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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 09 de enero de 2019 00:00

Donald Trump y Xi Jinping: un acercamiento de posturas forzado para apaciguar los mercados

Intermoney | Las negociaciones comerciales cara a cara entre Estados Unidos y China continuarán hoy miércoles por tercer día consecutivo; circunstancia que no estaba planeada y que es acogida por los mercados como sinónimo de avances y viene a sumarse a los gestos conciliadores y optimistas lanzados por ambas partes.

 

 

En esta ocasión, los intereses de los dos mandatarios más importantes del mundo convergen en forma de cierto acercamiento de posturas debido al avance de los temores entre los inversores a lo largo del mundo, lo cual puede llevar a poner en entredicho la expansión económica por medio de un deterioro de la confianza en el ámbito financiero que se transmita a la economía real.

 

El anterior riesgo tomaba cada vez más fuerza y ni Donald Trump ni Xi Jinping parecen dispuestos a correrlo, dándose un acercamiento de posturas forzado por las circunstancias y que, por tanto, debemos abordar con cierto escepticismo. De hecho, el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, daba la gran clave al apuntar que las cuestiones comerciales inmediatas serán el punto más fácil de abordar, mientras que cuestiones estructurales como la protección de la propiedad intelectual o el acceso a los mercados serán un desafío mucho mayor.

 

El carácter obligado del acercamiento hace que el último episodio del enfrentamiento entre Estados Unidos y China todavía esté lejos de escribirse, si bien el actual objetivo es apaciguar a los mercados y se está consiguiendo. Una circunstancia que en el corto plazo no se pondrá en entredicho y a la que responden ciertos gestos de buena voluntad desde el gigante asiático, tales como el permiso para importar ciertos productos agrarios estadounidenses modificados genéticamente. Unos gestos comerciales que en China se complementan con otros en clave interna. Por ejemplo, las autoridades del país han anunciado nuevas medidas para potenciar la demanda nacional a lo largo de 2019, centrándose en bienes clave como el equipamiento del hogar o los automóviles.

 

La presente semana estaba llamada a ser protagonizada por los gestos de Estados Unidos y China para diluir los temores de los inversores, lo cual se está confirmando y se ve reflejado en el respiro observado en las bolsas aunque ciertos problemas no desaparezcan y otras cuestiones de preocupación tomen algo de fuerza. Entre los primeros, se encuentra el cierre de la Administración federal de los Estados Unidos, que perdura como consecuencia de la pinza surgida del dominio de las cámaras por partidos de distinto signo, y el “Brexit” que aborda el riesgo de producirse sin acuerdo. No obstante, May podría estar buscando ciertos ajustes legislativos dentro del Reino Unido para evitar que esto ocurra.

 

En cuanto a las inquietudes que toman fuerza, entre éstas se encuentra la posibilidad de asistir al segundo trimestre consecutivo de retroceso de la economía de Alemania. En los mercados y los medios de comunicación se tiende a sobrerreaccionar ante esta situación y rápidamente se habla de recesión, cuando esto puede ser inadecuado. En IM, a pesar del mal dato de producción industrial de noviembre en Alemania, creemos que no debe menospreciarse la sorpresa positiva de las ventas minoristas en el mismo mes y que apunta cierta recuperación del consumo privado después de un mediocre 3tr18, al tiempo que hoy a primera hora el descenso del -0,4% m. de las exportaciones no ponía en entredicho su estabilización en el pasado trimestre.

 

Por lo tanto, en IM creemos que la economía de Alemania se situará próxima al estancamiento en el 4tr18 y, aun comportándose peor, deberíamos cuidarnos mucho de hablar de una situación recesiva. De hecho, en este punto, creemos que lo adecuado es el enfoque del NBER estadounidense que no define una recesión en términos de dos trimestres consecutivos de disminución del PIB real. En su lugar, considera que se produce una recesión cuando se da “una disminución significativa de la actividad económica que se extiende a lo largo de la economía y dura más de unos pocos meses, normalmente visible en el PIB real, el ingreso real, el empleo, la producción industrial y las ventas mayoristas y minoristas”. Ahora mismo, por ejemplo, el empleo y los ingresos reales de los hogares se muestran fuertes en Alemania y las ventas minoristas se estarían recuperando del tropiezo del 3tr18.

 

Luego, aunque pervivan ciertos problemas e inquietudes de importancia, los gestos en el ámbito comercial y el análisis con perspectiva de ciertas debilidades, no se oponen a la continuidad del respiro para los nervios de los inversores. Una situación a la que también ayudarán las referencias procedentes de Estados Unidos. En la sesión de hoy, asistiremos a la intervención de un miembro duro de la Fed como Rosengren que será compensada por el tono laxo de sus compañeros Evans y Bostic. De hecho, el último ya se ha mostrado a favor de una única subida de tipos en 2019, aunque no tiene derecho a voto en el FOMC durante el presente año.

 

No obstante, lo importante es que el posicionamiento de Evans y Bostic coincidirá con la publicación de las actas del último encuentro de la Fed. Unas actas que incidirán en el ritmo más progresivo de las subidas de tipos en Estados Unidos que era apuntado en el mes de diciembre y que en IM consideramos un error, si bien en esta ocasión lo importante serán los motivos que se esgriman para justificar este hecho. El comportamiento de la economía estadounidense sigue caracterizándose por su solidez y, en conjunto, los últimos indicadores serían acordes con una moderación cíclica ya que han convivido datos fortísimos del mercado laboral con cifras peores de los indicadores adelantados, aunque sin encender las señales de alarma. En esta línea, la confianza de las pequeñas empresas estadounidenses cedía en diciembre hasta 104,4, pero caía menos de lo esperado y, además, se situaba bastante por encima de su promedio de largo plazo de 98,2. Todo ello mientras que los empleos disponibles en Estados Unidos empeoraban hasta 6,9 millones, pero manteniéndose en niveles francamente robustos.

 

Por lo tanto, lo lógico es que desde la Fed se achaque la corrección a la baja de la senda de tipos proyectada a otras cuestiones como el ajuste de los cálculos de los tipos neutrales, al tiempo que se hace un guiño a la inestabilidad en los mercados. Así, se desligaría el movimiento de la situación económica del país y esta circunstancia sería positiva para los mercados, sobre todo, cuando ciertas cuestiones de inquietud como las comerciales pierden fuerza.  

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