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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 10 de enero de 2018 00:00

Inflación: el momento de los rangos objetivos

Intermoney | La inflación volverá a ser una de las grandes cuestiones a lo largo de este año ante un debate que en sí ya está evolucionando hacia otros derroteros muy interesantes, como señalan las propuestas cada vez más frecuentes respecto a la orientación de las metas de inflación desde referencias fijas hacia rangos.

 

En la noche del lunes, el presidente de la Fed de Boston (Eric Rosengren) hacía alusión a esta cuestión, pero ni la idea es nueva ni se trata de una voz aislada dentro de la Reserva Federal.

 

La anterior idea emana de los cambios observados en el campo de precios y de cuestiones como que los niveles de inflación óptimos pueden oscilar a lo largo del tiempo. Además, la propuesta de un rango objetivo daría cabida a algunos planteamientos acordes con la posibilidad de tolerar cierto “sobrecalentamiento” de la inflación, acorde con tasas superiores al 2% durante algún tiempo y que permitirían garantizar la sostenibilidad de la recuperación.

 

Desde la perspectiva de tasas de inflación inferiores a la meta del 2%, la propuesta resultaría interesante al minimizar la posibilidad de agotar el “arsenal” de la política monetaria, en caso de escenarios de crisis severa. Por el contrario, durante las fases de recuperación, también evitaría mantener durante demasiado tiempo una elevada generosidad monetaria que no sería justificable bajo la perspectiva de las cifras de actividad, minimizando así la posibilidad de generación de potenciales burbujas.

 

En la anterior línea, resultaba interesante el posicionamiento del presidente de la Fed de San Francisco, Williams, quien indirectamente venía a decir que, ante escenarios como el vivido en el pasado, prefiere la estrategia llevada a cabo en Estados Unidos a los tipos negativos. En otras palabras, prefiere tipos bajos durante mucho tiempo y una política de comunicación que genere certidumbre a este respecto. De vuelta a Rosengren, debemos quedarnos con su razonable propuesta de establecer un rango objetivo para la inflación en Estados Unidos de entre el 1,5% y el 3%. De hecho, una voz de peso como la de Ben Bernanke, el predecesor de Janet Yellen al mando de la Fed, consideraba que el próximo responsable de la institución estudiará regímenes alternativos para la política monetaria.

 

Bernanke era francamente directo al vaticinar un debate serio e interesante en este campo y que Powell probablemente confeccione un subcomité de funcionarios para estudiar la cuestión: “Me imagino que esto se someterá a un debate serio en el próximo año a 18 meses”. El debate está encima de la mesa y la propuesta de establecer un rango para las metas de inflación también facilitaría la política de comunicación de entidades como la Fed. Así, no se tendría que aclarar cuestiones como lo aceptable de ciertas desviaciones de la inflación o la importancia del cumplimiento de los objetivos desde la óptica del medio plazo. La anterior situación, como bien señalaba el presidente de la Fed de San Francisco, afectará al grueso de los países desarrollados, vinculándola al desafío de los bajos tipos neutrales que obligará a tener muy presente las limitaciones de las tasas oficiales.

 

Mientras tanto, en Japón la atención se deposita en otras cuestiones ligadas a su banco central, concretamente, en lo que se ha llamado “tapering cauteloso”. Una estrategia de acción en la que se enmarcaba el anuncio del martes del BoJ respecto a que reducirá sus compras de bonos en 10 mm. ¥, tanto para las referencias niponas cuyo vencimiento se sitúe entre 10 y 25 años como en el tramo situado entre los 25 y 40 años hasta 190 mm. ¥ y 80 mm. ¥, respectivamente.

 

Los mencionados recortes no eran muy importantes, pero sí permitían que las rentabilidades de los bonos nipones a 20 y 40 años repuntasen en 2,0 p.b durante los dos últimos días hasta 0,610% y 1,032%, en ambos casos. La menor generosidad del BoJ ya es una realidad, si bien la mejor prueba de ello es que la M2 japonesa aumentó en 43 billones ¥ en 2017 frente a los 81 billones ¥ de 2016.

 

En China, durante la madrugada del miércoles, los protagonistas eran los índices de precios en forma del agregado de producción y el IPC de diciembre. En ambos casos no se daban grandes sorpresas, pues el primero moderaba hasta 4,9% a. y el segundo aceleraba hasta 1,8% a. Todo ello, mientras que algunas medidas de las autoridades chinas para equilibrar la economía siguen limitando la actividad, tales como la eliminación de las ventajas fiscales a los coches de menor tamaño que se traducirán en avances de las ventas de automóviles del 3,5% en 2017 y el 3% en 2018.

 

En Europa, el retroceso de la producción industrial en Francia durante el mes de noviembre no sorprenderá, pudiendo causar algo más de interés la beligerancia al alza de los trabajadores alemanes para lograr sus demandas salariales, dado el escenario donde la inflación sigue en el centro del debate como apuntábamos al principio. El martes, la jornada de huelga afectó a 60.000 trabajadores de la industria germana; situación que, además de en clave de inflación y salarios, debe tenerse en cuenta para poder explicar un dato algo más discreto de la industria alemana en enero.

 

Al albor de la recuperación económica, las subidas salariales también están presentes en países como España. De momento, los dos grandes sindicatos han consensuado una estrategia negociadora tendente a reclamar un sueldo mínimo en convenio de 1.000 € y un incremento salarial medio próximo al 3%. De nuevo, una noticia que nos recuerda que los riesgos en el campo de salarios y precios deben interpretarse desde la perspectiva alcista en 2018.

 

Sin dejar los precios, las protagonistas en Estados Unidos serán unas tasas algo superiores al 3% a. de los precios de importación en diciembre, a la sombra de las declaraciones sobre perspectivas económicas de dos miembros de la Fed como son Bullard y Evans. Estas referencias no habrá que perderlas de vista en un momento en el que T-Note a 10 años sobrepasa la barrera de 2,5% y, de continuar al alza, puede llevar a que algunos flujos estadounidenses hacia el exterior buscando rentabilidad.  

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