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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 11 de octubre de 2018 08:00

Hay motivos para esperar la continuidad del buen desempeño de la inflación subyacente en EEUU

Intermoney | Los datos de inflación serán lo más destacado de la sesión y, en concreto, las cifras de IPC de septiembre en Estados Unidos. En términos interanuales, dichas cifras sufrirán el avance ligeramente menor del crudo (dentro del dinamismo), aunque tampoco deberá descuidarse la evolución de los precios de los alimentos.

 

El enfrentamiento comercial con China está provocando que el flujo comprador de este país en el capítulo agroalimentario se esté redirigiendo hacia otras naciones, lo cual juega en contra de los precios estadounidenses en este ámbito. De hecho, en casos concretos se está dando una situación curiosa, pues países como Brasil o Argentina han optado por vender productos que estarían destinados a la demanda nacional a China y, a continuación, cubren el déficit de suministro generado comprando a Estados Unidos a un precio inferior al que han conseguido de los compradores chinos.

 

La situación expuesta es más visible en productos concretos como la soja, haciendo que desde la perspectiva del IPC su impacto pueda considerarse menor y que el protagonista sea el enfriamiento energético para explicar el freno de la inflación estadounidense hasta 2,4% a. en septiembre. No obstante, la clave radica en el índice subyacente ya que la Fed huye del ruido de las componentes más volátiles, dándose en este caso una tímida aceleración hasta 2,3% a. La realidad es acorde con una brecha respecto al potencial positiva en Estados Unidos y se dan cuellos de botella en determinados ámbitos, al tiempo que la necesidad de retener a los trabajadores obliga a mejorar su remuneración (salarial y no salarial) y esta representa el mayor coste en el sector servicios. En suma, existen múltiples motivos para esperar la continuidad del buen desempeño de la inflación subyacente en Estados Unidos.

 

Sin embargo, para los bancos centrales el futuro de la inflación se torna más importante que sus oscilaciones en el corto plazo. A este respecto, uno de los puntos que nunca debe descuidarse son las expectativas de los hogares, apuntando la última encuesta de la Fed de Nueva York que los estadounidenses esperan cifras del 3% para el horizonte de 1 y 3 años, como viene siendo habitual desde el pasado abril. No obstante, se imponía quedarse con que dibujasen un avance adicional de 0,3 p.p de sus salarios al horizonte de un año hasta apuntar una tasa de 2,8%, la mayor cifra de la serie histórica.

 

Las expectativas salariales, como bien sabemos, no son una cuestión baladí y menos en el actual escenario, alineándose con la estrategia de endurecimiento de la política monetaria de la Fed. Junto a la anterior cuestión y, en lo que se refiere a los próximos meses, deberemos tener presentes otros aspectos que darán respaldo a mayores tasas de inflación en Estados Unidos, los cuales serán contextualizados adecuadamente por la Fed pero pueden causar la sobrerreacción de los mercados.

 

El efecto del enfrentamiento comercial de Estados Unidos con China, desde un punto de vista cortoplacista, será inflacionista para la economía estadounidense y Trump mantiene su amenaza de aumentar el volumen de importaciones chinas afectadas por nuevos aranceles, incluso, hasta abarcar el total de las mismas. Un hecho que, indudablemente, se dejaría notar en los precios ya que el escenario americano permite a las empresas subir precios y no sacrificar márgenes. De momento, la importante subida de aranceles a las lavadoras (de principios de año) ha explicado su encarecimiento y las encuestas de la Fed señalan que los productores nacionales de aluminio y acero han aprovechado los nuevos aranceles para subir precios y no para invertir más. Por lo tanto, cabe esperar una situación similar en muchos otros ámbitos debido a las dificultades para sustituir los productos chinos, lo cual podría llevar a que un incremento medio de los aranceles al total de bienes importados de China en un 10% se tradujese en 0,3-0,4 p.p más de inflación el próximo año.

 

Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y los posicionamientos políticos seguirán enturbiando un choque comercial en el que los aranceles ocupan los titulares, escondiendo la verdadera lucha para defender el conocimiento generado en clave tecnológica. El choque comercial como tal perjudica a los estadounidenses, si bien la verdadera batalla es otra y se encuentra vinculada al dominio de la tecnología.

 

De hecho, el Departamento del Tesoro, el próximo 10 de noviembre, pondrá en marcha un programa piloto durante más de 1 año que implicará una fiscalización más dura de las inversiones en 27 industrias estratégicas (telecomunicaciones, semiconductores…). Las fusiones y compras de acciones serán revisadas para asegurarse que no dañan la seguridad nacional, centrándose en toda operativa que permita a un inversor extranjero el acceso a información no pública, la designación de un miembro de la junta o la toma de otras decisiones importantes. Así, el objetivo último será la obtención de información para implementar cambios legislativos que limiten la toma de posiciones extranjeras “incómodas”.

 

La anterior es la gran batalla, convirtiendo al nuevo toque de atención estadounidense respecto a la cotización del yuan o el menor pesimismo chino en cuanto a un acercamiento con Estados Unidos en algo secundario. No obstante, la cuestión que hoy nos ocupaba es la inflación y, a nivel subyacente, la estadounidense puede empujar la rentabilidad del T-Note a 10 años en un momento delicado y alimentar la inestabilidad en las bolsas. Tampoco ayudará la intervención del presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, quien se muestra partidario de seguir aumentando tipos hasta situarlos en niveles neutrales.

 

Frente al papel central de la inflación de Estados Unidos, los datos de los IPCAs en Europa serán secundarios ya que vendrán a confirmar la escalada hasta 1,8% a. en Portugal, su estabilidad en 2,2% a. en España y la tibia moderación en Francia (2,5% a.). Por lo tanto, la actualidad italiana seguirá muy presente debido a que los gobernantes transalpinos siguen adelante con sus planes, aunque la oficina presupuestaria de Italia se negase a validar el plan plurianual presentado. Una negativa que, lógicamente, se apoyaba en los supuestos demasiado optimistas del cuadro macroeconómico.

 

El pulso italiano continúa y el próximo 15 de octubre es la fecha límite para presentar los presupuestos a la Comisión Europea y no solo los transalpinos, lo cual recuerda los desafíos existentes para los de nuestro país. En suma, los riesgos se decantan del lado de la continuidad de las dificultades en los mercados, si bien no todo son malas noticias ya que el “Brexit” da lugar a cierto respiro. El miércoles, el negociador de la UE, Michel Barnier, apuntaba que las dos partes acordaron gran parte del acuerdo de salida antes de la cumbre de los 28 de la próxima semana.