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Publicado en OPINION Lunes, 04 de septiembre de 2017 08:00

La prensa internacional no cree en el referéndum

Fernando Barciela | Si algo queda en claro, después de un breve recorrido por los principales periódicos y revistas internacionales, es que ahora mismo la impresión dominante entre ellos es que no habrá referéndum en Cataluña. Y si acaso se llega a celebrar, tendrá un impacto nulo, es decir no llevará a la independencia de la región.

 

La London School of Economics (LSE) opina en un artículo que "no habrá referéndum en octubre, al menos, en un formato que pudiera ser aceptado por la comunidad internacional". Algo que podría deberse, según el Irish Times, a que "muchísimos catalanes se muestran cada vez menos entusiasmados con un posible divorcio de Madrid".

 

Lo más importante es que muchos de estos medios opinan que, aunque se celebrase, el referéndum no tendría consecuencias visibles y concretas.

 

¿Por qué opinan así? Una de las primeras razones, y que casi todos los medios destacan, es que la consulta, de celebrarse, estaría perdida para los separatistas, una vez que, según las encuestas, los partidarios del No superan sensiblemente los del Sí.

 

Casi todos los medios han publicado resultados de sondeos para demostrar esta aserción. La BBC cita un reciente sondeo llevado a cabo por el gobierno regional según el cual "los opuestos a la independencia suman el 48,5% y los partidarios solo el 44,3%". También el Economist recordó que "solo el 40-44% de los catalanes apoyan la independencia".

 

Estos medios destacan, además, que los opuestos a la separación no han cesado de crecer. Según la revista Politico "los partidarios de la independencia han caído en marzo, de 44,3% a 41,1%. Y los opuestos han crecido, en el mismo período de 48,5% a 49,4%".

 

El segundo argumento es que, efectivamente, según la prensa internacional el presidente Rajoy si está firmemente decidido a que las urnas no se pongan. Aún no está claro como lo impedirá, pero existe cierta certidumbre en que lo hará. La LSE explica que "si bien Rajoy ha desplegado ‘soft power’, consciente de que una política de coerción podría alimentar el anti españolismo, ahora está ‘flexionando sus músculos’ y tomando medidas más activas".

 

Los medios internacionales destacan, además, que, dadas las difíciles condiciones en las que tendría que desarrollarse el referéndum, este no tendría ninguna validez internacional. Le pasaría más o menos lo mismo que al de 2014, en el que si bien ganaron los Si, no tiene la menor validez jurídica, por variadas razones.

 

En esta línea, el Economist recuerda que "el Consejo de Europa le aclaró en junio al presidente Puigdemont que cualquier referéndum debe ser llevado a cabo ‘en total concordancia con la Constitución". Española, se supone.

 

La mayoría de los medios opina también que el referéndum, de llevarse a cabo, sería difícilmente considerado legal. La LSE no muestra la menor duda de que "el referéndum que quiere organizar en octubre no respecta las más mínimas salvaguardias o procedimientos legales y sus resultados no hubieran sido aceptados ni en el Reino Unido o Canadá".

 

Para el Irish Times queda también claro que "lo primero es que ahora mismos los nacionalistas no disponen siquiera de los dos tercios necesarios de la cámara regional, requeridos por su propio Estatuto, para poder cambiar el ‘status’ de la región". Lo que plantea también problemas jurídicos de forma.

 

Otro tema crítico para los separatistas es el internacional. La mayoría de los medios coinciden en que uno de los problemas a los que se enfrentan los separatistas es el escaso interés que despierta el asunto en Europa. Básicamente porque en Europa están para sumar, no para dividir.

 

La realidad, aseguran, es que el ‘Govern’ no ha logrado el menor apoyo para su proyecto en las instituciones europeas. Básicamente porque la situación catalana, es anómala. Ningún país tolera este tipo de secesiones. Varios medios resaltan que incluso los casos de Quebec y Escocia son excepciones y que prácticamente totalidad de las democracias existentes en el mundo nunca permiten que se celebre un referéndum de secesión de parte de su territorio. Los tribunales constitucionales de Alemania e Italia han declarado ilegal cualquier referéndum cuestionando la integridad de sus territorios. Alemania se ha enfrentado a problemas en Baviera e Italia en el Norte.

 

La UE ha hecho saber además al ‘Govern’ que su referéndum choca con diversos principios legales como el de la integridad territorial (Art. 4.2 TEU). Y también que no podrá volver a ingresar en la UE, algo puesto de manifiesto por el propio presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

 

Esto, reconocen diversos medios, es algo que, evidentemente, preocupa a los ciudadanos catalanes, que temen que la salida del mercado único (y la pérdida del mercado español) les deje con un espacio de apenas seis millones de habitantes. Una situación que dispararía la migración de las grandes empresas de la región al resto de España y podría crear un paro sin precedentes.

 

Y aquí no es nada desdeñable el hecho de que la economía española esté creciendo. Según la LSE, este es una de las principales claves que explica la deserción de muchos catalanes de las filas del Sí.

 

Por si todo esto fuera poco, los medios internacionales ponen también de relieve que el asunto ha generado ya tensiones y divisiones muy serias en el seno del bando independentista. E incluso en el seno de instituciones catalanas tradicionalmente vinculadas a la Generalitat.

 

Hasta el Consell de Garanties Estatutàries, cuyos miembros son nombrados por el presidente de la Generalitat, dictaminaron unánimemente sentenciaron que el referéndum rompe no solo la Constitución española sino el estatuto catalán del 2006.

 

El consenso sobe estos puntos parece tan amplio que pocos medios se han salido de la tendencia general. La excepción ha sido el New York Times, que opinó en un editorial que el gobierno debería aceptar el referéndum catalán. No porque el diario americano estuviera a favor de la independencia de la región sino porque, según decía, "la intransigencia de Madrid solo sirve para inflamar las frustraciones catalanas".

 

También ha llamado fuertemente la atención un artículo del Wall Street Journal en el que el periódico financiero apuntaba que “la gestión de los atentados en Barcelona y Cambrils (Tarragona), por parte del Govern y de los cuerpos de seguridad y emergencias, le ha dado la "oportunidad de demostrar" que Catalunya puede gobernarse "independientemente de Madrid".  

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