El compromiso del BCE con las condiciones de financiación laxas podría no ser suficiente

Annalisa Piazza (MFS IM) | Creemos que el BCE no anunciará ningún ajuste adicional en su política en la próxima reunión de este jueves, 11 de marzo, aunque probablemente se discutirán otras medidas como la ampliación del programa de compras de emergencia para la pandemia (PEPP) y un recorte de los tipos de interés.

Esperamos que Lagarde aporte cierta claridad sobre las medidas que probablemente tomará el BCE, en caso de que el aumento de los rendimientos debilite las políticas adoptadas en el pasado. La flexibilidad del PEPP se enfatizará una vez más y el BCE señalará que esta herramienta se utilizará para apoyarse contra cualquier ajuste injustificado.

Esperamos que el BCE continúe haciendo hincapié en que las actuales condiciones flexibles de financiación son necesarias en un contexto en que no hay una mejora considerable del panorama económico subyacente. El endurecimiento de las condiciones crediticias (debido al aumento de los rendimientos nominales) descarrilaría la senda de recuperación en curso (ya frágil).

En caso de que Lagarde no proporcione más claridad sobre su objetivo en torno a las condiciones de financiación, los mercados podrían sobrepasarse (es decir, una curva de rendimiento más pronunciada) una vez más, ya que el mantra del BCE para evitar que las condiciones de financiación se endurezcan se percibiría como no creíble.

Por otro lado, la probabilidad de que el BCE decida actuar con mayor decisión en marzo no es trivial. En ocasiones hemos destacado cómo la naturaleza temporal del PEPP (con «vencimiento» en marzo) podría aumentar el nerviosismo de los inversores cuando se acerque la fecha. Es poco probable que se produzcan cambios de carácter preventivos en el PEPP, pero no podemos descartar que el Consejo de Gobierno inicie un animado debate en este sentido.

Esta reunión de marzo del BCE será difícil. Las fuerzas globales están impulsando los rendimientos al alza y el compromiso del BCE de mantener las condiciones de financiación acomodaticias podría no ser suficiente para evitar el descarrilamiento de las políticas adoptadas en el pasado. Hay que decir que el BCE también debe medir sus acciones teniendo en cuenta la necesidad de coordinarse con la política fiscal, ya que ambas son necesarias para que la Eurozona salga de la pandemia sin demasiadas cicatrices a largo plazo.