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Jueves, 19 de abril de 2018
Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 09 de abril de 2018 10:00

La Fed descuenta un repunte de la inflación y apostará por una senda bastante progresiva de alzas

Intermoney | Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China continuarán muy presentes entre los inversores durante la próxima semana. Donald Trump amenazaba con gravar mediante nuevos aranceles a 100 mm. $ adicionales de productos chinos importados por su país.

 

Una circunstancia que las autoridades del gigante asiático estarían dispuestas a combatir “a cualquier precio”, según se señalaba desde el Ministerio de Comercio chino. De forma que asistiremos a una situación de acción-reacción ante la cual no debe sobre-reaccionarse, pues no deben descartarse nuevos mensajes conciliadores entre los implicados en las potenciales negociaciones.

 

Los temores en los mercados ante el potencial avance del proteccionismo en las grandes potencias económicas podrán seguir sirviendo como excusa para aflorar otras inquietudes de fondo. Sin embargo, no todo en la semana serán las cuestiones comerciales al abrirse paso el protagonismo de los bancos centrales. El miércoles, conoceremos las actas del último encuentro de la Reserva Federal, cuyo tono irá encaminado a mantener el control sobre la curva de mercado que tanto le preocupa a Jerome Powell. Una labor que ya se consiguió mediante unas previsiones del FOMC que contribuyeron a este objetivo al no generar ruido respecto al presente ejercicio y diluir las expectativas de mayores tipos a lo largo del tiempo.

 

La idea principal radica en transmitir al mercado una adecuada progresividad dentro de un contexto en el que el crecimiento de Estados Unidos es sano. A pesar de la desaceleración de las nóminas no agrícolas hasta 103.000 en marzo y aplicarse una revisión a la serie que arrojaba -50.000 puestos de trabajo menos, la creación media de empleo en lo que llevamos de año ascendía a 202.000 empleos/mes y el número de ocupados aumentaba en 2,11 mill. respecto a marzo de 2017. Luego, la salud del mercado laboral estadounidense no estaba en entredicho y, de hecho, la tasa de paro se mantenía en su mínimo valor desde el año 2001 (4,1%).

 

Asimismo, destacaba el papel de la meteorología en la decepción de las cifras laborales en marzo. Por un lado, un total de 159.000 empleados no pudieron trabajar a causa del mal tiempo (la media es de 143.000 para el mes de marzo). Por otro, más de un millón de personas empleadas a tiempo completo se vieron obligadas a hacerlo a tiempo parcial debido a dicha meteorología adversa, cuando la media histórica para el mes de marzo es de 532.024.

 

Por otra parte, los salarios aceleraban una décima hasta 2,7% a. en marzo y ponían en valor la situación de pleno empleo en el país, debiendo ser conscientes de que estas cifras implican un avance de casi el 1% en términos reales. Sin embargo, el debate en mercado radica en las cifras nominales y esta ligera aceleración precederá al repunte del IPC de marzo que conoceremos el próximo miércoles. Este avanzará dos décimas hasta 2,4% a. y, más importante aún, vendrá acompañado por un repunte de los precios a nivel subyacente hasta 2,1% a. tras mantenerse estancados en febrero en 1,8% a.

 

El IPC evolucionará en línea con lo adelantado por Jerome Powell en su comparecencia tras la celebración del FOMC de marzo, cuando se comprometió a evitar desviaciones “persistentes” de la inflación. En este punto, entraba en juego el matiz del horizonte de medio plazo que resulta clave para los bancos centrales, el cual debe vincularse a un guiño respecto a lo que la inflación puede deparar durante los próximos meses en Estados Unidos. En primer lugar, el nuevo presidente de la Fed incidía en que las cifras de inflación reflejaron factores atípicos ocurridos en 2017 para, a continuación, adelantar avances en los próximos meses y la posibilidad de asistir, en ocasiones, a tasas superiores al 2%.

