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Publicado en CONSENSO Lunes, 03 de abril de 2017 00:00

Reducir la exposición en préstamos morosos, tarea pendiente de la banca europea

BBVA Research | La economía europea parece haber dejado atrás lo peor de la crisis económica, y los países parecen estar retornando a la senda de crecimiento, aunque por ahora de forma modesta. En la misma línea, los sistemas bancarios europeos parecen estar mejorando marginalmente su situación.

Sin embargo, aún hay que solucionar parte de las cargas heredadas de la crisis, entre las que está la de las exposiciones o préstamos morosos (non-performing exposures o NPEs o non-performing loans o NPLs en inglés). Estos activos, que fueron originados durante la crisis, aún están en los balances bancarios y están tardando en diluirse completamente.

 

 

La morosidad de los préstamos europeos ha ido reduciéndose paulatinamente, hasta situarse en 1.061 miles de millones (mM) de euros a junio de 2016, el 5,4% de los préstamos brutos. Su reparto por países es muy desigual, como puede observarse en el gráfico.

 

Las autoridades podrían intervenir para acelerar la gestión de morosos

 

Desde diversas instituciones europeas se están planteando diferentes acciones para fomentar el adelgazamiento de las carteras morosas, como un impulso supervisor, esquemas de protección de activos, garantías para la emisión de titulizaciones, la creación de una o varias empresas de gestión de activos (los llamados “bancos malos”) o el impulso de cámaras de compensación para fomentar las ventas.

 

La creación de un “banco malo” único europeo, como plantea la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés), podría suponer dificultades prácticas importantes. Si bien es cierto que constituiría una manera rápida de limpiar los balances de los bancos y disponer de más tiempo para venderlos, un escollo importante podría ser la diferente situación de partida de las entidades europeas, dado que por ejemplo algunos países ya han creado sus propios bancos malos y que en parte de los sistemas bancarios la mora se ha mantenido contenida.

 

Por otra parte, se deberían encontrar compradores para los activos e inversores en el vehículo. Además, si el precio de transferencia es suficientemente bajo los bancos podrían necesitar recapitalizarse, lo que según EBA debería hacer cada país atendiendo a la normativa de bail-in, y eso podría generar conflictos.

 

Otra opción sería la creación de una “cámara de compensación” europea donde se compartiera información pero no se transfirieran riesgos. Así, se dispondría de información estandarizada sobre los activos en venta (pero no así sobre los bancos oferentes) en una única ventanilla europea, donde las autoridades garantizaran la calidad de los datos. Esto permitiría que los inversores realizaran sus análisis a un menor coste y que se pudieran construir carteras agrupando activos de diferentes bancos. En cualquier caso, la información debería ser suficientemente detallada como para que la valoración de los activos sea correcta, incluyendo por ejemplo datos sobre el colateral de los préstamos.

 

En cualquier caso, los bancos europeos están en diferentes estados en cuanto a la gestión de sus morosos y los activos son muy diferentes, lo que también debe ser tenido en cuenta en las medidas adoptadas. Sólo con un enfoque europeo pero individualizado a cada caso podrá acelerarse el proceso de gestión de los morosos, que es vital para el correcto funcionamiento de los sistemas bancarios.  

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