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Domingo, 20 de agosto de 2017
Publicado en NACIONAL Martes, 18 de abril de 2017 14:00

BBVA eleva al 3% su previsión de crecimiento para España

BBVA Research | Se revisa al alza la previsión de aumento del PIB en 2017 hasta el 3,0% y se mantiene la previsión del 2,7% para 2018. De confirmarse este escenario, se espera que la economía española sea capaz de crear alrededor de un millón de puestos de trabajo en el conjunto de estos dos años, y que la tasa de paro se sitúe alrededor del 15% a finales de 2018.

 

La confirmación del sesgo al alza adelantado en febrero pasado se debe al buen comportamiento de la creación de empleo y del sector exportador. Lo anterior, junto con la expectativa de que se mantenga un entorno favorable para la economía española, permite prever que el período de recuperación económica continuará a buen ritmo durante los próximos meses.

 

El crecimiento durante el primer trimestre de 2017 habría repuntado una décima hasta el 0,8% t/t. La aceleración se produce a pesar de que se confirma; (i) una menor contribución del consumo de las familias, que refleja el agotamiento de la demanda embalsada durante el período anterior a la crisis y el menor impacto de algunos de los vientos de cola que habían apoyado la recuperación del gasto familiar; y (ii) el control del gasto de las administraciones públicas, que continúa siendo el pilar en el que se sostiene la reducción del desequilibrio en las cuentas del Estado y de las Comunidades Autónomas. Sin embargo, la inversión en maquinaria y equipo parece haber salido de la atonía observada durante la segunda mitad de 2016, probablemente impulsada por el extraordinario comportamiento de las exportaciones, tanto de bienes como de servicios. Respecto a esto último, la mejoría es generalizada por destinos, al observarse una recuperación de los flujos hacia economías emergentes y mantenerse el buen tono de las ventas a mercados desarrollados. Vale la pena destacar que esto se da a pesar de la incertidumbre relacionada con el brexit. El último de los factores que explica el repunte de la actividad durante la primera parte del año es la incipiente aceleración de la actividad del sector inmobiliario.

 

Hacia delante, se perciben pocos cambios relevantes en el escenario para la economía española. Por un lado, se confirma la recuperación de los flujos de comercio internacional y la aceleración de la actividad global, ejemplificada en la moderada revisión al alza en las previsiones de crecimiento para las economías desarrolladas. Además, no se espera una modificación de los factores que han incrementado el atractivo de España como destino turístico, particularmente aquellos relacionados con la inseguridad en algunos de los países competidores. Por otro lado, aunque el precio del petróleo parece haberse consolidado en niveles que suponen un aumento del 27% respecto al promedio del año anterior, continúa siendo un 40% inferior al observado en 2014. Esto es particularmente importante para una economía importadora de petróleo como la española. Finalmente, las acciones de la Reserva Federal de los EE.UU. y, especialmente, del BCE se encuentran dentro de lo esperado, lo que significa que la política de bajos tipos de interés en los países desarrollados y de un euro relativamente depreciado frente al dólar se mantendrá en el futuro cercano. Todos estos factores deberían alentar el crecimiento de las exportaciones y reducir la incertidumbre de familias y empresas.

 

A nivel doméstico, el cumplimiento del nuevo objetivo de déficit en 2016 y el Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado confirman que la política fiscal tendrá un tono neutral en 2017. La reducción del desequilibrio en las cuentas públicas en 2016 se debió a la caída de la importancia relativa del gasto en el PIB, a pesar de un comportamiento de la recaudación más negativo del esperado. Vale la pena destacar esto último de cara a analizar los presupuestos del Estado de 2017, que presentan pocas novedades respecto a los anuncios realizados a finales del año anterior. Cabe enfatizar que las previsiones utilizadas por el Gobierno para su elaboración son prudentes, dado el sesgo al alza que se observa en la actividad y en la inflación durante los últimos meses. De producirse un escenario más en línea con el que se presenta en esta publicación, el mayor crecimiento del PIB nominal daría espacio para compensar los supuestos relativamente optimistas que se utilizan respecto a la sensibilidad de la recaudación a la recuperación de la economía. Por lo tanto, se prevé que en un escenario donde continúe un estricto control del gasto, el conjunto de las administraciones públicas cumpla con el objetivo de déficit a finales de año.

 

No se observan efectos de segunda ronda en la formación de precios. El incremento del precio del petróleo ha hecho que la inflación general alcance el 3% en el 1T17. Sin embargo, la subyacente (que excluye energía y alimentos sin elaborar) se mantiene alrededor del 1%, lo que adelanta que el aumento en la inflación general es transitorio y que el promedio del año estará alrededor del 2%. Este comportamiento es destacable, ya que confirma que el coste de la pérdida de competitividad que ha sufrido la economía española está siendo distribuido entre familias y empresas de forma consistente con el mantenimiento de la creación de empleo y con la continuación del crecimiento del consumo, de la inversión y de las exportaciones. Hacia delante, será importante vigilar la evolución de los márgenes y los salarios para comprobar que esta situación se mantiene. En principio, la evolución de las ventas al exterior y de otros indicadores de actividad no apunta a que la falta de competencia y el incremento excesivo de los márgenes estén poniendo en peligro la recuperación. Asimismo, el crecimiento del 1% anunciado para los salarios de los empleados públicos constituye una buena señal dado que prioriza la creación de empleo. Igualmente, el anuncio sobre la pretensión de reducir la temporalidad en este sector es bienvenido y supone una oportunidad tanto para revisar y corregir las causas de su excesivo uso, como para plantearse cambios que promuevan la eficiencia de la función pública.

 

La continua revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB durante los últimos años apunta a una subestimación por parte de analistas e instituciones internacionales, tanto de factores estructurales como cíclicos. En particular, parecen haberse infravalorado los esfuerzos de desapalancamiento de las familias y empresas, así como la reorientación de la capacidad productiva hacia la demanda externa o el impacto de las reformas en la competitividad de la economía española. Respecto a esto último, aunque el crecimiento de la productividad del factor trabajo sigue siendo bajo, durante la fase de recuperación ha estado en línea con el que se observa en el resto de la UEM, e incluso presenta valores positivos en sectores donde la creación de empleo ha sido intensa. Esto contrasta con lo observado durante el período de expansión previo a la crisis, donde se observó una brecha constante y significativa. En todo caso, la necesidad de continuar reduciendo los desequilibrios que aún conserva la economía española (tasa de paro, déficit público, etc.) obliga a la consideración de nuevas reformas que ayuden a elevar el crecimiento de la productividad mientras se mantiene el del empleo y se consolida el desapalancamiento frente al resto del mundo.  

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