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Publicado en OPINION Viernes, 07 de diciembre de 2018 00:00

De la muerte del liberalismo

Miguel Navascués | El liberalismo, como pensamiento que nunca fue dominante, está retrocediendo ante ideologías peligrosas por culpa de la crisis. Podría decirse que está muriendo del éxito que le confirieron Reagan y Thatcher, quienes en la década de los ochenta impulsaron medidas liberales, algunas de las cuales fueron claramente las causas de la crisis. La crisis de 2008 fue causada por los excesos financieros que rompieron las barreras de seguridad que se habían erigido tras la Segunda Guerra Mundial.

 

Me refiero, sobre todo, a la desregulación financiera mundial, que al principio parecía funcionar tan bien, exhibida con orgullo infantil por Wall Street y sus cohortes. La liberación financiera trajo la mundialización de los mercados, la igualación de los tipos de interés –primas de riesgo aparte–, lo que se consideraba más transparente e impedía la independencia monetaria de los países, más disciplina impuesta por la sumisión a los mercados. Un país no podía, y se suponía bueno, tener plena autonomía monetaria, pues o su tipo de interés o su tipo de cambio reaccionarían y anularían sus intenciones. Si estas eran aumentar la inflación para reducir la tasa de paro, siguiendo una curva de Phillips propia, encallaría irremediablemente en una subida de tipos de interés y una devaluación de su divisa que impulsaría al alza la inflación.

 

Desde luego, las cosas no fueron tan automáticas, pero sí que hubo un estrechamiento de los límites, e incluso un prurito de países por autocontrolarse, fijando su tipo de cambio para así someterse a la política monetaria de un país “serio”, como la Europa del Sistema Monetario Europeo y Argentina con su Currency Board.

 

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