 

 

Luego, el repunte de la inflación durante la primavera ya estaría incorporado en el escenario de la Reserva Federal y no implicaría un cambio en su función de reacción, lo cual no evitará que las cifras de IPC de marzo generen debate entre los inversores. Así, se buscarán pistas respecto a si los equilibrios de fuerzas en la Fed pueden decantarse del lado de una senda de subida de tipos algo más rápida. La mediana de las estimaciones de tipos de sus miembros era acorde con un escenario de tres subidas en el presente ejercicio, si bien debemos reconocer que las fuerzas están bastante igualadas entre quienes planteaban tres alzas y los que apoyaban un escenario de cuatro.

 

No obstante, en IM creemos que el escenario sigue decantándose del lado de tres subidas y que se apostará por una senda bastante progresiva de alzas. En este sentido, debería interpretarse el guiño de Powell hacia el descontado repunte de inflación. Todo ello, sin olvidar que el ajuste progresivo del balance de la Fed también juega a favor de las subidas cautas de tipos. Dos puntos más importantes que la nueva comparecencia “hawkish” de Eric Rosengren, la cual contribuirá a que, en algunos foros de mercado, se descuente una aceleración de las acciones de la Fed.

 

De vuelta a los datos de la semana, asistiremos a la aceleración de los precios de producción, la continuidad de la confianza del consumidor en niveles elevados (en torno a 101 puntos según el índice de la Universidad de Michigan) y la constatación del mantenimiento de los empleos disponibles por encima de los 6 mill. en Estados Unidos. Unas referencias favorables que convivirán con las inquietudes que está creando el avance del diferencial entre los tipos Libor y la curva OIS.

 

En cuanto a Europa, las referencias macroeconómicas más importantes de la semana las encontraremos en las cifras de producción industrial del agregado de la UEM, Francia e Italia. En términos generales, asistiremos a unos datos que reflejarán que la actividad manufacturera se vio lastrada por la meteorología adversa durante el mes de febrero, lo cual eclipsará la recuperación de la partida energética tras su pobre desempeño en el mes anterior. Por otro lado, destacarán las cifras de febrero de la balanza comercial del agregado de la zona euro y de Alemania, las cuales pueden revelar también un menor ritmo exportador vinculado a los trastornos en el transporte, mientras que el efecto del euro todavía será más importante desde la perspectiva de la distorsión de los datos nominales que de los reales.

 

Asimismo, conoceremos las cifras finales de IPCA de marzo de Alemania, Francia, Portugal y España, aunque no esperamos sorpresas salvo la constatación de unas tasas de inflación más elevadas en el tercer mes de 2018, apoyadas en los servicios. En conjunto, los datos de inflación no aportarán mucho, como también ocurrirá con las actas del BCE. De hecho, desde la perspectiva de nuestro banco central, lo más importante son las filtraciones y mensajes de su economista jefe apuntando al final progresivo de las compras netas de activos durante el 4tr18 y potenciales subidas de tipos hacia el inicio del verano de 2019.

 

De esta forma, más interés despertará el IPC chino de marzo, el cual desacelerará hasta 2,6% a., de nuevo, debido a la caída de los precios de los alimentos en el gigante asiático. Junto a la inflación de China, habrá que estar atentos a otras referencias macroeconómicas del mismo país como las reservas internacionales (sábado) y la balanza comercial (viernes), ambas de marzo.

 

Sin salir del ámbito emergente, deberemos prestar atención a las novedades procedentes de Rusia, sobre todo, tras conocerse que la Administración de Estados Unidos anunció sanciones adicionales contra siete oligarcas rusos, vinculados con el presidente Vladimir Putin, y 12 compañías que poseen o controlan. Ante este escenario, Washington deberá responder a las potenciales reacciones del Kremlin a tales sanciones, lo cual supondrá otro frente abierto contra Estados Unidos que se sumará a las tensiones comerciales con China.  

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