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Jueves, 22 de agosto de 2019

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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Lunes, 07 de enero de 2019 08:00

Estados Unidos y China buscarán evidenciar el acercamiento para generar confianza en la economía

Intermoney | El acercamiento de Estados Unidos a China en cuestiones comerciales y su escenificación mediante un “cara a cara” a principios de esta semana no resulta casual, dado que el termómetro utilizado por Donald Trump para medir su gestión económica sigue dando señales de alarma.

 

La recuperación del S&P500 durante la sesión del viernes no oculta su débil inicio de año y estamos ante una cuestión que juega en contra de los intereses presidenciales, ya que los hogares en Estados Unidos son más sensibles que los de otros países a las fluctuaciones de la bolsa.

 

Los contactos entre estadounidenses y chinos, seguramente, se salden con buenas palabras que refuercen las expectativas hacia un posible acuerdo, dado que los temores que actualmente atenazan a los mercados convierten esta opción en la mejor para ambas partes. El presidente de Estados Unidos no quiere que las dudas hacia el futuro de la economía de su país tomen forma y desea la mejoría del S&P500 para “venderlo” como un logro de su gestión, mientras que en China no se desea alimentar los miedos hacia una desaceleración de la economía mayor de lo “planificado” por sus autoridades.

 

En la anterior línea también debe enclavarse la acción china de rebajar del ratio de reservas, tanto para la gran banca como para la pequeña, en 100 p.b y que se realizará en dos fases con el fin de liberar recursos por valor de 116,5 mm. $ antes de la celebración del año nuevo en el país. Una medida, al igual que los anuncios de Xi Jinping, tendentes a recuperar la confianza y con escasos efecto a corto plazo, aunque se quieran empezar a articular ciertas medidas antes de las próximas festividades chinas.

 

En el caso de las acciones enfocadas a reforzar el crédito, pasará al menos un semestre antes de que su efecto sea visible en la economía de China, mientras que la articulación de ciertos “ajustes contra-cíclicos” (como recortes de impuestos o refuerzo de la inversión en infraestructuras) puede demorarse algo tiempo. Sin embargo, en el momento actual, lo que simplemente se busca es generar confianza mediante determinados gestos en que no dejarán que la desaceleración en China vaya más allá de lo deseado por las autoridades del país. Una estrategia muy necesaria cuando cuestiones como el debilitamiento de las órdenes industriales no hace más que alimentar los nubarrones grises sobre el gigante asiático. 

 

Por lo tanto, como veníamos señalando, en el arranque de la semana Estados Unidos y China buscarán evidenciar el acercamiento entre ambas naciones con la vista puesta; primero, en la confianza de los inversores y, segundo, en el conjunto de agentes económicos. Otra cuestión es cuán real será dicho acercamiento, ya que la delegación estadounidense será encabeza por Jeffrey Gerrish, uno de los principales halcones de la Administración de Trump en lo que se refiere a China. Luego, una cosa será lo que se transmita al público y otra los avances reales, sobre todo, cuando se tratarán cuestiones delicadas como la protección de la propiedad intelectual.

 

De forma que el viento a favor de la sesión del viernes, reforzado por los datos de nóminas no agrícolas en Estados Unidos, debería continuar en el inicio de la semana. No obstante, cabe destacar la pervivencia de ciertas inquietudes vinculadas al cierre parcial de la administración federal en Estados Unidos o al “Brexit”. En cuanto al primer punto, los demócratas ya se han puesto manos a la obra en el Congreso al aprobar dotación de nuevos recursos para determinadas agencias; unos pasos que continuarán en los próximos días pero que chocarán con la mayoría republicana del Senado. Por otro lado, ante un 14 de enero cada vez más cercano y en el que debería votarse el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE en la Cámara de los Comunes, Theresa May intensificará sus contactos con otros líderes europeos dando forma a un escenario que nos recordará que esta situación todavía dista de tener solución.

 

Mientras tanto, tampoco habrá que perder de vista otras cuestiones como el posicionamiento de la Reserva Federal en el inicio de año, después del “paso atrás” que dio en su encuentro de diciembre y que se plasmó en las previsiones del FOMC. El jueves, el presidente de la Fed de Dallas, Robert Kaplan, abogaba por no tomar ningún acción en los dos primeros trimestres de 2019; una postura que se asemejaba a la del presidente Jerome Powell, quien recientemente señalaba que el FOMC se mostrará “paciente” en términos de política monetaria mientras se observa cómo evoluciona la economía estadounidense.

 

Pese a lo anterior, los últimos datos de Estados Unidos juegan en contra de los planteamientos más prudentes. El empleo crece de forma robusta, la población activa alcanza nuevos máximos históricos de 163,24 millones de personas y el subempleo se mantiene en 7,6% (niveles no vistos desde 2001). Estos son los datos importantes frente a un tímido repunte de la tasa de desempleo, resultado de la activación de población desanimada, describiendo una realidad acorde con una capacidad ociosa laboral menguante en un entorno presidido por una importante brecha positiva respecto al potencial. De hecho, bajo nuestro punto de vista, los riesgos son al alza respecto a unos salarios que aceleraban tímidamente en diciembre hasta 3,2% a.

 

En cuanto a la Eurozona, el arranque de la semana se producirá a la sombra de los datos publicados en Alemania, donde se darán a conocer las órdenes industriales y las ventas minoristas de noviembre. Las primeras volverán a ofrecer una imagen débil, en consonancia con los bajos niveles de los PMIs manufactureros registrados en la parte final de 2018 (rondando los 51 puntos frente a los 60 con los que se arrancaba el año), mientras que las segundas remontarán ligeramente. Sin embargo, lo anterior no impedirá que el trasfondo del consumo privado germano siga reflejando cierta fragilidad; una circunstancia que también quedará latente en la serie de ventas minoristas del agregado de la UEM.

 

Por último, un ligero apunte en clave del BCE, pues ya sabemos lo quereinvertirá la entidad en 2019: 202.772 mill. € de los cuales 167.512 mill. € serán en deuda soberana. Unas reinversiones fruto de unos vencimientos que serán especialmente importantes en enero, abril, julio y, sobre todo, octubre cuando marcarán su máximo con 31.667 mill. €  

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