Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Lunes, 20 de mayo de 2019
Pulse en el valor para ver ratios >
Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 25 de febrero de 2019 08:00

Mientras EEUU suaviza el tono con China, vuelve el riesgo de una inminente guerra comercial con la UE

Ann-Katrin Petersen (Allianz GI) | En el ámbito de la política comercial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está lidiando actualmente con varios frentes, y los resultados pueden diferir:

 

 

Por una parte, el presidente estadounidense volvió a mostrarse confiado esta semana en el desarrollo de las negociaciones comerciales con China. En el mercado predominan las esperanzas de una pronta solución de la disputa comercial bilateral, lo que hizo que el dólar estadounidense se depreciara.

 

No obstante, por otra, vuelve el riesgo de una inminente guerra comercial con la Unión Europea (UE). Según un informe del Departamento de Comercio de los Estados Unidos del domingo pasado, las importaciones de automóviles representan una «amenaza para la seguridad nacional». Ahora, el presidente de Estados Unidos tiene hasta mediados de mayo para decidir acerca de la imposición de aranceles del 25%, comparado con el nivel de solo el 2,5% al que están sujetas actualmente las exportaciones de los fabricantes de automóviles europeos a los Estados Unidos. Los coches europeos obviamente serían menos competitivos en precio.

 

¿Qué puede esperarse de la disputa comercial con la UE?

 

Con toda probabilidad, cabe contar con que en las próximas semanas se intensifique el ruido de sables del conflicto comercial entre Washington y Bruselas, incluida la amenaza de nuevas represalias. Sin embargo, es muy posible que el presidente Trump utilice los potenciales aranceles sobre los coches como un arma para obtener concesiones de la UE en las negociaciones comerciales en curso sobre los productos industriales (excluidos los automóviles). Lo que podría evitar una escalada importante de la disputa comercial sería, por una parte, el entorno económico más débil en ambas regiones y, por otra, que Europa, a diferencia de China, no se percibe como una amenaza estratégica.

 

Sin embargo, si los aranceles estadounidenses se extendieran a las importaciones de automóviles, esto afectaría considerablemente a la economía europea, que está sustancialmente abierta al comercio, y cuyas empresas están altamente integradas en las cadenas de valor globales. El crecimiento de las exportaciones de la UE se vería notablemente mermado, especialmente en Alemania, Italia y el Reino Unido, donde más del 10% de las exportaciones de automóviles son a los Estados Unidos. Además, cabría contar con efectos secundarios. Ante la continua incertidumbre, las empresas podrían reducir sus inversiones y los consumidores aplazar sus decisiones de compra. En resumen, la palabra «R» volvería a aparecer: el riesgo de una recesión aumentaría. Al mismo tiempo, Europa tendría solamente un margen limitado para una relajación de las políticas monetarias y fiscales para reaccionar ante el impacto económico de las posibles medidas comerciales, ya que la normalización de la política monetaria solo acaba de empezar, y muchos países europeos tienen una deuda pública muy elevada.

 

Mientras tanto, el acta de la reunión de la Reserva Federal estadounidense publicada el miércoles confirmó que la Fed se va a tomar su tiempo para otra subida de los tipos y será flexible en la normalización del tamaño y la composición de su balance y de sus posiciones en valores. En otras palabras, la reducción de la cartera de la Fed de deuda pública y bonos respaldados por hipotecas (MBS) podría ser más lenta y, por tanto, desviaría liquidez de los mercados.

 

En conjunto, por lo tanto, nos atenemos a nuestras tesis centrales:

 

1. Los riesgos políticos siguen amenazando a los mercados y continúan provocando un aumento de la volatilidad. 


 

2. A medida que madura el ciclo económico, la economía global enfrenta un crecimiento más lento a corto plazo, pero no hay signos de una inminente recesión 


 

3. Si bien los bancos centrales actuarán con más cautela, no abandonarán aún su curso de normalización, teniendo en cuenta la mayor estrechez de los mercados laborales y las brechas de producción positivas. 
 

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.