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Martes, 16 de octubre de 2018
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Publicado en INTERNACIONAL Jueves, 03 de mayo de 2018 07:00

Confianza en el devenir de la industria de Estados Unidos y en la aceleración del consumo de los hogares

Intermoney | Este jueves el PMI de servicios de Estados Unidos confirmará su avance en abril hasta 54,4 mientras que su homólogo del ISM cederá comedidamente pero manteniéndose en saludables niveles de 58.

 

Además, un indicador adelantado real como las órdenes de bienes duraderos reafirmarán su desempeño positivo en marzo al repuntar un 2,6% m.; circunstancia que también se dejará sentir en el alza del 1,5% m. de los pedidos industriales del mismo mes.

 

Así, la crítica a estos datos radicará en que no serán todo los sólidos que nos gustaría ante su elevada dependencia de los bienes de transporte, si bien estos no dejan de suponer una importante fuente de actividad con un destacado efecto arrastre sobre el conjunto de la industria estadounidense.

 

Luego, podemos seguir confiando en el devenir de la industria de Estados Unidos y, también, en la aceleración del consumo de los hogares después de su discreto 1tr18 (+1,1% trim.). El buen desempeño del mercado laboral continúa y, ayer, la encuesta ADP revelaba 204.000 empleos más en abril. Bien es cierto que este dato no nos acaba de gustar, pero combinado con el número de peticiones de desempleo indica que podemos confiar en que las nóminas no agrícolas de Estados Unidos rondarán las 200.000 el próximo viernes.

 

El empleo evoluciona positivamente y ayudará a que el consumo estadounidense se reactive, a cambio asistiremos a unas cifras discretas de productividad del 1tr18. En este periodo, Estados Unidos creció un 2,3% trim. a. y el número de empleados promedió 154,94 mill. frente a 153,93 mill. en el 4tr17. De nuevo, la vital productividad no acabará de evolucionar como nos gustaría, pero también es cierto que pasará desapercibida ante un mercado que puede estar más atento a la balanza comercial estadounidense de marzo en un entorno salpicado por las negociaciones en este ámbito.

 

De forma que los datos de hoy en Estados Unidos tendrán más importancia que la reunión de ayer de la Reserva Federal, la cual se saldó con el clásico breve comunicado que reconocía la convergencia de las tasas de inflación (subyacente y general) con niveles del 2% para, a continuación, diluir la importancia de este hecho al señalar que las medidas de inflación del mercado permanecen en niveles bajos y las perspectivas de precios a largo plazo de los agentes económicos han sufrido poco cambios. En otras palabras, se articulaba un tono que es acorde con la consciencia que mostró Powell respecto al resurgir temporal de la inflación durante la primavera. Por lo tanto, como bien se indica en el comunicado, la clave continúa estando en el medio plazo. 

 

Respecto a la actividad, la Reserva Federal tampoco aportaba grandes novedades al señalar que, en el promedio de los últimos meses, el mercado laboral ha continuado fuerte, la actividad ha crecido a un ritmo moderado y el consumo ha frenado, mientras la inversión se muestra mixta pero crece de forma fuerte.

 

En suma, una descripción adecuada del escenario actual en Estados Unidos que no pone en duda el posicionamiento de la Fed, dado que el mercado ha interiorizado su estrategia de salida paulatina y el debate recae en los matices que llevan a proyectar subidas de tipos más o menos tendidas. Así, los datos marcarán sus pasos, pero no será la única cuestión a tener en cuenta ya que uno de los puntos clave para la institución radicará en la reacción del mercado al comportamiento del T-Note a 10 años que ya ha probado el 3% y, ayer, llegaba hasta 2,994% para volver a 2,97%, sin que haya motivos para esperar que durante la jornada de hoy se aleje mucho de estas cifras.

 

Más allá del corto plazo y que defendamos la aceleración de Estados Unidos en el 2tr18 o las acciones progresivas de la Fed, resulta innegable que su menor generosidad acabará por enfriar de forma destacada a la economía estadounidense en el medio plazo. De momento y aunque también hayan influido las estrecheces del mercado residencial americano, no debemos obviar dos aspectos: los datos de la asociación MBA recogen un descenso del 3,3% a. de las solicitudes hipotecarias y el tipo hipotecario americano a 30 años empezaba 2018 en 4,22% y ya se sitúa en 4,8%.

 

Antes de saltar a Europa, cobra interés hacer un guiño al petróleo que se mueve entre las tensiones con Irán y el fortalecimiento del dólar. Desde los mínimos de abril, el billete verde avanza casi un 3,5% frente a las principales divisas mundiales y ya se intercambia por 1,197 frente el euro.

