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Lunes, 21 de mayo de 2018
Publicado en NACIONAL Miércoles, 02 de mayo de 2018 08:00

Manteniendo la velocidad de crucero

José Ramón Díez Guijarro (Bankia Estudios) | La economía española creció un 0,7% en el primer trimestre del año, tasa que coincide con la registrada los dos trimestres anteriores y con la mayoría de previsiones.

 

Por tanto, el elevado dinamismo de la demanda interna, basado en unas favorables condiciones de financiación y en la solidez del mercado laboral, junto a un contexto externo todavía favorable, han permitido mantener sin cambios la velocidad de crucero en los últimos meses. Eso sí, si ampliamos el análisis al último año, la tasa de crecimiento interanual se situó por primera vez desde principios de 2015, por debajo del 3% (2,9%). Algo normal, teniendo en cuenta que los ritmos de crecimiento superiores al 3% respondieron a la existencia de unas condiciones externas muy favorables y a un efecto rebote de la mayoría de los componentes de la demanda interna, tras el desplome de la crisis. Es de esperar que la economía española mantenga en los próximos trimestres ritmos de crecimiento trimestrales del 0,6%/0,7% (tasa interanual en la banda del 2,5%/3%), reflejando un ligero empeoramiento de los condicionantes externos (tipo de cambio, precio del petróleo, crecimiento en la UEM, etc). Aunque lo más importante es que todo ello sea compatible con el mantenimiento de un saldo positivo de la balanza por cuenta corriente. Frente a un crecimiento en la línea de lo esperado de la economía española, el resto de países europeos han decepcionado: Francia (+0,3% frente al +0,7% del trimestre anterior) y Reino Unido (+0,1% frente al +0,4% anterior).

En la misma línea de la Contabilidad Nacional, la Encuesta de Población Activa del primer trimestre refleja una amortiguación de la creación de empleo en nuestro país, tras el elevado dinamismo de la ocupación que se produjo desde mediados del año 2014, cuando las empresas emprendieron una reconstrucción de las plantillas mermadas durante la crisis. Aunque los primeros trimestres no suelen ser favorables para la creación de empleo, el de este año ha sido especialmente débil, pues la reducción de los ocupados en 124.100 personas (-0,7%) superó nuestras expectativas (-75.000 personas) y situó la tasa trimestral de crecimiento del empleo en términos desestacionalizados en el 0,5% por segundo trimestre consecutivo, por debajo de la media de los tres años anteriores (0,65%). También la tasa interanual de la creación de empleo se desaceleró dos décimas hasta el 2,4%, el menor crecimiento en el último año. Son datos que anticiparían una moderada desaceleración de la economía española, pero compatibles con una creación de empleo, en términos EPA, superior a los 400.000 puestos de trabajo este año. Lo que sí debería preocupar es la segunda caída consecutiva de la población activa (la más intensa en un primer trimestre desde 2015): un 0,4% trimestral, lo que supone 94.700 activos menos. El resultado es que nuestra tasa de actividad sobre la población de más de 16 años se situó en el 58,5%, la más baja en 12 años. Lo más sorprendente es que por tramos de edad, solo han aumentado en el último año los activos con más de 55 años. Hace escasas semanas, el FMI anticipaba que la tasa de actividad en España podría caer hasta el 50% en 2050, lo que tendría unos efectos muy negativos sobre el crecimiento potencial. Ampliando el foco, en España solo trabajan 62 de cada 100 personas en edad de trabajar (entre 16 y 64 años), frente a 75 de cada 100, en países como Alemania. Lo que supone una evidente infrautilización de la fuerza laboral.

 

En el ámbito de los mercados financieros, pocas sorpresas en la reunión del BCE. Tras el debilitamiento de los datos de actividad en la región durante el primer trimestre y con la inflación por debajo del 1,5%, la autoridad monetaria europea no tiene prisa por anunciar el momento en el que cerrará el QE. Eso sí, Draghi no pareció preocupado por el debilitamiento de la actividad en la región durante los primeros meses del año, sobre todo, porque no altera su visión sobre la evolución de la inflación en los próximos meses. El problema es que ahora las expectativas de subidas de tipos se retrasan hasta finales de 2019, lo que dejaría una ventana temporal mínima para recuperar grados de libertad, si atendemos a los mensajes del FMI. Sin embargo, la atención de la semana estuvo centrada en la subida de la rentabilidad del bono americano a 10 años por encima del 3% (por primera vez desde 2014), referencia muy importante, tanto desde el punto de vista técnico, como psicológico. Aunque este movimiento puede tener algo más de recorrido, a estos niveles y, sobre todo, en términos relativos, sin sorpresas muy negativas en inflación, el bono americano empieza a tener valor. Y, por ahí, empezará el movimiento de rotación que se producirá antes o después en las grandes carteras internacionales, si cambia el viento del ciclo económico. Una de las variables clave en este movimiento será el dólar y, también en este caso, empieza a percibirse que el proceso de debilitamiento de los últimos meses ha perdido fuerza frente al euro, al menos mientras las expectativas de tipos del BCE sean las comentadas anteriormente.

 

En este contexto, es interesante consignar el retorno del franco suizo a niveles de 1,2 unidades por euro, mínimos desde enero 2015, cuando precisamente las autoridades monetarias suizas decidieron hacer flotar su divisa (rompiendo el límite máximo de apreciación establecido en 1,2 unidades por euro), provocando uno de los movimientos más virulentos en el mercado de divisas de los últimos años, al apreciarse la referencia helvética un 20% en pocas horas. Desde entonces, el banco central de suiza (SNB) ha apoyado el movimiento de depreciación del franco con ingentes intervenciones en los mercados de divisas, que le han llevado a acumular activos extranjeros por valor de 744 m.m. de francos suizos, reforzando los efectos de los QE a lo largo y ancho del globo. La diferencia en este caso estriba en que el SNB también tiene acciones (21% de la cartera). La pregunta es: ¿qué puede hacer a partir de ahora el SNB con su cartera de activos? Si la decisión es venderlos, es de esperar que el movimiento se coordine con la Fed y el banco central. Aunque lo primero será decidir si van a seguir manteniendo los tipos oficiales en el -0,75%. Una evidencia más de lo complejo que será el proceso de normalización monetaria en Europa.  

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