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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 14 de mayo de 2018 09:40

El poder adquisitivo de los europeos aumenta; el consumo de la UEM se recuperará

Intermoney | Las cifras de consumo en la zona euro han sido decepcionantes durante el comienzo de 2018 en contra de lo apuntado por los fundamentales. El momento del mercado laboral resulta positivo, los niveles de confianza de lo s consumidores son saludables y las condiciones de financiación para los hogares resultan favorables. De forma que existen motivos para incidir en la tesis de los factores temporales para explicar cuestiones como el freno del consumo en la UEM.

 

 

La comparativa con el mejor periodo de crecimiento de la zona euro en 10 años hace que el freno del avance económico durante el 1tr18 pueda percibirse como más acusado de lo que realmente ha sido. En línea con lo esperado, el PIB de la Eurozona repuntaba un 0,4% trim. que no debe ser menospreciado ya que implicaba superar ligeramente su promedio de medio plazo y, además, lo hacía en un entorno caracterizado por los obstáculos puntuales.

 

El discurso de los factores puntuales también era esgrimido por la Comisión Europea para sustentar su confianza en el desempeño saludable de la UEM en lo que resta de 2018, después del tropiezo de comienzos de año. Sin embargo, puede haber quien considere este planteamiento demasiado optimista al esgrimir cuestiones como la peor evolución de indicadores del consumo como las ventas minoristas o el deterioro observado de las encuestas realizadas entre los empresarios.

 

En esta ocasión, dado que el consumo privado de la UEM es el ámbito que más nos ha decepcionado en el 1tr18, nos centraremos en este apartado con el fin de diluir algunos temores. A nivel agregado de la zona euro, las ventas minoristas descendían un -0,2% trim. como consecuencia del mal desempeño de los productos no alimenticios cuyas ventas caían de forma apreciable entre diciembre y marzo, a excepción de enero cuando permanecieron prácticamente estancadas. De hecho, desde noviembre, las ventas de bienes no alimenticios en la Eurozona descendían un 2,0% y hacían que su tasa interanual registrase un avance residual del 0,3% en marzo.

 

Las cifras de consumo del 1tr18 apuntan un tono indiscutiblemente modesto que esperamos no tenga continuidad, dado los sólidos fundamentales de fondo. Una tesis que compartimos con la Comisión Europea y apoyamos en distintas cuestiones como el buen momento del mercado laboral, los saludables niveles de confianza de los consumidores y las favorables condiciones de financiación para los hogares. Respecto al primer punto, el empleo cerraba 2017 creciendo a un ritmo del 0,3% trim. y 1,6% a. en la zona euro y los últimos datos conocidos a lo largo del área nos permiten seguir confiando en su crecimiento a un ritmo del 1,3% en 2018, a pesar de que el coqueteo con el pleno empleo de Alemania se dejará sentir en el dinamismo del avance de sus ocupados.

 

La cifra de 1,3% supondrá cierta moderación del empleo respecto a los registros de 2017, pero superará ligeramente el crecimiento próximo al 1,2% promediado en la UEM entre 1999 y 2008; en otras palabras, estamos ante un avance nada despreciable. Un avance que, además, se verá favorecido por el carácter retrasado del empleo que le hace menos sensible a las perturbaciones del corto plazo, manteniéndose un ritmo de crecimiento que salvaguarde la confianza de los hogares y juegue a favor de la reactivación de su gasto, una vez superado el impacto de factores puntuales como el mal tiempo.

De acuerdo con las encuestas de la Comisión Europea, la confianza de los ciudadanos de la zona euro se sitúa en 0,4 y se recuperaba de su peor desempeño en febrero y marzo, aunque en todo momento se mantenía en niveles robustos. A modo de comparación, sirva tener en cuenta que en su mejor momento esta estadística se sitúo en 2,0 en el año 2000 y su registro histórico desde 1985 revela un promedio de -11,9. Más importante que los niveles, resulta la composición del dato con las perspectivas hacia las finanzas personales a 12 meses apuntando cifras favorables, el temor al desempleo en mínimos históricos y las intenciones de compra a 12 meses en niveles relativamente sólidos desde una perspectiva de largo plazo.

 

De vuelta al empleo, su avance deberá apuntalar el incremento del consumo en lo que resta de año directa e, indirectamente, ya que el descenso de la capacidad laboral ociosa favorece los incrementos salariales, siendo Alemania el máximo ejemplo de esta situación. No obstante, preferimos quedarnos en el análisis a nivel agregado de la UEM y esto nos lleva a una previsión de la Comisión Europea que consideramos bastante acertada: el incremento del 0,9% de la remuneración real por empleado en 2018. De nuevo, una cifra que cobra importancia si la comparamos con el pasado y, en concreto, con el promedio de 0,4% cosechado entre 2004 y 2009. Luego, la capacidad de compra de los europeos aumenta y no lo hace de manera residual, apoyando (al menos) un avance moderado de su gasto.

 

Entre tanto, las medidas del BCE hacen que los hogares sigan disfrutando de un acceso a la financiación en condiciones bastante favorables, como nos recordaba la última encuesta de nuestro banco central a las entidades de la zona euro. En el 1tr18, las condiciones de crédito para los préstamos destinados a la adquisición de vivienda mejoraban de forma destacada y, en términos netos, el 11% de los bancos mejoraba las condiciones; cifra que se reducía al 3% en el caso del crédito al consumo. No obstante, en ambos casos las cifras mejoraban holgadamente las medias históricas y daban continuidad a una senda de mayor laxitud que se espera perdure en los próximos meses, de acuerdo con lo señalado por las propias entidades.

 

Por ejemplo, los nuevos préstamos al consumo a tipo variable en la UEM, pero con un periodo de fijación inicial de hasta un año, promediaban tasas del 4,66% que se alejaban de las cifras de 8,80% que llegábamos a presenciar en 2008. Por su parte, el indicador compuesto del coste del endeudamiento para la compra de vivienda revelaba tipos del 1,84% en marzo, manteniéndose bastante estable en los últimos meses y alejado de las cotas de 5,5% que también se daban en 2008. La mayor laxitud de las condiciones de financiación es real y se suma a otro apunte bastante ilustrativo del BCE: “el porcentaje neto de las solicitudes de préstamos rechazadas disminuyó aún más para el crédito al consumo y otros préstamos a los hogares”.

 

El resultado es que la demanda de crédito por parte de los hogares sigue aumentando en la UEM y, en particular, el destinado al consumo; cuestión apuntada por la encuesta a la banca pero ratificada por los datos reales. Las contrapartidas de crédito de la M3, una vez ajustados los datos por estacionalidad y el efecto de ciertos cambios en el perímetro, revelaban que los préstamos a hogares crecen a un ritmo del 3,0% a. encabezados por los destinados al consumo (+7,0% a.).

 

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