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Martes, 23 de abril de 2019
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Publicado en OPINION Lunes, 11 de febrero de 2019 00:00

Presupuestos diseñados para no ejecutarse

Juan Pedro Marín Arrese | Es hora de realizar una lectura desapasionada de los Presupuestos presentados por el Gobierno. Han merecido desde gruesas descalificaciones a ditirámbicos elogios. Unos vaticinan la ruina inminente de nuestra economía de ponerse en práctica.

 

Otros predican que blindará el Estado del Bienestar, virtud curativa que figura en su prospecto o Libro Amarillo. Cuando las opiniones tanto difieren y se formulan de forma tan tajante, no cabe aspirar a encontrar la verdad en una zona equidistante. Sólo buceando en las cifras, podremos efectuar un diagnóstico mínimamente objetivo.

 

Obviamente, el debate no ha superado el umbral de las meras generalidades y eslóganes preconcebidos. Sin duda, por las serias dudas de que las cuentas superen la admisión a trámite, apostándose más bien por su devolución al corral sin más preámbulo. Que resultará tarea harto difícil recabar suficientes apoyos, no resulta secreto alguno. En gran parte, por razones por completo ajenas a consideraciones presupuestarias. Desde el legítimo propósito de forzar una convocatoria de elecciones hasta el chantaje ejercido por los soberanistas para influir en el juicio de algunos de sus más significados dirigentes. Dicho esto, no cabe olvidar que el rechazo exigiría un voto mayoritario de la Cámara baja, uniendo bajo idéntica bandera a partidos situados en las antípodas. Por mucho revés que pudiera representar la correspondiente devolución, un escenario así otorgaría al Ejecutivo granada munición para reprochar a la Oposición que sabotee las ventajas sociales que incorporan las cuentas para millones de votantes. Desde pensionistas a funcionarios, pasando por los perceptores de las más bajas rentas. Eso, sin contar con el riesgo de unas elecciones a la vuelta de la esquina que no todos ansían. Resulta, pues, bastante más probable de lo que se piensa, que se obtenga luz verde para discutir los Presupuestos. Otra cosa es que puedan aprobarse en el actual contexto, caracterizado por serias dificultades tanto en las formaciones que, a priori, apoyan al Gobierno como en algunas de las que aspiran a sustituirlo.

 

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