Nada justifica el anuncio de nuevas medidas en la reunión del BCE

Franck Dixmier (Allianz GI) | No esperamos ningún anuncio significativo en la próxima reunión del Banco Central Europeo (BCE) el 21 de enero, tras la importante recalibración de los instrumentos de política monetaria que anunció en diciembre.

El entorno de riesgo sigue siendo elevado ante el agravamiento de la crisis sanitaria y las nuevas medidas de confinamiento que podrían afectar al perfil de crecimiento en el primer y segundo trimestre de 2021. Sin embargo, los datos del cuarto trimestre de 2020 confirmaron una situación económica mejor de lo esperado, incluida la actividad industrial, que ha experimentado un fuerte repunte. Por lo tanto, como señaló Christine Lagarde la semana pasada, las previsiones económicas del BCE para diciembre, con un crecimiento previsto en + 3,9% en 2021, por debajo del 5% previsto en septiembre, siguen siendo válidas.

El BCE debería reiterar su capacidad de ajustar todas sus herramientas para lograr su objetivo: garantizar unas condiciones de financiación favorables en la zona euro. Pero en esta etapa, nada justifica el anuncio de nuevas medidas. De hecho, la recalibración de los instrumentos de política monetaria parece adecuada. El programa de compra de activos del Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP), que se amplió en diciembre en términos de volumen y vencimiento (en 500.000 millones de euros y hasta al menos marzo de 2022), está bien calibrado para mantener unas condiciones de refinanciación favorables en la zona euro. El BCE tiene la capacidad de comprar tantos bonos este año como lo tuvo el año pasado, mientras que se espera que los déficits públicos sean menores. Además, estarán disponibles otros programas de inversión, incluido el programa SURE, que está diseñado para ayudar a los estados a financiar medidas que permitan a las empresas ofrecer períodos de desempleo parcial; y el plan de recuperación de la Unión Europea.

Por último, la apreciación del euro frente a las monedas extranjeras, un 3% más frente al dólar estadounidense desde diciembre y un 0,6% ponderado en base al comercio, sigue siendo manejable en esta etapa.

Por otro lado, Christine Lagarde debería reiterar el papel fundamental de las políticas fiscales en el apoyo a la recuperación.

Los inversores entendieron bien la muy clara hoja de ruta presentada en diciembre, como lo demuestra el bajo nivel de tensión del mercado ante las dificultades políticas en Italia. El BCE no aceptará la fragmentación financiera en la zona euro y ofrece una gran visibilidad al anclar los tipos a corto plazo en niveles muy bajos para influir en toda la curva.