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Miércoles, 26 de julio de 2017
Publicado en NACIONAL Viernes, 21 de abril de 2017 08:00

FMI: Más optimismo en el escenario de corto plazo

Bankia Estudios | El FMI revisa al alza el crecimiento para el año en curso por primera vez en seis años (+0,1 p.p. hasta 3,5% frente al 3,1% registrado en 2016), gracias al impulso del comercio exterior y la recuperación del sector manufacturero y de la inversión. Sin embargo, señala que los riesgos siguen dominando a la baja (destaca el impacto de las políticas adversas de la administración Trump) y mantiene su previsión para 2018 estable en el 3,6%.

 

 

La revisión al alza del crecimiento se concentra en las economías desarrolladas (+0,1 p.p. hasta 2,0% en 2017), gracias a las señales positivas que está ofreciendo el sector manufacturero y al aumento de la confianza de los agentes (especialmente en EEUU tras la victoria de Trump). Entre economías, destaca muy positivamente Reino Unido (+0,5 p.p. en 2017 y +0,1 p.p. en 2018), reconociendo así que en el Informe de Octubre (post-referéndum Brexit) recortó demasiado su previsión; seguido de Japón (+0,4 p.p. en 2017 y +0,1 p.p. en 2018), donde destaca el buen momento del sector exterior.

 

En EEUU, las previsiones se mantienen sin cambios respecto a enero, pero lo importante es que el FMI sigue esperando una aceleración en 2017 y 2018 y que, al mismo tiempo, concentra los mayores riesgos en el escenario, dada la enorme incertidumbre que rodea a la administración Trump.

 

En el caso concreto de España, el FMI ha elevado su previsión de crecimiento del PIB para 2017, tres décimas hasta el 2,6% (mantiene la de 2018 en el 2,1%), confirmando, de este modo, la inercia expansiva de la economía española. Si bien España seguirá siendo la más dinámica entre las grandes economías desarrolladas, estas previsiones suponen una importante ralentización respecto al pasado ejercicio, que cerró con un avance del 3,2%. La estimación de PIB para este año es algo menos optimista que la del Banco de España (2,8%), pero está en línea con las del consenso de analistas privados (el Panel de FUNCAS también apunta a un 2,6%) o el Gobierno (2,5%).

 

Las previsiones se mantienen estables para el conjunto de economías emergentes, si bien la lectura es mixta entre economías y regiones. Por un lado, la aceleración prevista en el escenario actual (4,5% en 2017 y 4,8% en 2018 frente a 4,1% en 2016) se explica por la recuperación en el precio de las materias primas (por ejemplo, Rusia concentra las mayores revisiones al alza para 2017 y 2018), un mayor crecimiento en China (revisa su previsión al alza para 2017 y 2018) y la fortaleza de India (la más dinámica). Por el otro, destaca negativamente Oriente Medio (recorta su previsión en 0,6 p.p. entre 2017 y 2018), donde los recortes de producción acordados por la OPEP lastrarán la actividad.

 

El FMI revisa al alza su escenario de inflación en 2017 de forma generalizada (+0,3 p.p. en desarrollados y +0,2 p.p. en emergentes), teniendo en cuenta el aumento en los precios de las materias primas a lo largo de 2016. Sin embargo, mantiene las expectativas de inflación estables para 2018, básicamente, porque no espera un repunte adicional significativo en el precio del petróleo (55$/barril en media en 2017-18 estimado).

 

La mayor parte del optimismo del FMI para el escenario de corto plazo se basa en el repunte esperado en el comercio internacional, que se espera que crezca cerca del 4% en 2017-18, es decir, por encima del crecimiento esperado del PIB mundial y de las propias previsiones de la propia OMC ( publicadas la semana pasada). Este repunte contrasta con el registro del año pasado, cuando el crecimiento del comercio fue menor que el de la economía mundial por primera vez desde 2001 (históricamente, el comercio ha venido creciendo, en media, el doble que el PIB).

 

Los riesgos para el escenario de 2017-18 continúan siendo a la baja, destacando especialmente en esta ocasión la agenda política de la administración Trump. El organismo alerta de las consecuencias negativas de: (i) políticas comerciales más proteccionistas (echaría a perder la mejora del comercio internacional que se observa desde finales de 2016); (ii) un aumento mayor de lo esperado en el tipo de referencia en EEUU (endureciendo las condiciones financieras en las economías emergentes); y (iii) una desregulación del sector financiero (aumentaría la probabilidad de otra crisis financiera global). Por otro lado, el FMI también apunta a riesgos que aparecían en Informes anteriores, tales como la excesiva dependencia del crecimiento de China sobre el aumento de la deuda privada; los problemas estructurales que han caracterizado esta expansión (señala a la baja productividad y elevada desigualdad) y un aumento de la inestabilidad en Oriente Medio.

 

Frente a esos riesgos, el FMI hace especial hincapié en impulsar medidas que promuevan el comercio internacional y la integración económica. Al igual que en Informes anteriores, vuelve a incidir en la necesidad de continuar con el proceso de saneamiento de los balances de los agentes, impulsar políticas fiscales, tales como una mayor inversión en infraestructuras (donde hace especial mención a EEUU y China), e introducir reformas estructurales que permitan un repunte de la productividad.  

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