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Jueves, 27 de julio de 2017
Publicado en OPINION Viernes, 19 de mayo de 2017 00:00

La CNMV no consigue que las empresas emitan deuda en España

Fernando Barciela | La CNMV y el gobierno llevan varios años intentando que las empresas y bancos españoles realicen sus emisiones de deuda en España. Pero sin apenas éxito. Pese a algunas reformas hechas, las compañías españolas siguen desplazándose a Europa e incluso fuera para pedir dinero a los inversores. AIAF, el mercado de renta fija de BME.

 

Telefónica realiza habitualmente sus emisiones de deuda en monedas distintas del euro en Estados Unidos. Para sus emisiones en euros va a Londres. El Santander utiliza, a su vez, a Dublín como base de operaciones para sus emisiones de deuda, una plaza a la que recurrió también El Corte Inglés en enero. Luxemburgo es el lugar en que han listado las emisiones lanzadas este año Gas Natural, Iberdrola, NH y Madrileña Red de Gas.

 

El que la empresas emitieran deuda en nuestro país sería bueno. Primero porque generaría una espectacular cifra de negocio entre bancos, brokers, despachos de abogados, etc. Y segundo porque no tiene ningún sentido que España esté peleando por convertir a Madrid en una plaza financiera, capaz de recibir empresas huidas del Brexit, cuando resulta que sus propias compañías prefieren hacer sus emisiones en Londres, Dublín, Luxemburgo o Frankfurt.

 

Algo hay aquí que no cuadra. Hay que señalar, además, que el tema no preocupaba excesivamente al regulador y al gobierno hasta que llegó la gran ola de emisiones de los últimos años, una ola que además no ha hecho más que acelerarse recientemente. Acuciadas por la posible subida de tipos –que acabará concretándose en dos o tres años– y en proceso de rediseñar su ‘mix’ de deuda y rebajar el coste de su servicio, las empresas españolas se han lanzado a una verdadera vorágine de emisiones. Que beneficia, repetimos, a las plazas rivales, no a Madrid.

 

Antes de adoptar iniciativas para alentar a nuestras compañías a actuar aquí, en este terreno, la CNMV y el gobierno escucharon a los operadores del mercado y a los ejecutivos de las compañías para tratar de saber que les hacía ir fuera. Se enteraron de que en España las tasas y comisiones por estas operaciones son más altas, que la CNMV era más lenta a la hora de estudiar y autorizar las emisiones, que los impuestos (para las compañías y los inversores) son también más altos aquí y que, además, el mercado español de deuda no es tan líquido como los de Europa.

 

Tras enterarse del cuento, tanto la CNMV como el propio Gobierno han hecho un llamamiento para atraer a los emisores españoles. Ocurrió entre el 20134 y el 2014. Hicieron lo que estaba en sus manos: bajaron tasas y aligeraron los procedimientos. También e permitieron los folletos en inglés o bajo legislación extranjera.

 

Pese a eso no lograron ningún resultado apreciable. Las empresas siguieron como si en España no hubiera un mercado de deuda. En el primer trimestre de este año el volumen de emisiones brutas de renta fija registradas en la CNMV fue de 17.429 millones. Las emisiones de bonos ascendieron a 12.613 millones de euros, 4.290 millones en Luxemburgo, 2.099 millones en Reino Unido y 1.758 millones en Irlanda. Sólo cuatro compañías registraron sus bonos en AIAF: Criteria CaixaHolding, Adif, Canal de Isabel II y Sacyr, que emitieron un total de 2.524 millones, según Dealogic. El año pasado, los números eran similares: las firmas españolas (incluyendo los bancos) vendieron más de 43.000 millones en bonos durante 2014 y sólo cerca de 6.000 millones se canalizaron desde España.

 

Tan fuerte es su pulsión por ir fuera que hasta Adif lo hace, desde Dublín. Y el propio ICO El Instituto de Crédito Oficial (ICO) prefiere emitir deuda en Luxemburgo a hacerlo en España. La situación llegó a ser tan ‘escandalosa’ que el gobierno no tuvo más remedio que darle un toque de atención a la entidad pública e instarla a que emitiera en España. Parece que ha hecho oídos sordos y sigue emitiendo en Luxemburgo. La frustración de nuestras autoridades es tanto más comprensible cuanto que, según algunos operadores, las tasas ahora mismo ya son más bajas que en otros países. Y la agilidad de las operaciones similar. ¿Qué ocurre entonces? Que emitir en las plazas financieras especializadas sigue teniendo muchas ventajas.

 

¿Qué lleva a una compañía del Ibex a ‘listarse’ en Nueva York o Londres? Que es ahí donde stán los bancos de negocios y, sobre todo, los grandes inversores institucionales. Lo que las obliga a hacer los conocidos y caros ‘road shows’. Lo mismo pasa con las emisiones de deuda. Los inversores si pueden venir aquí, pero no hay que olvidar de que, al margen de que los bancos de negocios –Goldman Sachs, JP Morgan…– tienen toda su estructura de funcionamiento en esas plazas, y les resulta mucho más fácil diseñar, desarrollar y desplegar las operaciones ahí que venir a hacerlo en España (los bancos españoles no son protagonistas en temas de deuda).

 

También los inversores tienen sus oficinas en esas plazas. Quieren detalles, quieren escuchar a los emisores. Lo lógico es que estos vayan a la montaña y no al revés. Otro dato adicional. Esos mercados, inmensamente más grandes que el español, proporcionan un mayor grado de liquidez a las emisiones, lo que se refleja favorablemente en los precios y en el volumen negociado, criterios a tener muy en cuenta.

 

Todo ello explica que, por ejemplo, en Latinoamérica tanto los gobiernos como las grandes compañías de la región –muchas públicas como Pemex o Codelco– tampoco emitan en sus países sino en Nueva York o Londres. Hay que entender que la emisión de deuda se ha convertido en un campo financiero súper especializado. Con complejos clusters alrededor. Los recién llegados lo tienen difícil. O incluso imposible.  

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