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Sábado, 21 de octubre de 2017
Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 17 de abril de 2017 08:00

Bolsa y bonos: Dos narrativas para la economía

M&G Valores | En los últimos años han convivido dos teorías explicativas de la situación de la economía con diferentes conclusiones respecto a la evolución futura.

Por un lado está la idea de que el pobre rendimiento de la economía en los últimos años y las tasas de inflación muy bajas son consecuencia natural de la crisis. En particular la necesidad del sector privado de reducir su endeudamiento y las expectativas temerosas de los consumidores sobre el futuro de la economía explicarían la atonía de la inversión, la deflación y las bajas tasas de crecimiento. Lo que estamos viviendo ahora sería una vuelta a la normalidad económica. Poco a poco los factores que frenaban la economía van desapareciendo y ésta vuelve a lo que pueden considerarse sus tasas naturales de crecimiento a largo plazo.

 

La otra teoría, popularizada por Lawrence Summers entre otros, considera que hemos entrado en una fase de “estancamiento secular” que se mantendrá por años o décadas. En este caso las razones para el débil crecimiento de la economía se encuentran en factores estructurales permanentes como son la demografía, el fin de la era industrial sustituida por la economía de servicios, el cambio tecnológico que implicaría una menor necesidad de fuerza laboral, etc. Según esta visión las fases de aceleración económica como la actual son transitorias y pronto volveríamos a crecimientos más modestos. El escenario que nos esperaría en los próximos años no sería muy diferente de los anteriores: tasas de crecimiento modestas, inflación muy baja y tipos de interés cercanos a cero.

 

Si nos fijamos en el comportamiento de los mercados parecería claro que la Bolsa confía en el primer escenario. Las fuertes subidas de los últimos meses, la rotación hacia sectores cíclicos o la más reciente hacia Europa es lo que cabría esperar en un escenario reflacionista sostenido y de normalización del crecimiento.

 

Por el contrario, los mercados de bonos se muestran bastante más dubitativos. Tras el tirón de las rentabilidades que siguió a la victoria de Trump en las elecciones se han estabilizado en niveles todavía bajos que no parecen consistentes con el escenario de normalización del crecimiento. De momento creemos que es una simple pausa en el proceso pero habrá que seguir su evolución en los próximos meses.  

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