El barrido demócrata abrirá las compuertas fiscales e impulsará el crecimiento

Keith Wade (Schroders) | Las inquietantes escenas de los manifestantes que irrumpieron en el Capitolio anoche pueden haber enturbiado la victoria, pero no obstante el Partido Demócrata tiene ahora el control del Senado y la Cámara de Representantes por primera vez desde 2009. Gracias a este control del Congreso, están en posición de implementar gran parte de la agenda del presidente electo Joe Biden.

A corto plazo esto conllevará un mayor gasto fiscal, pues Biden ya ha descrito el reciente proyecto de ley de 900.000 millones de dólares como un «pago inicial». Se espera un proyecto de ley mejorado con los cheques de estímulo que la mayoría de los estadounidenses van a recibir, cuya asignación aumentará de 600 a 2.000 dólares, una extensión de los subsidios por desempleo más elevados (de marzo a junio) y un aumento del gasto del gobierno estatal y local. Esto podría sumar otros 900.000 millones de dólares al impulso fiscal.

Mirando a más largo plazo, también existe la posibilidad de implementar una ley de infraestructuras con énfasis en la energía limpia. Sin embargo, también podemos esperar impuestos más altos, particularmente para las empresas, lo que pesará sobre los beneficios.

En el escenario base de nuestras perspectivas preveníamos un Congreso dividido, por lo que el barrido demócrata significa que aumentaremos nuestras previsiones de crecimiento económico para este año y el próximo.

Si bien todavía hay por delante un invierno difícil, con el aumento de los contagios por Covid-19, y habrá que ver los detalles del estímulo fiscal, los multiplicadores normales sugerirían añadir un punto porcentual al PIB de EE.UU. este año y el próximo. Esto llevaría nuestras previsiones al 4,8% y al 4,5% para 2021 y 2022, respectivamente (desde el 3,8% y el 3,5%).

Tal crecimiento reduciría el desempleo y cerraría la brecha de producción más rápidamente, lo que a su vez significaría una mayor presión inflacionaria. En consecuencia, se buscaría un aumento más temprano de los tipos de interés de la Reserva Federal, potencialmente en 2023, en vez de 2024.

Aunque los acontecimientos del miércoles por la noche significan que continúan los riesgos para una transición tranquila de poder, la probabilidad de una recuperación global en forma de «V» ha aumentado.