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Publicado en OPINION Miércoles, 02 de enero de 2019 00:00

Riesgos para 2019: incertidumbres políticas e instituciones inestables

Fernando G. Urbaneja | En mayo serán las elecciones municipales, autonómicas y europeas y en cualquier momento (probablemente marzo) elecciones generales, cuyo plazo límite es junio de 2020. El nuevo año llega caracterizado por una ronda de elecciones que deberían cerrar el ciclo abierto con las europeas de 2014 y abrir otro modelo. El anterior propició gobiernos de un solo partido (12 legislaturas) la mitad mayoritarios y otros tantos con la alianza de partidos nacionalistas/regionalistas.

 

Ahora el pluripartidismo forzará gobiernos de coalición de dos o tres partidos, una experiencia inédita en España y que requiere cambios en las actitudes y aptitudes de las formaciones políticas. El dato más claro es que la política española entra en fase de inestabilidad e imprevisibilidad. muy parecida a la de otros países europeos.

 

Una reciente encuesta de FTI Consulting entre medio millar de ejecutivos de empresas españolas sobre los riesgos percibidos para 2019 sitúa como principales preocupaciones el desafío digital (la ciberseguridad) y los cambios políticos y regulatorios. Más abajo en la lista aparecen la presión de los competidores, el coste de la financiación, los impagados, y los efectos de la crisis catalana en la estabilidad de España. Para quienes se plantean invertir en España, la inestabilidad regulatoria y la incertidumbre política figuran en la lista de preguntas antes de tomar decisiones. Si España ofreció durante varias décadas estabilidad política, previsibilidad, creciente seguridad jurídica y oportunidades, aunque fuera con trabas burocráticas, el valor de la estabilidad aparece ahora cuestionado. Sirve para acreditarlo un repaso de una serie de estampas de actualidad, marcada por un intenso calendario electoral para 2019: unas muy probables elecciones generales adelantadas en marzo; las autonómicas, municipales y europeas en mayo y, probablemente, catalanas y andaluzas a lo largo del año. Un calendario agotador afectado de polarización, abstencionismo y radicalismo.

 

PRIMERA ESTAMPA

 

El reciente avatar fiscal del crédito hipotecario, modificado tres veces en el transcurso de dos meses con cambio del sujeto tributario de uno de los impuestos que gravan las hipotecas. Cambios que sorprenden a los inversores por el hecho en sí, que no es decisivo, y por lo que supone de incertidumbre sobre otros aspectos legales relacionados con el tráfico mercantil. En pocos días el Tribunal Supremo modificó su doctrina e reinterpretó una norma que se aplicaba desde hace más de un cuarto de siglo, trasladando la responsabilidad de un impuesto (actos jurídicos documentados) del prestatario al prestamista, incluso con la posibilidad de una aplicación retroactiva que podía significar miles de millones de euros de coste imprevisto para las entidades financieras. Tras la primera sentencia llegó una rectificación del mismo Tribunal tras una apretada y apresurada votación que dejó sin efecto la sentencia anterior, para volver a la doctrina inicial. Una rectificación que no evita posibles recursos a otras instancias superiores; más incertidumbre.

 

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