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Viernes, 26 de mayo de 2017
Publicado en OPINION Miércoles, 12 de abril de 2017 16:00

La extraña y divergente historia de dos colosos de la moda española: Inditex y El Corte Inglés

Fernando Barciela | Toda la prensa española e internacional ha informado de la apertura de la tienda de Zara más grande del mundo –6.000 m2– este 7 de abril como un desafío a El Corte Inglés.

 

La firma gallega, Inditex, propietaria de la cadena Zara, ha instalado su nuevo mega buque insignia justo delante de su 'rival', en pleno complejo de la Castellana, en una demostración de poderío que no hará más que ensombrecer el ánimo de los directivos de la cadena de grandes almacenes, bastante alicaído estos días.

 

No sabemos que pensarán los directivos de El Corte Inglés de su rival Zara –e Inditex en general–. Lo que si es verdad es que la cadena de grandes almacenes vivía expléndidamente antes de que Amancio Ortega, el fundador de Zara, iniciase su veloz recorrido en el mundo español –y mundial– de la distribución de moda.

 

En los años 70, y hasta finales de los 80, el Corte Inglés dominaba el mercado de la moda en España, que venía a representar más de la mitad de los ingresos de la cadena. En aquella época, comprar ropa, suponía casi una inevitable visita a cualquiera de los grandes almacenes de la empresa. Los bajos precios de Inditex, en todas sus cadenas, desde Zara a Pull & Bear o Mássimo Dutti, pusieron en evidencia los muy altos de El Corte Inglés. El hecho de que las tiendas de Zara acabaran siempre por situarse en las inmediaciones de El Corte Inglés, casi frontalmente, en Princesa, Goya o Preciados (Madrid), no hizo más que evidenciar la gran diferencia entre las dos.

 

Cuarenta años después de la apertura del primer Zara, no cabe la menor duda de que Inditex ha ganado la batalla. El Corte Inglés vende cada vez menos ropa. En su último ejercicio, por ejemplo, sus ventas de ropa de señora bajaron el 1,1% y las de hombre el 0,7%. El problema es que sus marcas propias carecen de 'appeal' y la empresa no ha tenido más remedio que llenar su espacio de boutiques y corners de marcas de lujo –Hugo Boss, Calvin Klein, Adolfo Domínguez... – para seguir manteniendo un cierto flujo de clientes en sus plantas de moda.

 

El recorrido de las dos empresas en estos años no ha podido ser más divergente. Inditex sigue creciendo como la espuma, incluso en el 'maduro' mercado español; y El Corte Inglés está estancado, paralizado. El grupo gallego no ha parado de crecer en tiendas. Amancio Ortega, el propietario de Inditex, no ha parado de hacer adquisiciones millonarias de edificios, en las mejores calles del mundo, que luego alquila a Zara u otras cadenas de la compañía. Ese fue, por ejemplo, el caso del edificio de la Castellana, hasta hace poco alquilado a Fnac. Entre el 2010 y el 2016 el grupo ha elevado su red de tiendas en un 40%, de 5.044 a 7.013.

 

Mientras El Corte Inglés ha tenido que 'vender' o ceder a los bancos acreedores algunos de sus gigantescos grandes almacenes, muchos de ellos abiertos por la empresa en época del fallecido Isidoro Álvarez, que abrió esas tiendas en plena crisis y contra la advertencia de los expertos, que le recomendaron no hacerlo. Se dice que alrededor de una cuarta parte de centros comerciales de El Corte Inglés registran pérdidas actualmente.

 

Se imponen, pues, medidas drásticas como cerrar o convertir en outlets algunas de las tiendas como las de Leganés, Jaén, Oviedo, Elche, Guadalajara, Talavera, Albacete e incluso las de Cádiz, Castellón, Córdoba o Arroyomolinos. Estas aperturas supusieron un esfuerzo de más de 3.500 millones, inversión que disparó su deuda hasta los 5.000 millones de euros. Cerrar esas tiendas, sería una catástrofe: supondría prescindir de miles de empleados en un entorno laboral, el de El Corte Inglés, ya muy enrarecido.