 

El miércoles, tanto el WTI como el Brent mostraban un comportamiento bastante estable y todavía se sitúan lejos de los niveles que Arabia Saudí necesita para sanear sus finanzas. Esto, sumado a la colocación de Aramco, hace que a las autoridades saudíes les interese ver precios mayores del crudo antes de proponer a la OPEP el aumento de su producción.

 

En el presente ejercicio fiscal, el objetivo saudí radica en reducir su déficit público hasta el 7,3% del PIB, es decir, situarlo en 52 mm. $ y rebajarlo en términos absolutos en casi un 15% respecto a 2017. Un recorte que será posible gracias a la mejora de los ingresos (petroleros y tributarios) y no al ajuste del gasto, dado que la caída de la actividad en 2017 y los delicados equilibrios internos convierten al gasto en una cuestión sensible, explicando que no se plantee el equilibrio de las cuentas públicas hasta 2023. No obstante, este proceso podría acelerarse si el crudo juega a favor y desde el FMI se apunta que con precios de 85-87$/barril sería suficiente para equilibrar el presupuesto saudí este año.

 

El petróleo seguirá siendo clave para explicar las grandes oscilaciones de la inflación a corto plazo. Sin embargo, en las cifras de IPC de la UEM que conoceremos hoy, la gran clave radicará en el diferente calendario de la Semana Santa entre 2017 y 2018. Esta circunstancia será especialmente visible en los precios de los paquetes turísticos, aunque no serán la única partida afectada y harán que la inflación del área euro modere hasta 1,2% a. en abril. Un hecho extrapolable a la inflación subyacente, la cual incluyendo alcohol y tabaco se situará también en 1,2% a., aunque en ambos casos estaremos ante un paso atrás puntual que se verá compensado en mayo.

 

No obstante, el dato algo peor de lo esperado puede servir de excusa a las compras puntuales de deuda soberana en la zona euro, después de que ayer la confirmación del freno de la actividad en la UEM durante el 1tr18 no impidiese que el rendimiento de la referencia alemana a 10 años aumentase hasta 0,57% (+2,2 p.b). Bien es cierto que la moderación del crecimiento de la zona euro hasta 0,4% trim. y 2,5% a. no suponía ninguna sorpresa y se daban factores temporales que explicaban su peor desempeño, además de coexistir con un dato final del PMI manufacturero de abril algo mejor de lo esperado (56,2) y la estabilidad de la tasa de paro de la Eurozona en 8,5%.

 

Mientras tanto, en Italia el crecimiento se mantenía durante el 1tr18 en un modesto 0,3% trim. como consecuencia del aporte positivo del sector primario y los servicios, mientras que la industria permanecía estancada. Luego, los datos de principios de 2018 van cumpliendo el guion esperado, aunque lo más importante continúa siendo el futuro.

 

El déficit de consumo e inversión en la UEM que se plasma en un superávit por cuenta corriente del 3,7% del PIB (acumulado de 12 meses a febrero) es una realidad cuya solución está lejana. Los nuevos presupuestos germanos presentados por el ministro socialdemócrata de Finanzas, Olaf Scholz, recogen la evolución creciente de la inversión alemana hasta 2020 pero, a partir de este punto, se dibuja una senda descendente que conllevaría en 2022 una cifra de 33,5 mm. € que resultaría inferior a los 34 mm. € de 2017.

 

Los nuevos presupuestos son más generosos que los del pasado, aunque sus bases nos recuerdan que en algunos aspectos los planteamientos en Alemania son similares gobierne quien gobierne. De hecho, Scholz presentaba unas cuentas que hasta el horizonte de 2022 no recogían nueva deuda y resumía su planteamiento de la siguiente manera: “Estoy convencido de que, en los buenos tiempos económicos, una política fiscal responsable debe lograr tanto una reducción de la deuda como un aumento de las inversiones”. Un planteamiento difícilmente discutible, lo cual no impide que esto choque con un momento en el que algunos socios del euro todavía necesitan algo más de la locomotora del área.

 

Las cuestiones de fondo en Europa experimentan pocos cambios, aunque para los mercados del Viejo Continente hoy tendrán mayor importancia los resultados empresariales: Grifols, Unicaja, Euskaltel, Solvay, Lancashire, Bayer, Fresenius, Adidas, Infineon, Osram, Omv, Arkema, Vonovia…

 

Por último, solo queda recordar el recorte inesperado del rating de Turquía por parte de S&P. Las preocupaciones hacia el comportamiento futuro de la inflación, además de la volatilidad de la lira y el deterioro de la posición externa turca, llevaban a la agencia americana a recortar la nota turca desde “BB-/B” hasta “BB/B”.  

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