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Publicado en CONSENSO Jueves, 20 de diciembre de 2018 00:00

La revaloración del PER de tecnológicas, a punto de finalizar; la Bolsa europea debería recuperar

UBP | El aumento de la desigualdad en el crecimiento económico mundial será probablemente la tendencia dominante en 2019. Después de dos años de actividad económica global dinámica, el crecimiento se ralentizará y llegará al 3,5%, ligeramente por debajo de la estimación de 3,7% realizada por el FMI.

 

Asimismo, será inferior al registrado en 2018 cuando alcanzó el 3,7%. Estados Unidos seguirá liderando el ciclo mientras China continuará en la carrera por el liderazgo mundial. El resto del mundo tendrá que adaptar sus estrategias a esas dos superpotencias económicas y políticas.

 

Entre los diferentes factores que podrían ocasionar que todas las regiones pierdan impulso, a la vez que progresivamente se desincronizan, se encuentran los riesgos políticos, las diferencias en la demanda interna de cada país, un cambio en las relaciones comerciales internacionales y una política monetaria más restrictiva.

 

Estados Unidos: La desaceleración debería ser menos pronunciada en Estados Unidos, donde el crecimiento alcanzará el 2,5% en 2019. La inversión y la demanda interna se apoyarán en la reforma fiscal, los tipos más bajos, así como los incentivos para que las empresas creen empleos a nivel local. Incluso algunos planes de infraestructura presentados al inicio de la presidencia de Donald Trump podrían ser estudiados nuevamente e incentivar el crecimiento de la demanda desde el sector público.

 

Eurozona: Se espera que la tasa de crecimiento del 2,1% en 2018 caiga por debajo del umbral del 2% al 1,9% en 2019. Europa está experimentando tensiones comerciales con Estados Unidos y después del enfrentamiento por el acero, no hay garantías de que los fabricantes de coches europeos puedan evitar la revisión de aranceles. Sin embargo, no se debe olvidar que Europa ha necesitado tiempo para reponer el capital destruido durante la crisis financiera y su crecimiento potencial se mantendrá modesto mientras que las economías de países como Grecia o Italia continúen estructuralmente vulnerables y fiscalmente restringidas.

 

Japón: La estabilidad política en Japón debería permitirle al gobierno completar su transformación de la economía y la sociedad. Pero el crecimiento potencial está por debajo del 1% debido al envejecimiento de la población y la pérdida de impulso de la inversión pública. Se prevé que el aumento en el gasto de los consumidores sea modesto y, a pesar de los fuertes esfuerzos de inversión privada y automatización, el crecimiento puede no aumentar mucho más allá del 1% en 2019.

 

China: Se prevé que su crecimiento económico se estabilice alrededor del 6% en el próximo año. Esta desaceleración comenzó a finales de año, pero de momento no es atribuible a las restricciones en las exportaciones impuestas por los Estados Unidos. En nuestro análisis de crecimiento global, no descartamos la posibilidad de que Estados Unidos y China lleguen a un acuerdo en su guerra comercial. Sin embargo, aunque se alcance un compromiso potencial que permita un equilibrio similar al de Estados Unidos y Japón en 1980, todavía podría esperarse algún brote periódico.

 

Mercados emergentes: Las perspectivas de crecimiento han empeorado en muchos países, después del endurecimiento de las políticas monetarias y presupuestarias en 2018, las cuales debilitaron algunas divisas. Los países más frágiles, incluyendo Argentina y Turquía, están en riesgo de crisis. En otros como Indonesia e India la actividad económica puede verse obstaculizada por políticas más estrictas a principios de año, para luego recuperarse. Por tanto, se observarán considerables disparidades entre los países emergentes en 2019.

 

Inflación: Creemos que el año que viene la inflación se estabilizará entre el 2% y el 2,5% en Estados Unidos y 2% en Europa, siempre que las divisas y las materias primas se mantengan estables. En países emergentes, la inflación debería subir mecánicamente donde la moneda ha perdido mucho terreno en 2018 y luego estabilizarse una vez que las políticas económicas más restrictivas mantengan la demanda a raya.

 

Renta variable: Desde el final de la crisis de la Eurozona en 2013, las acciones estadounidenses han superado a otras áreas geográficas importantes del mundo en divisas locales. Esperamos que esta fase comience a disminuir en 2019. La expansión del PER en Estados Unidos tuvo un papel importante en la superación de las acciones estadounidenses contra las acciones europeas y japonesas. Una razón válida para que los inversores estén dispuestos a pagar más por acciones estadounidenses es la fuerte presencia del sector tecnológico. Sin embargo, creemos que la revaloración del PER de compañías tecnológicas a escala global, en curso desde 2013, está a punto de finalizar. El último periodo claro de mejor rendimiento de Europa frente a Estados Unidos (de 2003 a 2007) coincidió con una fase de crecimiento tecnológico exiguo en comparación con la totalidad de los mercados globales de renta variable. Como se espera una pérdida de impulso en el sector tecnológico, las acciones europeas deberían recuperar terreno frente a las de Estados Unidos.

 

Brexit: Si se lleva a cabo un Brexit ‘duro’ el 29 de marzo de 2019, el daño a la economía británica seria considerable: el crecimiento económico podría caer un 5% de media, e incluso un 8-10% si otros socios comerciales como los Estados Unidos tardan en firmar nuevos acuerdos. Si, por otro lado, se evita un Brexit duro, entonces las perspectivas del Reino Unido serán mucho más positivas. Si todo va bien, a medida que se recupere la confianza, el crecimiento de Reino Unido podría volver al 2%.

 

Divisas:

 

• Dólar: El dólar estadounidense contará con apoyo continúo debido a la estabilización del crecimiento económico y la ampliación de los diferenciales de los tipos de interés entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales.

 

• Euro: Dado que no se espera el aumento de los tipos de interés, como pronto, antes de la segunda mitad del 2019, es probable que tanto los tipos de interés como los diferenciales de crecimiento sean un obstáculo para mantener la fortaleza del euro a lo largo del año.

 

• Libra: La libra parece reflejar la modesta actividad económica y el debilitado mercado inmobiliario del Reino Unido. Aunque haya habido avances hacia un acuerdo para el Brexit, los riesgos de que se endurezca en marzo de 2019 no tienen consecuencias reseñables en los mercados de divisas.

 

• Yen: El yen debería ver una trayectoria similar a la del euro. Las políticas reactivas del Banco de Japón probablemente signifiquen que los diferenciales en los tipos de interés continuarán funcionando contra el Yen en 2019.

 

• Yuan: Con un nuevo conjunto de tarifas que tendrá efecto en 2019, el renminbi debería seguir depreciándose. La amortiguación que facilita el contar con una moneda debilitada podría ser mayor debido al crecimiento interno de la liquidez para contrarrestar su impacto en la economía china.  

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