Los datos de sostenibilidad comparables y relevantes están a la vuelta de la esquina

UBS AM | La pandemia de la COVID-19 ha provocado una de las peores crisis experimentadas por la sociedad. En este contexto, estamos viendo una mayor concienciación por parte de los inversores en cuanto a la inversión sostenible. Así, hay un mayor interés por financiar el cambio hacia una economía con bajas emisiones de carbono, apoyar el crecimiento sostenible e inclusivo y mejorar la gestión del riesgo de las carteras ante los retos del siglo XXI.

Los procesos y desarrollos políticos fundamentales, como la COP 26 a nivel mundial o el enfoque de la nueva administración estadounidense sobre las cuestiones climáticas, ayudarán a fomentar el compromiso de los gobiernos, legisladores, inversores y gestores de fondos. 

En este sentido, creemos que, si se tienen en cuenta los factores de sostenibilidad, los riesgos y las oportunidades, los inversores pueden proteger sus carteras sin comprometer la rentabilidad. Por ello, enumeramos las 10 tendencias de la inversión sostenible para este 2021 que tienen que tener en cuenta los inversores.

1.- Compromiso de los inversores

Esperamos que los inversores soliciten a las empresas mejores datos de sostenibilidad, junto con planes de transición energética claros y cuantificables. Esto acelerará la divulgación de información y los compromisos en 2021.

2.- Inversión de impacto

Los inversores tienen en cuenta cada vez más las consideraciones medioambientales, sociales y de gobernanza. El siguiente paso es que los inversores se centren en las oportunidades de identificar y abordar los objetivos de sostenibilidad en áreas que van desde el cambio climático hasta la desigualdad o la atención sanitaria.

3.- Transporte eléctrico

Creemos que el sector del transporte puede estar casi totalmente descarbonizado para 2040. Muchos actores del sector piensan que nuestra previsión de que los vehículos eléctricos tengan una cuota del 40% de las ventas mundiales de coches nuevos en 2030 es demasiado alta; nosotros creemos que podría ser demasiado baja.

4.- Red cero

A medida que más países se fijan objetivos de emisiones cero para mediados de siglo, pensamos que será fundamental frenar y finalmente detener las nuevas inversiones en la economía fósil y, canalizar más inversiones hacia medidas de adaptación esenciales.

5.- Las Big Oil

En lugar de ver la transición energética como un riesgo existencial para las grandes petroleras, y a ellas como el problema, podríamos considerarla como una oportunidad potencial para que se conviertan en parte de la solución. La transición energética puede requerir 1,1 billones de dólares de inversión al año, algo inconcebible sin las empresas actuales.

6.- Diversidad

La diversidad y la inclusión podrían convertirse en cuestiones claves para determinar el éxito o el fracaso económico en la próxima década. El año 2021 podría ser testigo de grandes avances al comenzar a cerrar la brecha de datos para medir la diversidad.

7.- Carnes de origen vegetal

Prevemos que el mercado mundial de la carne de origen vegetal alcanzará los 51.000 millones de dólares en 2025 en nuestro escenario base, lo que implica un aumento de 3 veces en la penetración en el mercado desde los niveles de 2019.

8.- Pruebas de estrés climático

2021 será, probablemente, el año en que los inversores y las entidades financieras incorporen el análisis de la transición climática. Dentro de cinco años, algunos bancos centrales podrían intentar establecer impuestos de capital para el carbono, lo que tendría un profundo impacto en el coste del capital para los contaminadores.

9.- Datos sostenibles

Los principales proveedores de índices y empresas de datos de mercado se apresuran a crear o comprar ofertas de sostenibilidad. La demanda de datos sobre sostenibilidad podría impulsar el tamaño del mercado de datos y servicios relacionados hasta superar los 5.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

10.- La revolución de la transparencia

La carrera de las normativas que compiten entre sí ha terminado en una tregua -y colaboración- exigida por inversores y reguladores. Los datos de sostenibilidad de mayor calidad, relevantes para la toma de decisiones y comparables están a la vuelta de la esquina.