Los inversores han preferido aprovechar la posibilidad de un acuerdo Brexit a no cerrar posiciones ante la alta incertidumbre

Reino Unido Covid

Intermoney | El miércoles crecían las esperanzas de que Reino Unido y la UE pudiesen sellar un acuerdo comercial de manera inminente, a medida que continuaban las intensas conversaciones. La justificación de que aumentasen dichas expectativas estaba los mensajes del lado británico señalando que un acuerdo era posible y que podría cerrarse en unas horas al amparo de grandes avances para resolver el tema pendiente de la pesca.

Lo más positivo era que la réplica de la UE era igualmente favorable después que los diplomáticos europeos reconociesen que las conversaciones estaban yendo por buen camino hacia la meta y que se necesitaría que los estados miembros de la UE aprobasen una aplicación provisional del acuerdo con efecto a partir del 1 de enero porque no hay tiempo suficiente para que el Parlamento Europeo lo ratifique. Algunos medios de comunicación británicos iban más allá señalando que tan pronto como hoy se podría llegar a un acuerdo, aunque han surgido problemas de última hora con los vehículos eléctricos.

Los inesperados avances en las negociaciones de Brexit se traspasaban rápidamente a las bolsas que experimentaban una jornada de alzas generalizada en Europa, con el Stoxx600 en 395 pts (+1,08%) y el Dax-30 en 13.587 (+1,26%). Como hemos dicho, las ganancias se imponían, pero no era hasta el final de la jornada bursátil europea cuando daba el último acelerón. En teoría los inversores estarían siendo más cautos ante una información que no dejan de ser rumores y que, en otras ocasiones, han hecho que se descontasen determinados eventos que luego carecieron de resolución. No obstante, el hecho de que haya acuerdo cuando hace unos días se apuntaba que lo más probable es que se produjese una salida abrupta, de tomar forma, sería una de las mejores noticias que se podrían dar porque nos permitiría afrontar 2021 con una mayor certidumbre de cara a los futuros escenarios comerciales.

La confianza se trasladaba a la renta fija, donde las ventas aumentaban y llevaban a que el rendimiento del Bund a 10 años subiese en +4,5 p.b. (-0,55%), siendo especialmente fuerte en los Gilts donde el papel a 10 años experimentaba un gran incremento de +10,3 p.b. (0,282%) y, en los plazos más largos, como el 30 años era de +13, p.b. (0,856%). Igualmente, se apreciaba un repunte de la libra y si la comparamos con su cruce frente al dólar la cotización alcanzaba 1,355 GBPUSD.

El acelerón ayer es una buena señal si consideramos que en la jornada de hoy las bolsas estarán cerradas o tendrán una cotización limitada, lo que quiere decir que con el parón, el cual incluso en algunos selectivos se extenderá hasta el martes 29, se ha preferido aprovechar la posibilidad de un acuerdo a no cerrar posiciones si consideramos la alta incertidumbre que ha imperado en el corto plazo durante el mes de diciembre.

La agenda de hoy se presenta desierta en información macro y ayer, sólo nos dejaba el PIB final de nuestro país, en el que para el 3tr20 el crecimiento se reducía en tres décimas para dejarse en 16,4% trim. En concreto, la demanda nacional confirmaba su recuperación al aumentar un +20,8% trim., algo también extrapolable a formación bruta de capital fijo, que veía como se alzaba un +21,7% trim., destacando la inversión en maquinaria y bienes de equipo. De esta manera, el PIB del 3tr20 apuntaba a una recuperación cíclica que quedaría en agua pasada pues las miradas ya están puestas en el próximo trimestre. Además, hay que apuntar a que la productividad sigue dando síntomas preocupantes de debilidad. La productividad por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo descendía por cuarto trimestre consecutivo -3,7% a., en línea con la medida por hora efectivamente trabajada al decrecer un -3,0% a. De esta manera, la remuneración por asalariado mejoraba levemente (+0,8% a.) y seguía jugando en contra de nuestra competitividad como bien recogía el incremento del 4,7% a. de los costes laborales unitarios. En España, el problema es que el comportamiento de los salarios sigue sin alinearse con la productividad, aunque los salarios notan los problemas derivados de la actual tesitura económica.

