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Domingo, 18 de febrero de 2018
Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 12 de febrero de 2018 08:00

Canadá: las repercusiones de excesos ya conocidos

Intermoney | En un escenario en el que las flaquezas pueden cobrar importancia, cabe hacer una paréntesis y dirigir nuestras miradas a Canadá; un país cuya economía superó los 1,6 billones de dólares estadounidenses en 2017 y que afronta una peligrosa situación del mercado residencial.

 

Desde 1992, la economía canadiense solo ha dado un paso atrás en 2009 cuando, en plena Gran Recesión, retrocedió un -2,95%. Un buen desempeño que se ha visto favorecido por el impulso de las actividades ligadas a las materias primas, permitiendo un crecimiento de la economía cercano al 90% en los últimos 25 años. La contrapartida a estos avances han sido los excesos en el ámbito residencial que también ponen en peligro la salud del sistema bancario.

 

De acuerdo con datos del BIS, la deuda de los hogares canadienses supera ligeramente el 100% del PIB y esta, en su mayoría, se encuentra ligada a la adquisición de vivienda. El porcentaje que representan los préstamos hipotecarios casi no ha variado al situarse en el 75% del total de las obligaciones de las familias, si bien lo que ha cambiado es la base sobre la que se calcula este porcentaje que, ahora, es mucho, mayor. Unos préstamos hipotecarios que, en muchas ocasiones, poseen un seguro de impago por parte del prestatario y que cuentan con una garantía real y personal, además de ser financiados mayoritariamente por la banca canadiense mediante depósitos minoristas.

 

Sin embargo, debe tenerse presente que el importe máximo de los préstamos sobre el valor del inmueble puede alcanzar el 95% en Canadá y la variedad predominante de las tasas de interés es mixta y, por lo tanto, hay una exposición real a las subidas de tipos que en el país alcanzan los +75 p.b desde julio de 2017 y han llevado a situarlos en 1,25%.

 

Luego, en momentos donde la inquietud toma fuerza, no debe obviarse el caso de economías como la canadiense, sobre todo, cuando la deuda de los hogares ronda el 175% de la renta disponible. Además, entre las grandes economías, Canadá es una de las tres (junto China y el RAE de Hong Kong) donde los indicadores del BIS de alerta temprana de tensiones en los sistemas bancarios informan de una situación preocupante. De momento, en diciembre, los precios de la vivienda nueva permanecían estancados en Canadá por primera vez desde marzo de 2015.

 

El interesante caso canadiense que, en un futuro, será el paradigma de las repercusiones de viejos excesos ya conocidos, no debe perderse de vista, aunque la actualidad de otros países como Estados Unidos será lo que continúe mandando en el día a día.

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