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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 05 de febrero de 2018 08:00

Mercados emergentes: la renta variable seguirá siendo clave

Marta Pérez | El ritmo de crecimiento económico mundial esperado por el Banco Mundial para 2018 es de 3,1%. Su mayor impulsor serán las economías emergentes, cuyo crecimiento esperado es de 4,5%. Esto se traduce en un mayor potencial de rentabilidad, lo que convierte a los mercados emergentes en una inversión interesante, especialmente, en renta variable.

 

El conjunto de las bolsas de los mercados emergentes se revalorizó un 30% en 2017, obteniendo el mejor comportamiento de los últimos ocho años y duplicando la rentabilidad del agregado de las economías desarrolladas, según Bankia Estudios, y se espera que la tendencia continúe en 2018.

 

Por regiones, Asia sola explica el 0,75% de cada 1% de crecimiento mundial, por lo que no hay que perderla de vista. En Andbank tienen perspectivas favorables para la bolsa de Japón: el presidente del BoJ ha reconocido que han llegado a un punto en el que su política monetaria ultra expansiva (su balance superó los 500 billones de yenes - 4,48 billones de dólares – en 2017) hace daño a la banca. Esto no significa que vayan a retirar estímulos, pero sí que se van a producir pequeños cambios en su política monetaria al considerar que una mayor pendiente en la curva de tipos de interés mejorará los márgenes de los bancos. Esto afectará negativamente a la deuda, pero dotará de mayor rentabilidad al yen japonés y a la bolsa.

 

Por su parte, China se enfrenta a una cierta desaceleración, aunque controlada, de su crecimiento desde el 6,9% de 2017 hasta el 6,5% esperado para este año. Esta reducción de ritmo es consecuencia de un cambio en los incentivos que el Politburó fija a los cuadros provinciales del partido. Como dice Álex Fusté, economista jefe de Andbank, “se empieza a hablar menos del PIB y más de salud, contaminación y felicidad. Esos son ahora los incentivos para la economía. Se han reducido la producción de carbón, cemento y acero, lo que va a cambiar el mundo, ya que China se añade a Japón y Corea a dejar de añadir exceso de capacidad en el mundo”. Como consecuencia, se producirá un repunte de los precios, lo que puede suponer un lastre para el comercio global, aunque probablemente sea temporal (1 o 2 años). Sin embargo, en el corto plazo, este cambio supone un buen punto de partida, ya que el menor exceso de capacidad puede ayudar a aliviar el nivel de deuda total, que supera el 230% de su PIB, según el FMI.

 

Aparte de Japón y China, Álvaro García-Capelo, analista de XTB, opina que hay buenas oportunidades de inversión en toda Asia: “países como Taiwán, Indonesia o Vietnam no hacen más que aumentar su PIB per cápita y se van a ver muy beneficiados por el buen comportamiento de las compañías del sector tecnológico y de consumo, como el textil y el alimenticio. Además, la depreciación del dólar hará que estos mercados sean más competitivos”.

 

El PER más barato del mundo

 

Rusia, que, a pesar de haber llevado a cabo varias reformas económicas en los últimos años, tendrá que seguir enfrentándose a problemas administrativos, corrupción e incertidumbre ante la estabilidad de la región. Sin embargo, como apunta Pablo Martínez Bernal, de Amiral Gestión, “aunque todavía se tiene que despegar de las variaciones en el precio del petróleo y a pesar de la política de Putin, la bolsa rusa tiene el PER más barato del mundo”. Además, la inflación, en mínimos históricos (2,5%), probablemente deje margen al banco central para seguir flexibilizando la política monetaria, lo que debería estimular el consumo y la inversión.

 

La segunda bolsa más barata después de Rusia es la de Brasil, con un multiplicador de beneficios esperado para este año de 14,5 veces y señales de que la recuperación cada vez es más generalizada, con un crecimiento del PIB esperado de alrededor del 3% (frente al < 1% esperado para 2017). Además, las posibilidades de que Lula se presente a las elecciones se han reducido, lo que deja un escenario más favorable a que sigan en vigor las reformas llevadas a cabo en los últimos años, beneficiosas para la reducción de deuda. En este sentido, desde Schroders (gestora de fondos de inversión global) recuerdan que “el ritmo de mejoría a partir de ahora puede depender de que se trace un camino creíble hacia la estabilidad fiscal a través de la aprobación de la reforma de las pensiones”, ya que el sistema actual constituye la mitad del gasto público del país.

 

Las reformas también están siendo muy importantes en India, donde el gobierno está apostando por la desregulación de la inversión extranjera (que ha pasado de representar el 1% del PIB en 2014 a cerca del 2% hoy) y el levantamiento de restricciones para operaciones desde el exterior en los sectores de aviación, defensa, construcción y ferrocarriles. Todas estas reformas marcan una senda de simplificación que será muy favorable para la bolsa, que presenta el mayor potencial de revalorización de los emergentes, descontando que va a seguir creciendo a buen ritmo, compensando incluso el menor crecimiento de China.

 

Renta fija poco atractiva

 

El contrapunto a las favorables perspectivas de inversión en emergentes lo da la deuda soberana, donde se ha producido una importante desinversión en los últimos años y se espera que continúe en 2018. Aunque las perspectivas en renta fija tampoco son favorables en Europa ni Estados Unidos, los bajos tipos que ofrecen las emisiones de los emergentes son todavía menos atractivos por darse en un entorno de alta volatilidad. Sin embargo, según las estimaciones de Andbank, algunos países presentan una revalorización potencial esperada atractiva para el bono a 10 años en dólares, como Indonesia (12,7%) e India (11,7); y en moneda local, Brasil (12,1%).

 

Subida de tipos de la Fed

 

Un factor que puede influir en los mercados emergentes es el plan de subida de tipos que la Fed realizará en 2018, continuando con la retirada de estímulos. En principio, se esperan tres subidas, igual que en 2017, y de momento no parece que vayan a provocar cambios bruscos. Sin embargo, según Álex Fusté, serían bien recibidas incluso cuatro o cinco subidas este año, siempre que la institución lo anuncie claramente: “los emergentes sufren cuando la financiación a largo plazo en dólares sube, porque tienen que reestructurar su deuda. Por eso, las subidas deberían ser preventivas y no repentinas, lo que provocaría un descontrol de los precios y una subida de la curva”.  

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