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Publicado en OPINION Viernes, 12 de abril de 2019 07:00

Wall Street... ¿Vendrá el lobo?

Pablo Pardo (Washington) | El día que la Bolsa de Estados Unidos entre verdaderamente en una corrección o en un ciclo bajista, esto va a ser como la fábula de Pedro y el Lobo. O de tanto de gritar “que viene el lobo”, cuando este llegue, aquí nadie se lo va a creer hasta que empiece a comerse ovejas.

 

 

 

El mercado empezó a esperar una recesión o un ajuste en 2015. Después, las expectativas por la prometida banda de impuestos de Donald Trump provocaron un final de 2016 y un 2017 eufóricos. Hasta que la bajada de impuestos, que básicamente es una redistribución de riqueza de los pobres hacia los ricos, se llevó a cabo.  

 

Fue un ejemplo eximio de la máxima “comprar con el rumor, vender con la noticia”. Poco importó que la noticia fuera buena para el mercado, ya que Trump y sus aliados republicanos, en esencia, bajaron el impuesto de Sociedades y redujeron la presión fiscal de las rentas del capital, mientras mantuvieron —y hasta reforzaron, vía eliminación de desgravaciones—  la presión sobre las rentas del trabajo (tanto es así que en las primeras semanas de la campaña de la Renta de este año la prensa estadounidense se ha llenado de testimonios de votantes de Donald Trump que han descubierto que su factura con el fisco ha aumentado en varios miles de dólares pese a la prometida bajada de impuestos).  

 

Lo cierto es que desde enero de 2017, Wall Street ha ido dando tumbos. Primero fue la crisis de los derivados basados en el VIX, el índice que mide las expectativas de volatilidad implícita de la renta variable. Y, desde el verano, lisa y llanamente, los temores a una recesión en 2019 o 2020. Son unos temores que ahora parecen haber quedado atrás, dado que Jay Powell, el presidente de la Reserva Federal, ha dejado claro que no va a subir más los tipos de interés en lo que queda de año. La medida ha tenido un impacto similar a la que tuvo lo de “el BCE está dispuesto a hacer todo lo que haga falta” para salvar el euro de Mario Draghi en 2012: ha sido un bálsamo para el mercado.  

 

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