-Banco Mundial. En suma, los riesgos seguirán muy presentes haciendo que los datos de la jornada en forma de cifras industriales, que conoceremos a lo largo de Europa, y los indicadores británicos queden en un segundo plano.