No obstante, ayer la carga de datos estaba en EEUU donde se confirmaba el deterioro de los ingresos personales de noviembre, aunque bastante mayor de lo que cabría esperar al caer un -1,1% m., lo que refleja el mayor impacto en la disminución en el Programa de Protección de Cheques de Pago, así como el vencimiento de otros programas federales de asistencia salaria. Una muy mala noticia que pone en jaque las cifras de actividad del último trimestre, pues empieza a impactar en el gasto de los americanos que se contraían un -0,4% m. acusando la disminución en las compras de textiles y la debilidad en el consumo en bares, restaurantes y ocio, motivado por las nuevas restricciones. De hecho, no es buena noticia que la tasa de ahorro haya moderado con respecto al mes anterior, si bien las cifras de +12,9%. siguen siendo bastante altas y eso supone una baza de cara a los nuevos estímulos.

Por su parte, el deflactor del PCE central no mostraba grandes variaciones, aunque evolucionaba levemente a la baja recogiendo menores presiones inflacionistas (+,379% a.). Mejor pinta dejaban las órdenes de bienes duraderos que en su dato preliminar de noviembre avanzaban más de lo estipulado al situarse en +0,9% m. y en +0,7% si excluimos transporte y defensa. Igualmente, los bienes de capital seguían dibujando mayor solidez y más que el +0,4% m. en términos subyacentes, debemos de quedarnos con que la tasa trimestral anualizada se situaba en +24,8%. Luego, cifras sólidas a las que acompañaba el +20,4% trim. en los embarques de los mismos sin contar las partidas más volátiles, lo que da muestras de que la inversión todavía cuenta con mimbres en la parte final del año.

Otro punto interesante era la reducción de las peticiones por desempleo semanales que se situaba en 803.000, aunque siguen siendo niveles elevados. Las solicitudes disminuían en 89.000 en la semana que finalizó el 19 de diciembre, en comparación con la semana anterior, cuando las solicitudes se revisaron al alza a 892.000. Esto se producía justo cuando las solicitudes de asistencia federal por desempleo pandémico disminuían en 56.960 hasta 397.511, lo que permitiría confiar en que algunas contrataciones de cara a la navidad habrían servido de drenaje.

El problema en EEUU, es que lo que parecía un bálsamo para un fin de año horrible con el acuerdo por el paquete de estímulos saltaba por los aíres después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazase con no rubricar su firma, una cuestión que también vuelve a traer sobre la mesa la posibilidad de un cierre administrativo, algo que se ha traducido en un auge de las protestas en Washington. Si Trump bloquea el paquete de gastos, gran parte del gobierno americano comenzará a cerrar la próxima semana por falta de fondos. La raíz del problema está en su oposición a las protecciones de responsabilidades para las empresas de redes sociales no relacionadas con la seguridad nacional, así por cuestiones más secundarias como no querer cambiar el nombre de las bases militares. Hay que tener en cuenta que el proyecto de ley será revocado automáticamente dentro de 10 días si Trump no toma ninguna medida, lo que se conoce como “veto de bolsillo”.

Las acciones de Trump añaden incertidumbre al panorama político. Además, las segundas vueltas de las elecciones por los dos senadores de Georgia, que decidirán la mayoría en la Cámara alta del Capitolio el 5 de enero, suponen otro punto de incertidumbre en el campo de maniobra de la Administración del presidente electo, Joe Biden, que va tomando forma, revelando los colosales desafíos que la aguardan. Luego, se aventura un final de año con más curvas de las que podía pensarse en el comienzo de la semana y esto repercutirá en las bolsas. Ayer, por lo pronto el S&P500 salvaba la jornada por los pelos (+0,07% y 3.690 pts), aunque el Nasdaq no podía aguantar y se dejaba un -0,29% (12.771 pts).