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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 10 de julio de 2017 11:00

La consolidación del sector del acero en Europa: El ejemplo de ArcelorMittal

Íñigo Recio (GVC Gaesco) | La compra de la italiana Ilva es una operación estratégica para ArcelorMittal porque no tenía presencia industrial en Italia, porque supone hacer frente a las importaciones de acero en el mercado italiano, que es una de las principales puertas de acceso a Europa del acero extracomunitario (principalmente asiático), y porque puede permitir una mayor disciplina de precios del acero en Europa.

 

ArcelorMittal, el mayor fabricante de acero mundial con presencia industrial en buena parte de Europa, atendía a sus clientes italianos desde otras fábricas europeas. Ilva es la mayor fábrica integrada de Europa y se encuentra al lado del puerto de Taranto (Sur de Italia). Está infrautilizada, pues tiene una capacidad de producción de acero de 8 m/t y solamente está autorizada a fabricar 6 m/t de productos planos por los problemas medioambientales generados, especialmente por uno de sus hornos. Ilva, además de fabricar acero y de laminarlo, podrá aprovechar la gran capacidad adicional de laminación de sus instalaciones para procesar más acero transportado desde otras fábricas del grupo y mejorar la rentabilidad.

 

Con Ilva y el apoyo de su socio italiano Marcegaglia, ArcelorMittal podrá suministrar acero desde Italia a sus clientes y recuperar parte del negocio que han “conquistado” las importaciones durante los últimos años, dada la progresiva pérdida de calidad y competitividad de la planta italiana hasta hace unas semanas nacionalizada.

 

Pero la tarea de ArcelorMittal va a ser ardua. Además de pagar un precio de 1.800 millones de euros por las instalaciones (durante los dos primeros años en forma de alquiler a 180 millones de euros/año), la compañía tendrá que hacer inversiones relevantes por otros 2.400 millones de euros. Una parte importante de las inversiones se destinará a mejoras medioambientales (1.100 millones de euros) y el resto se destinará a la puesta a punto y actualización de los hornos altos y resto de instalaciones.

 

Ilva, que generó un EBITDA negativo de -220 millones de euros en 2016, alcanzará un EBITDA positivo de, al menos, 20 millones de euros en 2018 gracias a un proceso de ajuste de plantilla y a la generación de sinergias logísticas y de compras, que totalizarán 310 millones de euros hasta 2020. En ese año, el resultado operativo podría alcanzar los 340 millones de euros y, más adelante, cuando, la compañía cumpla la normativa medioambiental y pueda aumentar la producción de acero, la rentabilidad de la planta se situará a niveles similares a los que tienen el resto de las fábricas europeas del grupo. En este escenario, Ilva ya podría alcanzar el EBITDA de unos 550 millones de euros, un 22% del EBITDA del negocio europeo de 2016.

 

Dentro de unos años, si los hitos se van cumpliendo, podremos ver la transformación de una planta ruinosa económicamente y peligrosa medioambientalmente en una fábrica rentable y que cumple con la normativa medioambiental.  

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