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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 14 de marzo de 2018 07:00

Las economías emergentes incrementan su deuda desde el 148% del PIB a finales de 2008 hasta el 211%

Intermoney | De acuerdo con los últimos datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés), las 21 economías desarrolladas analizadas por esta asociación mantendrían niveles de deuda del 380% del PIB desde finales de 2008.

 

Una cifra que tiene en cuenta tanto la deuda de los hogares como de las empresas y la esfera pública, además de la relativa a las instituciones financieras que resulta clave para explicar tal volumen. Sin embargo, las miradas seguramente vuelvan a dirigirse a las economías emergentes, dado que en las 26 analizadas por el IIF se ha observado el incremento de la deuda desde 148% del PIB, a finales de 2008, hasta 211% el pasado septiembre.

 

El problema radica en que quedarse con los grandes agregados implica obviar muchas cuestiones importantes. En primer lugar, no estamos ante una realidad homogénea, dado que China explica el grueso del aumento ya que, en el mismo periodo, ha pasado de atesorar deuda por valor del 171% del PIB al 295%. Además, aunque lo importante es la tendencia de la deuda, no debemos obviar cuestiones como la mayor capacidad de crecimiento de estos países, el saneamiento de sus cuentas corrientes en comparación con el pasado, el importante colchón en forma de reservas y el aumento de la importancia de la deuda pública en moneda nacional, además de la pérdida de peso de esta última respecto al total de deuda.

 

Sin embargo, habrá quien se apoye en la experiencia del pasado para defender que niveles bajos de deuda en divisa extranjera, actualmente cercanos al 30% del PIB para el conjunto de los agentes económicos de los emergentes, no es una garantía de pago. De nuevo, cabe insistir en cuestiones ya señaladas, como que la deuda en moneda extranjera ha cedido de forma relevante en la esfera pública (en cuyo caso los ingresos básicamente están vinculados a la moneda nacional), mientras que gana en la privada capitaneada por las empresas. Unas empresas emergentes que no son las de los años ochenta, pues muchas han salido de sus fronteras y están más expuestas a la demanda global, contando con más ingresos en divisa extranjera que en el pasado.

 

El paréntesis que hemos abierto para recuperar cuestiones vinculadas a la deuda no quiere decir que deba descuidarse la actualidad en clave de proteccionismo. La diferencia es que en el corto plazo, desde la perspectiva del segundo, tiene más importancia “el juego político” y este es mucho más difícil de predecir, sobre todo, ante la política de Estados Unidos que ha pasado de efectiva (opuesta a lo quimérico) a efectista. En este contexto, debe circunscribirse el objetivo de reducir en 100 mm. $ el déficit comercial con China, el cual alcanza los 375 mm. $ sólo en bienes.

 

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