Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Lunes, 24 de septiembre de 2018
Pulse en el valor para ver ratios >
Publicado en OPINION Miércoles, 27 de junio de 2018 00:00

El bitcoin y la estulticia humana

José Ramón Iturriaga (Abante) | Parece que el desplome del bitcoin ya no es noticia. Desde luego no tanto como cuando su precio no paraba de subir. Acaba de irse por debajo de los 6.000 dólares, lo que supone una caída superior al 70% desde máximos ¡ahí es nada! No es la primera vez que se produce un retroceso de semejante magnitud.

 

De hecho, lo sorprendente es que la criptodivisa siga viva tras varias caídas similares o incluso superiores, en concreto en más de seis ocasiones. Ahora parece que quizá ya no levante cabeza.

 

Es una pena, sobre todo para todos aquellos a los que este invento había unido en amor y compañía: liberales de salón, techis y delincuentes. Porque hay que recordar que, a diferencia de otros esquemas Ponzi, este había suscitado simpatías en muy diversos ámbitos de opinión. Desde los nostálgicos del patrón oro, que toman como coartada cualquier cosa que se le parezca y que sirva para reafirmarse en su negación del nuevo monetarismo, hasta los que se han beneficiado de un sistema de pagos completamente opaco, pasando por los firmes creyentes en las nuevas tecnologías.

 

En esta ocasión no se ha repetido el argumentarlo con el que nos han planchado la oreja durante los últimos años. Entre otras cosas porque la criptodivisa se está desmoronando a la vista de todo el mundo, haciendo de todo esto una forma muy sofisticada de levantar la lana a los incautos. Y como muchas otras veces, los incautos han sido los más sofisticados: los bancos de inversión, que no han podido remediarlo y han terminado picando. Una vez más, el argumento simplista de que «si hay algo que pueda multiplicar su precio varias veces hay que estar invertido en él» ha superado a cualquier otro análisis.

 

Lo bueno es que a pesar de la popularidad que ha llegado a alcanzar, su pinchazo no ha dejado muchos cadáveres por el camino. Lo peor es la estulticia humana que hay detrás de estos cuentos y que parece no tener remedio.

 

*Artículo publicado en ABC.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.