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Martes, 24 de octubre de 2017
Publicado en OPINION Viernes, 29 de septiembre de 2017 00:00

Cataluña desestabiliza España y debilita la Unión Europea

Fernando G. Urbaneja | La tribu de periodistas internacionales que siempre acampa en las zonas calientes ha aterrizado en Barcelona, donde ocurren acontecimientos llamativos y extraordinarios. Un primer problema radica en acertar a formular las preguntas para tratar de encontrar las respuestas. ¿Qué pasa en Cataluña?

 

El relato que han construido los independentistas tiene algo asombroso: ¿Cómo es que tantos catalanes se sienten tan mal tratados en una democracia como la española? ¿Cómo ha llegado esto tan lejos? ¿Es posible que estemos en vísperas de una declaración unilateral de independencia? ¿Cómo resulta tan débil o ausente el relato del gobierno español? ¿Se han descompuesto el estado de derecho y las libertades en España?

 

La pretensión de un referéndum sin amparo legal, inconstitucional, y que la policía tiene que impedir por mandato judicial sirve de argumento para una movilización social que por la vía de los hechos trata, desde ahora mismo, de desbordar el orden constitucional y la soberanía y unidad de España. ¿Se resolverá esta asombrosa crisis con un precio que el gobierno español pueda pagar en término fiscales, con más autonomía para Cataluña? Hasta donde han llegado las cosas la cuestión económica carece de valor, los sentimientos que se han desplegado van más allá de un acuerdo en los despachos. La movilización social, construida con un discurso plagado de mentiras y falacias que no se han desmontado a tiempo no se puede desvanecer en pocas horas o días para concluir en una negociación política.

 

Manuel Valls, ex primer ministro francés, catalán de nacimiento, acaba de decir que la crisis catalana amenaza la estabilidad española e incluso el proyecto europeo. A estas alturas mover fronteras y desbordar el estado de derecho en el seno de la Unión significa poner patas arriba todo el proyecto.

 

El Brexit fue un juego de niños frente a lo que puede ser el caso Cataluña. El Brexit fue un referéndum tan legal como tramposo; el intento secesionista es de mucho más calado ya que cursa contra el marco constitucional para entrar en lo que se llama insurrección. ¿Cómo discurrirán los acontecimientos el domingo y el lunes? ¿Se impondrán los insurrectos al Estado, a los jueces, a la policía y el gobierno?

 

Lo que parece evidente es que los actuales protagonistas del drama están poco capacitados para una negociación posterior que encauce las aspiraciones y devuelva estabilidad a Cataluña y a España. Hay motivos para estimar que lo que ocurre estos días conduce a sendos procesos electorales en Cataluña y en España que habiliten un nuevo mapa político y parlamentario capaz de abrir una negociación que supere las emociones y se conduzca por la razón. Pero eso pasa por recomponer el relato y el acuerdo sobre lo que es y puede ser Cataluña y sobre lo que es y puede ser España.

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