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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 11 de junio de 2018 08:00

BCE: cerrando el capítulo del Programa de Compras

BoAML | En este momento de creciente incertidumbre tanto por los datos macroeconómicos como por el movimiento proteccionista de Estados Unidos, pensamos que el BCE querría esperar hasta la reunión del 26 de julio antes de anunciar el fin del QE en diciembre de 2018. Pero el discurso de Peter Praet esta semana no se puede ignorar.

 

Desde nuestro punto de vista, decir explícitamente que el Consejo “valorará la próxima semana” cuánto ha avanzado el BCE en sus objetivos frente a la compra de bonos para saber si está garantizada una retirada gradual es una señal de la disposición del BCE a “examinar” el ligero bache actual.

 

Énfasis en el progreso de la inflación

Tenemos que subrayar especialmente el hecho de que Praet valorara positivamente los tres criterios que utilizó para definir “avance” (convergencia, confianza, resistencia). Esto es muy significativo viniendo de un miembro de la junta que siempre se ha posicionado en el extremo “dovish” y cuya visión nunca ha estado en desacuerdo con la de Draghi. Pero no debería ser una sorpresa, el BCE tiene que ser consistente en el final si el QE acaba este año, y por lo tanto, tiene que mandar un mensaje firme sobre estos tres criterios. Como argumentamos algunas semanas atrás, no pensamos que la perspectiva de la inflación garantice la retirada del programa, pero siempre hemos pensado que el BCE está preparado para encontrar suficientes razones, el listón de exigencia está verdaderamente bajo: es probable que las previsiones de la semana que viene continúen mostrando convergencia con el objetivo en 2020. La reciente evolución de los salarios y las medidas alternativas de la core inflation proporcionan más confianza. Además, la resiliencia es un criterio muy subjetivo. Pero ciertamente el momento de comunicarlo nos ha sorprendido.

 

El QE es sensible a la política, pero de manera diferente

Creemos que hay un mensaje político clave aquí. Como escribimos la semana pasada, el programa de compra de bonos siempre se basó en un acuerdo implícito con los gobiernos nacionales, que se suponía debían buscar prudencia fiscal y reformas estructurales a cambio de apoyo monetario. Esto ya no vale por más tiempo, dada la postura del nuevo gobierno italiano. Siempre existía el riesgo de que el QE facilitara un comportamiento individualista. Esto se está materializando ahora. Cerrar el capítulo del QE una semana después de que los populistas lleguen al poder en Roma indica que el BCE no tiene interés en que su política monetaria sea tomada "como rehén". Además, Italia camina "por su cuenta” y el BCE no parece interesado en ayudar a controlar el creciente gap en los diferenciales de deuda.

Así pues, esperamos que el banco central anuncie la próxima semana un breve retirada del programa para diciembre. Esto no significa que vayan a explicar todo lo que necesitamos saber del BCE sobre su postura monetaria. En cualquier caso, el final del QE era esperado. Hay algo de información en el momento elegido para comunicarlo, pero el verdadero problema es cómo evolucionará el forward guidance de los tipos de interés. Sobre esto, creemos que tendremos que esperar un poco más, probablemente a la reunión del mes de julio en Sintra.  

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