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Domingo, 18 de febrero de 2018
Publicado en INTERNACIONAL Martes, 13 de febrero de 2018 09:30

Trump quiere movilizar 1,5 billones de dólares en 10 años, ¿le saldrán las cuentas a corto plazo?

Intermoney | El impacto mediático del plan de infraestructuras de la nueva Administración de Estados Unidos será convenientemente gestionado, como ya ocurrió con la reforma fiscal. En el pasado, esta estrategia ha servido para que los mercados diesen un voto de confianza a las medidas de Donald Trump, a pesar de ostentar un impacto positivo más limitado en comparación con lo anunciado en un principio. De hecho, al cabo de 4 años, el impacto positivo de la mencionada reforma fiscal se situará en el 0,9% del PIB.

 

Ahora, el objetivo es movilizar 1,5 bill. $ para invertir en infraestructuras durante un periodo de 10 años y hacerlo con una aportación de fondos federales que sólo alcanzará los 200 mm. $. De este montante, desde el Gobierno se propone gastar 100 mm. $ en inversiones a nivel local, de forma que se pueda dar un empujón final de financiación a aquellos Estados o localidades a los que les quede poco para completar un proyecto ya en marcha. También se propone invertir 50 mm. $ en zonas rurales, como acceso a banda ancha de Internet, y otros 20 mm. $ en “programas transformadores” y que plasmen una “visión de futuro”. Asimismo, el plan dedicará 20 mm. $ a expandir su actual programa de préstamos y bonos para empresas privadas.

 

Así, la colaboración con las administraciones locales y estatales será clave, lo cual no suele ser ni fácil ni rápido, al tiempo que la iniciativa privada deberá tomar un papel protagonista. A este respecto, el problema radica en que muchos proyectos que podrían resultar claves desde una perspectiva de medio y largo plazo para los estadounidenses, pueden chocar con que no “salen las cuentas” a corto plazo.

 

Junto al anterior apunte, tampoco debe obviarse que, actualmente, la reforma fiscal juega en contra de los recursos federales disponibles y esto implica que los recursos necesarios deberán obtenerse de otros ámbitos, lo cual augura nuevas “batallas políticas”. El aumento del impuesto a la gasolina destinado a la inversión en autopistas incomoda en ambas bancadas y, sobre todo, en la republicana, mientras que los ajustes entre partidas de los presupuestos pueden chocar con los demócratas del Senado.

 

Con independencia de los obstáculos y el impacto final del plan de infraestructuras, lo cierto es que las noticias pueden ayudar a endulzar el ánimo de los inversores, aunque estos ya empezarán a poner su mirada en las cifras de inflación del próximo miércoles en Estados Unidos, después del rebote del S&P500 en las dos últimas jornadas y dados los niveles del T-Note a 10 años (2,84%). En principio, la ligera moderación del IPC estadounidense durante el mes de enero ayudará a consolidar la mayor tranquilidad entre los inversores.

 

No obstante, antes llegará el IPC británico de enero y su ligero paso atrás hasta 2,9% a. Una circunstancia que cobrará mayor relevancia que en otras ocasiones, sobre todo, porque cualquier gesto de bancos centrales como el BoE está siendo seguido muy de cerca. De momento, la entidad ya apuntó que un nuevo endurecimiento de los tipos en el Reino Unido llegará antes de lo estimado el pasado noviembre y los inversores descuentan que este paso se dará en mayo. Un hecho al que también ayudaban las recientes declaraciones del consejero del BoE, Gertjan Vlieghe, apuntando que un aumento adicional de los tipos británicos sería apropiado, si la fortaleza de la economía mundial y del mercado laboral continúan contrarrestando los efectos adversos del “Brexit”.

 

En este contexto, resultará clave que las cifras de inflación no hagan prever un ajuste más acelerado de la política monetaria por parte de entidades como el BoE, de lo contrario, la inestabilidad volverá a tomar fuerza. Así, en un día casi desierto de referencias, lo más reseñable será la inflación británica mientras que en la zona euro deberemos conformarnos con el recuerdo de las declaraciones del gobernador del Banco de Austria. Nowotny volvía a sugerir el final de las compras netas de activos del BCE, al tiempo que restaba importancia a los últimos acontecimientos en los mercados financieros.

 

Por último, en Estados Unidos, más allá del plan de infraestructuras de Trump, solo sobresaldrán las palabras de la presidenta de la Fed de Cleveland. En una intervención sobre política monetaria, seguramente, Loretta Mester vuelva a mostrarse partidaria de tres subidas de tipos en 2018, lo cual no debería alterar los ánimos al alinearse con lo que podemos considerar un escenario central.  

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