 

Pese a que vende más barato que el Corte Inglés, lo sorprendente es que Inditex obtiene una rentabilidad neta final muy superior al de su rival. El año pasado cerró con un beneficio récord de 3.157 millones de euros. En cambio El Corte Inglés obtuvo apenas 158 millones.

 

Claro que Inditex no para de crecer en ventas. La textil gallega logró el año pasado una facturación histórica de 23.311 millones, un 84% más que los 12.627 millones del 2010. La plantilla también se ha disparado: de 58.000 a 162.000 empleados entre el 2005 y el 2016. Tres veces más. Mientras, y pese a la constante apertura de nuevos centros de El Corte Inglés e Hipercor, el grupo presidido por Dimas Gimeno está varado en las mismas facturaciones de hace seis o siete años. O incluso menos. Mientras que en 2010 facturó 16.423 millones de euros, el año pasado se quedó en solo 15.220 millones. Y la situación no mejora ya que este último ejercicio, las ventas subieron apenas un 4,3%.

 

Esta empresa, considerada durante años un modelo ganador en grandes almacenes –un formato en decadencia en todo el mundo– no ha podido instalar un solo centro fuera de España, al margen de Portugal. Sus intentos de exportar el modelo fuera, a Italia, por ejemplo, acabaron abandonados. Lo mismo en Latinoamérica, donde se arredró ante la potencia de grupos como 'El Palacio de Hierro' en México, o Falabella, en Chile.

 

Todo lo contrario de Inditex, que factura el 83% fuera de España y tiene 7.292 tiendas en 93 mercados de los cinco continentes. La compañía gallega, que acaba de inaugurar asimismo otra 'flagship' en París,con 4.000 metros cuadrados, tiene prevista este año una inversión de 1.500 millones de euros, máxime en tiendas. Abrirá entre 450 y 00 nuevos establecimientos. ¡Otro récord!

 

Por supuesto que las ideas de sacar El Corte Inglés a Bolsa, una opción que se abrió hace unos años, se abandonaron rápidamente. El estancamiento y falta de perspectivas de crecimiento de la compañía aconsejaron no meterse en una aventura posiblemente abocada al fracaso. El paso de Inditex por la Bolsa ha sido, al contrario, un paseíllo triunfal. Su valor se triplicó, de 34.925 a 98.766 millones de euros. La empresa está considerada uno de los valores más sólidos del Ibex 35, de los que han crecido firmemente y seguirán haciéndolo, sin duda, en los próximos años.

 

El recorrido de la empresa sigue siendo espectacular. Su capacidad de crecimiento en los próximos años, en sus principales mercados, es tan fuerte que Inditex muy bien puede ser el doble o triple de grande en 15 o 20 años.

 

Todo indica que parte del éxito se ha debido a las buenas decisiones en materia de gobernanza adoptadas por Inditex. La llegada de Pablo Isla, que antes presidía Tabacalera, a Inditex, fichado por un 'head hunter', fue providencial para la compañía. Isla se ha revelado un administrador de altísimo nivel, y un lince en sus relaciones con el mercado bursátil. Es el presidente y lo seguirá siendo, sin complicaciones familiares ni sucesorias: tiene el poder. Todo esto le ha dado estabilidad institucional a la compañía.

 

También aquí las cosas son diferentes que en El Corte Inglés. Dimas Gimeno, el nuevo presidente, carece del poder y de la autoridad de su antecesor, su tío, Isidoro Álvarez. Básicamente porque, al otorgarle solo la categoría de presidente no ejecutivo, le han dejado atado de pies y manos. Y, como las cosas no van bien, las tensiones entre Gimeno y algunos de los miembros de la comisión ejecutiva, van de peor en peor. Al tiempo que las hijas del fallecido Álvarez, alarmadas ante una situación que no mejora, contribuyen, con sus intromisiones constantes, a complicar más un ambiente ya muy deteriorado.  

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