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Miércoles, 12 de diciembre de 2018
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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 11 de octubre de 2018 08:30

Solo un catalizador para salir de la tormenta: unos resultados que tranquilicen al inversor

Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | Lo que todo el mundo temía y estaba esperando sucedió; Wall Street, mercado que había sido capaz de obviar muchos de los factores de incertidumbre que habían penalizado al resto de bolsas mundiales, cayó ayer con fuerza en una de sus peores sesiones del año.

 

Finalmente, la inestabilidad política en Washington, producto de una errática legislatura; las tensiones entre Estados Unidos y China que van más allá de lo meramente comercial; la ralentización del resto de economías mundiales, confirmada recientemente por el FMI; el alza del precio del crudo que amenaza con impulsar al alza la inflación; la incertidumbre política en la Zona Euro con el “populismo galopante” amenazando con provocar una nueva crisis tanto de identidad como económica; el inicio de la retirada de estímulos monetarios por parte de los bancos centrales; la debilidad de algunas economías emergentes; y la proximidad de la temporada de resultados trimestrales, que siempre conlleva el incremento de volatilidad en las bolsas provocaron ayer que los inversores en las bolsas estadounidenses apretaran sin pausa el botón de “venta”. Si a ello añadimos la entrada en juego de “las maquinitas” tras romper los principales índices soportes importantes, tenemos “la tormenta perfecta” a la que asistimos ayer en Wall Street.

 

Antes las bolsas europeas habían pasado por su propio “calvario”, pero esto no es una novedad. Así, varios de los principales índices han entrado ya en “fase correctiva” al haber perdido más de un 10% desde su último máximo. Entre ellos está el Ibex 35, que ha cedido el 13,6%; el Dax alemán (-13,6%); el FTSE Mib italiano (-19,7%; éste a las puertas de entrar en mercado bajista); el Euro Stoxx 50 (-11,0%) y el Euro Stoxx (-10,9%). Los índices principales estadounidenses, por su parte, continúan lejos de entrar en corrección, salvo en el caso del Nasdaq Composite que ha cedido ya un 8,5% desde sus recientes máximos históricos. No obstante, señalar que más de la mitad de los valores del S&P 500 han perdido ya más del 10% desde su último máximo, con una cuarta parte de ellos habiendo entrado en mercado bajista tras ceder más del 20%.

 

Hace días que venimos insistiendo en que los valores que mejor lo habían hecho en el año estaban sufriendo duros castigos, algo que continuó ayer tanto en Estados Unidos como en Europa, con los inversores realizando ganancias en este tipo de valores, muchos de ellos valores catalogados como de “crecimiento”, para incrementarlas en los de corte más defensivo o los consideradas como de “valor”. Esta rotación sectorial, que ya tuvo lugar durante el verano, es producto de la decisión de muchos inversores de reducir sus posiciones de riesgo, apostando por los valores que tradicionalmente se han comportado mejor cuando las bolsas atraviesan por momentos de elevada inestabilidad.

 

Como comentamos hace un par de días, solo vemos un catalizador que a corto plazo pueda acabar con la sangría que está experimentando la renta variable mundial: la temporada de presentación de resultados trimestrales que comienza oficiosamente mañana en Wall Street y la semana que viene en las principales plazas europeas. En este sentido, señalar que los inversores van a estar muy atentos a los que digan los gestores de las empresas sobre el devenir de sus negocios; temas como la fortaleza de la demanda, el incremento de los costes de las materias primas, la fortaleza del dólar o la “guerra comercial” van a ser tratados en las conferencias que mantengan las compañías con los analistas e inversores, siendo claves para determinar la reacción de las distintas compañías a la publicación de sus cifras trimestrales.

 

Así, y en lo que hace referencia a la temporada de publicación de resultados que se inicia mañana en Wall Street con tres grandes bancos, JP Morgan, Wells Fargo y Citigroup dando a conocer sus cifras, señalar que a lo largo del próximo mes unas 400 empresas del S&P 500 pasarán el test de los inversores. El consenso baraja actualmente un incremento del beneficio por acción de estas compañías del 21% en tasa interanual –fue del 24% en el 1T2018 y del 26% en el 2T2018–. Si bien una parte importante de este aumento es consecuencia de la reducción de la tasa fiscal implementada por la Administración Trump (aproximadamente el 10%), el resto se explica por la fortaleza del crecimiento económico en Estados Unidos, algo que se traduce en un fuerte aumento de las ventas (+10% en tasa interanual) y en el positivo comportamiento de los márgenes de explotación. Si este escenario se consolida al término de la temporada de presentaciones de resultados, es factible que sirva para calmar los ánimos de los inversores y que las bolsas tengan un positivo final de año. Si las empresas hablan de un deterioro de expectativas, el escenario para las bolsas mundiales se ensombrecería mucho.

 

Hoy, para empezar, esperamos una apertura bajista de las bolsas europeas, en un claro seguimiento del comportamiento ayer de Wall Street y del de las bolsas asiáticas esta madrugada. Vemos complicado que a lo largo del día se revierta esta tendencia, aunque nunca se puede descartar que entren en juego los “cazadores de gangas” de cara a posicionarse ante el inicio de las presentaciones de resultados. De momento, la principal referencia serán los futuros de los índices estadounidenses que, por el momento, no auguran nada bueno.