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Miércoles, 20 de marzo de 2019
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Publicado en OPINION Miércoles, 19 de diciembre de 2018 00:00

EEUU está a seis meses de batir el récord de la expansión más larga... Vienen curvas

Pablo Pardo (Washington) | Dicen que la Bolsa es un excelente indicador adelantado de la evolución futura de la economía. Si ese es el caso, Estados Unidos no está en buena forma. Cierto, la primera potencia económica mundial lleva creciendo 114 meses consecutivos.

 

Y solo está a 6 meses de batir el record de la expansión más larga, que comenzó en 1991 y acabó exactamente 10 años más tarde, según el NBER (National Bureau of Economic Research) un curioso think tank que en realidad no investiga, sino que financia investigaciones de otros, y que tiene la misión oficiosa de ‘certificar’, conforme a sus propios criterios, cuándo empiezan y cuándo acaban los ciclos expansivos y recesivos estadounidenses.

 

Si la Bolsa predice las recesiones, mal vamos. Wall Street lleva todo el año con una configuración de dientes de sierra. Aunque ha marcado dos máximos históricos (en enero y en septiembre), el año que concluye se ha caracterizado por los bandazos del mercado, que hacen que la diferencia de los máximos y mínimos del Standard and Poor’s 500 hayan llegado a ser de 11 puntos porcentuales. De hecho, en las 10 semanas transcurridas entre finales de septiembre y principios de diciembre, el Standard and Poor’s cayó un 10%. Peor fueron dos semanas entre enero y febrero, cuando ese mismo desplome se produjo en solo dos semanas. En otras palabras: en los once primeros meses de este año Wall Street ha tenido dos récords históricos y dos correcciones. Y, a falta de poco más de dos semanas para que concluya el ejercicio, todo eso se ha plasmado en una Bolsa que está un 2,3% más baja que el 2 de enero. Pero, por si la incertidumbre bursátil no fuera suficiente, ahora se ha sumado al coro de angustia la renta fija. Desde el verano, la curva de tipos está aplanándose, en lo que parece ser la señal más clara de una recesión en ciernes. Y en diciembre, se dio la vuelta. Es decir: la deuda a largo pasó a tener un rendimiento menor que la deuda a corto. O, al menos, eso es lo que vendieron las Casandras del mercado, que en estos últimos tiempos están muy crecidas.

 

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